Los chefs que inventaron esta genialidad propia de la gastronomía molecular son parte del staff del Restaurante Alinea, ubicado en Chicago, Illinois, EE.UU., y ellos dicen que su globo masticable, al que llamaron "Shell" (concha o caracol marino), es una delicia que "hace unos años hubiera sido imposible desarrollar sin el aporte de la ciencia y la tecnología", y también diríamos de la reducción de costos de algunas herramientas que hace poco tenían otras aplicaciones, como en globología o en el lanzamiento de globos meteorológicos.
Orgullosos de sus "fantásticos y deliciosos platos", los cocineros estadounidenses explican en el video que fabrican a sus globos con azúcares especiales. La particular consistencia de la masa le permite ser inflada con helio. El hilo con que sostienen cada globo también es comestible: "La hacemos con manzana deshidratada", explica uno de estos genios.
Sus globos masticables pueden llevar a la alta gastronomía muy lejos, o mejor diríamos bien arriba, siempre y cuando sus maîtres no hagan papelones como demostrar que el globo tiene helio hablando cuando pinchan a éste. Más porque, al no haber hablado antes en el video, el espectador tiene derecho a suponer que la verdadera voz del cocinero es aflautada, y no consecuencia del helio.


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