Lo que le ha dado fama internacional es su restaurante "catarata", que permite que los turistas disfruten de una buena comida justo al pie de una pequeña catarata.
En la mayoría de los casos, estar cerca de una catarata puede ser mortal, pero no es así en este particular restaurante. En este lugar la gente se anima a sacarse los zapatos y colocarse tan cerca de las aguas que caen como sea posible.
Al sentarse al pie de las Labasin Falls (Cataratas de Labasin), los clientes pueden disfrutar de las comidas típicas de las Filipinas, mientras el agua fresca de las cataratas fluye por sus pies, haciendo que la experiencia sea inolvidable. No es nada comparado con las cataratas del Niágara, pero los turistas ni se mosquean al sentir que sus ropas se mojan bajo las aguas y se sacan fotos.


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