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Brujos, gurúes y charlatanes

El enigma de las "casas embrujadas" (II)

12/04/2014 09:16 hs
Durante siglos se ha informado acerca de fenómenos extraños en torno a un lugar o a una casa. ¿Lugares encantados o mentes encantadas?
Hasta el momento nadie en el mundo ha podido presentar pruebas irrefutables  de la intervención de un factor parapsicológico o paranormal en los denominados 'casos poltergeist'. Como he señalado anteriormente, el "modelo" se repite y los crédulos desestiman los factores que sucintamente analizaré a continuación y son básicos antes de especular con otras cuestiones.

 

FACTORES FÍSICOS

 

Existen innumerables causas naturales, e incluso a veces difícil de detectar, que pueden generar disturbios de diferente orden en un inmueble. Mínimos defectos en las redes de agua, gas y electricidad pueden originar ciertas alteraciones físicas e inesperadas. Por ejemplo, el fenómeno conocido como "golpe de ariete" y de cavitación pueden ser responsables de vibraciones, ruidos y tensiones en las tuberías; los fenómenos transitorios en los sistemas eléctricos pueden ocasionar apagones y daños en los equipos electrónicos; interferencias electromagnéticas también pueden provocar perturbaciones.

 

Fuentes de disturbio sonoro no detectadas pueden inducir equivocadamente a pensar en un fenómeno paranormal condicionado por la creencia. El investigador español José L. Jordán recuerda -a propósito de estos incidentes- cuando fue llamado para investigar unos misteriosos golpes que se escuchaban a media noche en el dormitorio de un matrimonio que vivía en Madrid (España). Tras detectar el área de máxima intensidad sonora, descubrió que por allí pasaban -empotradas en la pared- las canalizaciones de la red local de calefacción. Los porteros del edificio tenían por costumbre apagar la calefacción central al finalizar el día y "los tubos de calefacción se dilataban por acción térmica del fluido líquido caliente. Los anillos de unas abrazaderas se desplazaban así unos milímetros de su posición de equilibrio. Su recuperación brusca hacía vibrar al sistema y propagaba el tren de ondas resultante por la pared" [Jordán, J. L., Casas Encantadas - Poltergeist, Edit. Noguer S.A., Barcelona, 1982, p. 272].


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De manera similar, esta vez por propagación acústica por golpe de ariete, Jordán pudo resolver los enigmáticos golpes que acusaban los vecinos de un viejo inmueble en Elche (Alicante). La causa resultó ser un grifo cuya válvula era cerrada por una mujer que vivía en el sótano y lavaba ropa para sus clientes [p. 275]. Con buen criterio, el autor señala: "Los profanos en acústica arquitectónica, entre los que contamos a muchos parapsicólogos, que desgraciadamente se resisten a documentarse adecuadamente, ignoran hasta qué punto pueden producirse transitorios orígenes extraños, que interpretados por personas supersticiosas y asustadizas, alcanzan el rango de «ruidos de ultratumba»".

 

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Los cambios térmicos ambientales también pueden ser fuentes sonoras expresadas en los mobiliarios de la casa. ¿A quién no le ha ocurrido escuchar durante la noche el crujir de algún mueble, puerta de placard o piso de madera? También se producen desplazamientos de pequeños objetos cuando alguien no advierte que en la base tienen humedad o los han colocado sobre una superficie húmeda. Luego, producto de la evaporación, pueden trasladarse y caer como si una 'mano invisible' los empujara. Esto es muy frecuente que ocurra en baños y cocinas.

 

De igual forma, por irregularidades en las superficies o base de los objetos pueden producirse desplazamientos por mínimas vibraciones como ocurrió el año pasado con una antigua estatua egipcia en el Museo de Manchester, en Reino Unido.

 

Sumadas a todas estas anomalías tampoco hay que desestimar la acción de insectos y roedores que, al no estar a la vista, pueden producir infinidad de disturbios de todo tipo. Por ejemplo, los expertos en control de plagas saben que entre los lugares preferidos de las hormigas están las cajas de conexiones eléctricas y suelen remover los aislantes de cables eléctricos y telefónicos provocando serios problemas. Ratas y ratones también pueden provocar incendios en un inmueble por la roedura de cables eléctricos.

 

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FACTORES PSICOLÓGICOS

 

La falibilidad del testimonio humano

En los casos poltergeist el rol de los testigos siempre ha sido crucial. El error más grave y frecuente es sobrestimar la veracidad del testimonio humano. Si debemos atenernos tan sólo a la amplia información existente en criminología, psicología experimental y/o social, nuestras dudas ya no serían un hecho aislado y no es imprudente sospechar o dar una baja cuota de credibilidad a todo lo que nos cuentan.

 

Ya en la década del '50, el especialista francés en el estudio de las mentiras, Guy Durandin, en su trabajo "«Les rumeurs», polycopié universitaire" [citado en Kapferer, J. N., Rumores.  Plaza & Janés Ed. S.A., Barcelona, 1989, p. 40-41], resumía sus conclusiones sobre la validez del testimonio en los siguientes términos:

 

·      Un testimonio completamente exacto es algo excepcional.


·      Los testigos dan informaciones falsas con la misma seguridad con que dan informaciones exactas, sin que ello signifique mentir deliberadamente.


·      Lo declarado por un testigo refleja a veces más sus estereotipos mentales que la realidad de lo que efectivamente ha visto.


