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Los políticos más viriles son mujeres

02/09/2016 11:18 hs
Carrió, La Doctora. Ahora Stolbizer.
Jorge Asís
Por Jorge Asís
Escritor - Periodista
Por Jorge Asís
@JorgeZaínAsís



Introducción: triunfo del "hembrismo"

La representación del "macho", en política, pasa a ser ocupada por la "hembra". Significa confirmar que el hembrismo conceptualmente supera al machismo. La tesis implica aceptar que en la Argentina triunfa la féminocracia. Se asiste al desplazamiento contemporáneo de género. Para demostrar que los políticos más fuertes, en la actualidad, son mujeres. Marcan la agenda y ocupan permanentemente la centralidad.


Damas canónicas

Dos. La señora Cristina Fernández, La Doctora. Y la señora Elisa Carrió, La Demoledora (que no sabe qué hacer con los escombros que produce).


Entre ambas damas canónicas, inapelablemente hegemónicas, trata de colarse una tercera. Lo logra. Tiene menos méritos propios, pero la nutren las dos.


Es la señora Margarita Stolbizer, La Buena Vecina de Barrio.


Margarita es una de las cuatro "Damas afectadas por el síndrome TN", cliquear. Junto con Carrió, la citada canónica. Y dos de sus epigonales. La señora Mariana Zuvik, Doña Bárbara (otra Doctora en preparación), que arrastra el compromiso de ser la más linda. Y por último la que hoy luce algo estancada, la señora Graciela Ocaña, La Reina del Dengue.


Portadora sana de la cal progresista, desde el radicalismo originario Margarita se proyecta, primero, hacia el socialismo mormón. Pero crece y acaricia la plenitud a partir de las permanentes denuncias contra La Doctora y su circunstancia. Transforma con habilidad la corrupción kirchnerista en su mono-tema. Hasta vampirizar, con lícita eficacia, a La Doctora, tratada como "Jefa de la Asociación Ilícita".


Stolbizer se cuelga de la fortaleza declinante de La Doctora. Para, a su vez, fortalecerse.


Se nutre de la inagotable colección de catástrofes patrimoniales que arrastra La Doctora. Alude a los frondosos episodios recaudatorios. Consecuencias, para Oximoron, de los enfoques equivocados que adoptó La Doctora mal asesorada. Sin capacidad para controlar la herencia envenenada del extinto.


Con los desbordes pintorescos, la corrupción estructural despeja a la actividad política de cualquier atributo de nobleza. Para transformarla en un muestrario monótono de delitos (ver "La desaparición de la política").


En adelante, las redacciones periodísticas pasan a funcionar como comisarías. Otras -peor- como juzgados.


Metodológicamente, a través de la asistencia profesional de la doctora Martínez, se dedica Margarita a vampirizar a La Doctora.


En simultáneo, Stolbizer desplaza a Carrió del centro de las denuncias. Carrió naturalmente reacciona cuando percibe que Margarita se inspira en ella. Es su modelo, pero para perfeccionarlo.
Con su voz tranquilamente monocorde Stolbizer muestra un equilibrio superior. Sin el dramatismo envolvente de las mejores construcciones estelares de Carrió. Surcadas, en general, por medulares invocaciones estratégicas, pero desperdiciadas por su pasión auto-referencial.
Con la fórmula del modelo Carrió, efectivo aunque light, Margarita la despelleja judicialmente a La Doctora. Se nutre de su energía hasta transformarse, en la primera de cambio. Como si fuera una par. Hasta sentir, de pronto, que ahora los varones se cuelgan de ella.


Como Sergio, el veloz Titular de la Franja de Massa, que busca blanquearse con la cal progresista de Margarita. Y protegerse, en simultáneo, de los embates arrasadores de Carrió, que se la tiene jurada (a Sergio). Como se la tiene jurada a todos los eventuales competidores de la provincia (inviable) de Buenos Aires. Incluido su amigo Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.


La cuestión que hoy abundan los varones que se disputan la cal de Margarita, aunque sea para aparecer fotografiados en Clarín.


