Pascal Prokop lo tiene, pero hay que aclarar que su compañero no es humano. Mientras todo el mundo se queja del frío, este tipo, de Suiza, decidió tomar el toro por las astas y puso un horno a leña en su auto, con chimenea y todo.
Es divertido ver a Prokop manejando su Volvo 1990 por las calles de Mettmenstetten, a 25 kilómetros de Zurich. Con la chimenea de 2 metros saliendo del techo, parece que el auto fumara, lo cual resulta de historieta. Para Prokop, sin embargo, esto no le importa un pito ya que está feliz y calentito.
Con la ola de frío que hay en Europa, sobre todo en las dos semanas pasadas, el quía se vino con la solución ideal. Sacó el asiento de acompañante delantero del Volvo y lo reemplazó con un horno, el pasajero perfecto.
De vez en cuando le echa un cacho de leña lo cual mantiene la temperatura ideal. Le gusta tanto que a veces pasa la noche en el auto, sobre todo cuando está muy cansado o tomó demasiado.


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Comentarios
El que escribe esto es ciego o tiene cero noción de las cosas, ¿dos metros??????????????? apenas 50 centimetros.