·      Por lo tanto, si se da una coincidencia de varios testimonios, aquello no es necesariamente un índice de lo verídico de las declaraciones. Puede significar que varias personas que comparten los mismos estereotipos y los mismos clichés mentales han percibido los acontecimientos de forma idéntica y, no obstante, equivocada.

 

Los primeros estudios sistemáticos sobre el valor del testimonio datan de principios del siglo pasado con los precursores trabajos de Alfred Binet y William Stern con el "test pictórico". En éstos se exhibía el dibujo de una escena que luego debía ser descripta en la forma más fiel posible. Luego pasaron a ser un clásico de la literatura psicológica aquellas experiencias -realizadas con estudiantes o conferencistas- en las que los sujetos del experimento ven invadida su tranquilidad circunstancial por la irrupción en escena de un personaje que provoca un incidente en la sala y, a posteriori, el investigador solicita un informe pormenorizado de la situación, ya sea a través de un cuestionario o relato libre. Los registros siempre han demostrado que, a pesar del breve lapso transcurrido entre el hecho y la declaración, la calificada audiencia incurre en los más impensables errores de descripción, ya sea alterando, omitiendo, o adicionando detalles inexistentes.

 

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Los  procesos  cognoscitivos

 

La dinámica de los procesos de atención, percepción y memoria son claves en la compleja construcción del testimonio. En un orden de secuencia no estricto, los pasos psicológicos que estructuran el testimonio son tres: percibir, recordar e informar; y "conforme este complejo proceso va desarrollándose, procediendo de la percepción inicial a la narración final, ocurren muchas transformaciones sugestivas a medida que van entretejiéndose inextricablemente las impresiones sensoriales originales, las preexistentes y los estados de ánimo" [Allport, G.W. & Postman, L. The Psychology of Rumor. Ed. Henry Holt, N.Y., 1947; (versión en castellano Psicología del Rumor, Ed. Psique, Bs.As., 1976)].

 

Si tomamos la atención (del latín tendere ad, tender hacia) como punto inicial de ese proceso psicofísico más amplio que es la percepción, veremos cómo en ese proceso de focalización fluctúan una serie de factores (motivaciones, intereses, expectativas, disposiciones) que harán que ese carácter selectivo en la información sea inherente a cada individuo. Recordemos que en los testimonios de la casuística poltergeist las observaciones son predominantemente indirectas y el foco de atención está disperso cuando se presenta el estímulo externo (visual o auditivo), por lo tanto la atención está difusa en una amplia zona del campo de observación y no hay percepción precisa en lugar alguno. En consecuencia, y dado el carácter súbito de los fenómenos que suelen describirse (caída y desplazamiento de objetos, ruidos), el tiempo que implica el desplazamiento de la atención sugiere claramente que los testigos sólo estarían relatando un efecto pero no determinando la causa. Cualquier cosa que agreguen es pura especulación y, por lo general, contaminada por la creencia.

 

Además, el eventual testigo deberá superar una barrera aún más compleja que es el recuerdo de lo percibido. No es sólo el tiempo transcurrido entre un incidente y su relato el que puede contribuir a alterar la memoria, sino que una actitud o predisposición favorable a lo paranormal también contribuirá notablemente.

 

En lugar de enumerar decenas de experimentos sobre la implicancia de estos procesos cognoscitivos, los invito a ver dos videos divertidos e inspirados en trabajos de psicología experimental para que prueben en ustedes mismos estas funciones.

 

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¿Es acaso más confiable el testimonio de los parapsicólogos?

 

Definitivamente no. Y en algunos casos, menos aún que el de cualquier otro observador ajeno a estos temas. La expectativa del parapsicólogo sin duda es muy diferente a la de otra persona; aquel parte del supuesto que los fenómenos parapsicológicos son una realidad científicamente demostrada.

Por lo tanto, ningún incidente extraño le sorprenderá; todo lo contrario, es la "prueba" que siempre estuvo esperando y que necesita para seguir apoyando su creencia. Su reflexión será: '¿Qué necesidad hay de desconfiar de la existencia de estos fenómenos si después de todo son un hecho factible y se ajustan a mis teorías?' Su "objetividad" estará más que contaminada con la literatura fantástica de la que siempre se ha nutrido y, por lo tanto, los prejuicios serán inevitables.

 

Y en aquel hipotético caso en que se hayan notificado diez disturbios y nueve de ellos se hayan explicado satisfactoriamente sin necesidad de recurrir a lo paranormal, el único incidente dudoso o no resuelto totalmente le será suficiente para tirar por la borda todas las leyes y conocimientos científicos bien establecidos y aferrarse a su creencia parapsicológica. De esta manera incurren en lo que se denomina falacia 'ad ignorantiam', o sea que pretenden que si algo se desconoce o cuya falsedad no se ha demostrado, en consecuencia es verdadero.

 

También podemos agregar las demostradas influencias que ejercen mutuamente personas de un mismo grupo social o la interrelación con los moradores del lugar, que sin duda gozarán de la máxima simpatía de los parapsicólogos, pues son los potenciales protagonistas que eventualmente confirmarán sus teorías.

 

Cuando desarrolle en la  tercera parte un factor psicosocial de máxima importancia como es el fraude, entenderemos plenamente como se relaciona con todo lo que he expuesto hasta el momento.

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