Arma entonces la red de expectativas que conserva a la izquierda mormona, representada por Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto, otro de los también verbalmente castigados por Carrió. Y en su ascendente recolección de aliados secundarios Margarita llega hasta Mauricio Macri, presidente del Tercer Gobierno Radical, a quien Carrió, al menos por ahora, no puede atacar.
Debe aceptarse que Margarita -a Carrió- la embocó.


El techo cercano

Con Carrió como modelo de denuncia, y colgada de La Doctora para masacrarla, Margarita alcanza rápido el primer plano. El medio creador y protector la muestra en el centro, mientras la aplaude De la Sota, El Cordobés Profesional, Lavagna, La Esfinge, y hasta Massa. El techo está fácil. Demasiado cerca.


En defensa propia, previsiblemente ahora le queda a Carrió la alternativa de cuidar un poco a La Doctora. Con quien trata, mutuamente, de no pelearse.


Conscientes de los límites del poder, acaso con algún pacto tácito, las dos damas (Carrió y La Doctora) prefieren no agredirse. Ni siquiera rozarse. Aquí tal vez entra, según nuestras fuentes, en el mismo pacto, la brava señora Graciela Camaño. Las tres se conocen recíprocamente. Demasiado.


Ambas, La Doctora y Carrió, en algún momento coincidieron. En aquel papelón investigativo, cuando aguardaban las cajas esclarecedoras que debían llegar desde Estados Unidos. Pero entonces Carrió era otra. Tenía el temible aspecto de la mística desproporcionada. Solía protegerse con una enorme cruz en el pecho, y mantenía una relación ausente con las sutiles cremas de enjuague. Contaba con Ocaña, una de las tantas promovidas por Carrió, pero que pronto la abandonaría.


Al respecto, puede configurarse una Asociación Unisex de Abandonadores de Carrió. Sería una agencia colmada de medialuneros que mojaron alguna diputación, para quedar al costado del camino, o trepar al Ejecutivo.


En aquella instancia La Doctora figuraba en la comisión papelonera sólo por encargo del marido. Para fiscalizar los papeles que podían comprometer al extinto, que aún vivía.


Pellizcos

Entre el pelotón de mujeres fuertes, quien mantiene el marco estratégico más auspiciosamente viril es, según Oximoron, la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.


Vidal habla, mide, sonríe, contempla como una sucesora. Trasciende que el Presidente del TGR tiene fecha de vencimiento. 2019. Con suerte está, a lo sumo, para cuatro años, si deseablemente cambia la calidad de la praxis, hasta hoy bastante mala. Sin encarar por los ocho, a los que tiene derecho (ver "Por 4 y no 8").


Pero el tema no debe tratarse. Aparte, aparecen -por fin- dos varoncitos relevantes, que también se encuentran unificados por la apetencia sucesoria.


Marcos Peña, El Pibe de Oro, y Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.


Los tres aspirantes parecen haber dejado ingratamente atrás las expectativas de la señora Gabriela Michetti, La Novicia Rebelde.


Por su inocencia estremecedora, por la carencia de elemental criterio recaudatorio, Michetti se metió sola en el laberinto, sin el menor asesoramiento racional. Para lanzarse a denunciar un robo justamente cuando preferiblemente debía ocultarlo.


Mientras aguarda atormentada el cese de la borrasca personal, Michetti suele refugiarse en la sabiduría moral que desparrama el blog de Juan Tonelli, El Prometido. Trátase de "El Pellizco". Contiene monólogos desgarradores, para debatir en salones de los suburbios administrados por el TGR. Lanús, Quilmes, Vicente López, Morón.


Como intelectual, Tonelli, El Prometido, es uno de los discípulos menos aventajados del desconcertante filósofo Alejandro Rozitchner. Un pensador -Rozitchner- que convoca con frecuencia legisladores a su despacho, para pedirles que dejen "de hablar y de hacer política". Cuestión de ocuparse mejor de las preocupaciones del habitante, "ninguna abstracción". Se sabe que Rozitchner pregona la "positividad inteligente", y que dicta necesarios "talleres de entusiasmo", con el propósito de decorar la vigorosa insustancialidad del TGR.














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