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Niña prodigio que marcó historia

04/02/2013 07:50 hs
Historia en la Medicina, y vaya si lo hizo con su revelación del mito de los campos energéticos y el toque terapéutico.

Emily Rosa, quien hoy tiene 26 años y es psicóloga graduada por la Universidad de Colorado en Denver (EE.UU.), a fines de la década del '90 fue protagonista de una hazaña infantil que nunca se repitió. Con 9 añitos en su haber, formó parte de un equipo de investigación cuyo trabajo fue publicado, dos años después, en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo. No conforme con eso, su trabajo permitió exponer a miles de charlatanes que abusan de la credulidad pública.

 

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Existe una creencia muy extendida entre los promotores de ciertas terapias mal llamadas alternativas sugiriendo que determinadas dolencias pueden ser diagnosticadas y/o curadas mediante la detección o "manipulación" de los campos energéticos humanos. Un buen ejemplo de esto es la práctica del Reiki, cuyos defensores pretenden la "sanación" o "equilibrio físico y mental" mediante la imposición de las manos con el fin de canalizar una supuesta energía universal.

 

Estas personas que dicen ser capaces, supuestamente, de reencaminar esa energía, obviamente no pueden aportar mayores datos concretos sobre qué tipo de energía es, cómo localizarla, medirla, o al menos cómo la detectan ellos. En definitiva, hacen afirmaciones gratuitas pero no pueden demostrar nada, salvo el abultado bolsillo con el dinero de los incautos que caen en sus redes.

 

Ahora bien, si queda alguna duda al respecto, atienda a la siguiente investigación que fue más que ilustrativa y por varios motivos:

 

1)    La llevó a cabo una niñita.

2)    Fue publicada, en 1998, en una de las revistas más prestigiosas de medicina a nivel internacional: Journal of the American Medical Association (JAMA).

3)    Fue un trabajo récord en la historia de la medicina, desde el momento que la autora era la investigadora más joven que aparece como coautora en un estudio científico.

4)    Los resultados fueron contundentes y refutaron en forma incuestionable la gran mentira del toque terapéutico.

 

¿Quién era la niña en cuestión? Emily Rosa. Una niñita que, por aquel entonces contaba sólo 9 años, decidió poner a prueba las pretensiones de estos charlatanes para ver qué tan efectivos eran para detectar un supuesto campo energético proveniente de los seres humanos. ¿De qué manera lo hizo? De una forma muy simple pero no menos efectiva.

 

Convocó a 21 profesionales que decían ser expertos en este tipo de terapias del tacto. Uno a uno fue sentándose a una mesa enfrentando a la niña y separados por un cartón a modo de biombo que les impedía ver hacia el otro lado. Dicho biombo tenía dos agujeros que les permitía a los terapeutas pasar sus manos hacia el otro lado y apoyarlas sobre la mesa y con las palmas hacia arriba.

 

Luego Emily arrojaba una moneda para determinar sobre qué mano (derecha o izquierda) del sanador y obviamente sin tocarlo pondría una de las suyas. Finalmente le preguntaba en cuál de sus manos percibía un campo energético humano y ella simplemente registraba la respuesta en un cuaderno.

 

Los resultados fueron más que reveladores, de un total de 280 intentos los sanadores apenas lograron acertar 123 veces, o sea un nivel de aciertos menor al 50% que es lo esperable por simple azar. Por si no quedó claro, cualquiera (incluidas nuestras mascotas) podría haber obtenido el mismo resultado o incluso mejorarlo sin necesidad de pretender ser expertos en la captación de estas supuestas energías.

 

El trabajo fue publicado en la revista mencionada cuando Emily tenía 11 años y, un año después, ingresó al Libro de los Récords como la persona más joven en publicar un trabajo de investigación.

 

Por lo tanto, cuando escuche a estos charlatanes, no dude en gritarles "go home".

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