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El lobizón ahora acecha en Misiones

07/11/2011 14:25 hs
El miedo se propaga en un barrio de pocos habitantes ante la presunta aparición de una extraña criatura. ¿A qué le teme el pueblo, realmente?

"El bicho no me deja dormir, todas las noches se pasa gritando en mi ventana; la verdad es que tiene un aullido espantoso, que aturde, te deja sordo. La primera vez que lo vi, estaba en mi patio peleando con mi perro que ya lo tenía del cuello y yo, como lo confundí con otro perro común, le di la orden de que lo suelte. Ahí lo vi: es bastante robusto, tendría unos noventa kilos, tiene rasgos muy parecidos al del perro siberiano y los ojos son rojos", denunció Daniel Carballo en una comisaría del barrio de Punta Alta, Guarupá, provincia de Misiones. Pese a que su descripción se ajusta al clásico lobizón, el joven dice que él "no cree" que lo sea. Sin embargo, acaba de hacer la denuncia a la policía por temor a que capture a su bebé de tres meses o ataque a otros chicos del lugar.

Carballo, un obrero de la construcción de 22 años, prefiere pensar que la aparición que vio hace ya tres meses es un "león vayo o perro grande". Sus vecinos dicen que estas apariciones corresponden a un "hombre lobo" y los testigos, si bien no entran en detalles, coinciden en que "se parece a un perro negro y peludo". Según su opinión, recientes obras en la costa dejaron al animal sin hábitat, motivo por el cual "ahora está buscando donde resguardarse".

Un especialista ya indicó que hay problemas con el color de la famélica bestia: "Si es negro, no es vayo, porque este color se usa para describir el color durazno. Hay un perro en Misiones que se llama venadero que es vayo, usado para cazar venados. Pero sus ojos son de un hermoso color miel. Es un perro sin pelo, entonces no concuerda", explicó un profesional consultado por el diario local "Primera Edición".

Miguel Ángel Rinas, director del Parque Ecológico El Puma, con asiento en Candelaria,  pidió "prudencia" y señaló: "con esas características no conozco ningún animal de monte". El veterinario también puso en duda de que se tratara de un aguará guazú (animal habitualmente confundido con "el lobizón") ya que "es raro que (los aguarás) se acerquen a zonas pobladas".

Sin embargo, admitió que, si no tiene otra opción para encontrar comida, este cánido podría arrimarse a la ciudad.

Hasta ahora ningún funcionario público se ha presentado a estudiar el caso, pese a lo cual algunos han manifestado que el relato obedece a un estado de mitología, temor y fantasía.

"Ojalá no ocurra una desgracia para que las autoridades se ocupen", se lamentó Daniel Carballo.

Afortunadamente para Daniel, su beba y otros chicos del barrio, estas horribles criaturas de la oscuridad suelen desaparecer cuando se deja de pensar en ellas.

 

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