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Lanzan un sistema de alerta temprana para difundir fotos e información de chicos perdidos

07/03/2019 07:46 hs
El año pasado hubo 700 averiguaciones de paradero por chicos perdidos en la Ciudad. La gran mayoría tienen de 12 a 17 años de edad.

El Ministerio de Justicia y Seguridad de la ciudad de Buenos Aires, junto con el Consejo de los Derechos de Niñas Niños y Adolescentes , lanzaron un nuevo sistema de pre alerta para buscar a niños que se hayan extraviado en la Ciudad. Una vez realizada la denuncia en sede policial, si no hay indicios de un delito, se envía una alerta con la foto y los datos del niño o adolescente a los teléfonos institucionales de los policías y agentes de prevención, es decir, personal de tránsito, guardianes de parque y senderistas. De este modo, casi 33.000 agentes tomarán conocimiento de la búsqueda. Hasta el momento, fue utilizado en tres casos y en dos de ellos los niños fueron restituidos por personal policial que vio la pre alerta en su celular.

 

"Los agentes se bajan una aplicación en su celular institucional y ahí reciben las fotos y la información que nos la envía el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad. Se utiliza en caso de menores perdidos, ya sea por ausencia, extravío o desorientación", dijo Cecilia Amigo, coordinadora del proyecto de pre alertas, desarrollado por la Secretaría de Administración de Seguridad y Emergencia del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad.

 

El sistema de pre alerta se suma a los dos circuitos que suelen utilizar para difundir las fotos e información del niño. En primer lugar hay un circuito interno. Se envía una alerta a instituciones que trabajen con niños o adolescentes como merenderos u hogares y, de ser necesario, pueden usar el segundo canal de difusión, que implica comunicados de prensa y medios masivos de comunicación.


 

Entre otras funciones, el Consejo se encarga de la búsqueda del paradero de los chicos perdidos a través del Registro de Búsqueda y Publicación de Chicos Perdidos (Rnipme), conformado por psicólogos, trabajadores sociales y abogados especializados en infancia. "En 2018, el Registro trabajó en relación a 700 búsquedas por averiguación de paradero en la Ciudad" comentó Karina Leguizamón, Presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad. De esas búsquedas, el 77% se resolvió durante la primera semana de intervecnión y el 97% del total de los casos fue resuelto exitosamente a lo largo del año.

 

Cuando se hace la denuncia en la comisaría, en un primer momento, la policía intenta dilucidar si se trata de un delito, como un secuestro, o si el niño se perdió o se marchó de la casa por propia voluntad. Según el Rnipme, el 85% de los niños que abandonan su hogar lo hacen por su cuenta por conflictos familiares. El 15% restante suelen ser niños que se perdieron por alejarse de los padres, o que se desorientaron por tener alguna discapacidad. También están contemplados los casos de sustracción parental.

 

Si no hay indicios de que haya sucedido un delito, se envía la pre alerta y los adultos responsables del niño extraviado son citados a la sede del Consejo para aportar información que ayude en la búsqueda. "No todas las búsquedas requieren difusión a través de la prensa. Cuando hay indicios acerca de la localización de un adolescente y del abandono voluntario del hogar, el Consejo trabaja con las redes familiares e institucionales, entrevistando a amigos, familiares, referentes del club, de la escuela o de otros lugares que el chico solía frecuentar", agregó Leguizamón. La gran mayoría suelen ser adolescentes de 12 a 17 años.

 

Según el Rnipme, el 85% de los niños que abandonan su hogar lo hacen por su cuenta aludiendo conflictos familiares

 

"Dentro de ese 85% que abandona su hogar por voluntad propia, está el que se peleó con cualquier familiar, por el novio, la novia o por las notas del colegio y decidió irse. Nosotros consideramos que cualquier chico que no está en su casa, está en estado de vulnerabilidad y hay que actuar rápido, por eso el sistema de pre alerta es muy útil. Este estado de vulnerabilidad se agrava si se trata de una mujer", explicó Silvia Nespereyra, directora del Rnipme.

 

El porcentaje de niñas que escapa de la casa es mucho mayor que el de los varones, cercano al 70%. "En el seno familiar, las chicas suelen tener más restricciones que los varones para salir o ir a bailar o hacer sus cosas. Esto pasa por temor, por prejuicio o por realidad. El varón, en el seno de la familia, tiene menos restricciones en la vida fuera de la casa. A una chica es posible que un padre le diga que hasta los 18 años no va a tener novio, y al varón al contrario, lo estimula a que tenga novia", agregó, Nespereyra.

 

En el seno familiar, las chicas suelen tener más restricciones que los varones para salir o ir a bailar o hacer sus cosas. Esto pasa por temor, por prejuicio o por realidad

Silvia Nespereyra

 

Los principales motivos por los que un niño deja su casa, están vinculados a la dinámica familiar y a la cuestión de los límites. "Acá hay dos problemas, desde ausencia de límites y que le permitan hacer todo, esto es desolador para un adolescente, hasta los que ponen demasiados limites, como no permitirle salir hasta los 18 o no permitirle tener pareja", dijo Nespereyra. La cantidad de denuncias sube un 20% en épocas de exámenes y fiestas de egresados como diciembre o febrero. "Muchos padres dicen, si te va mal en el examen te mato o si te va mal no vuelvas. Y los chicos se lo toman literal", agregó.

 

Aunque muchas veces los motivos para dejar el hogar suelen ser más graves que una amenaza relacionada al rendimiento académico. Como muchos niños huyen por ser maltratados físicamente o abusados sexualmente, cuando dan con su paradero, el equipo interdisciplinario lo entrevista a solas, antes de que tenga contacto con los padres, para consultarle el motivo de la huida y cuál es la situación en su casa.

 

Si no se constata una situación de abuso o maltrato, el Consejo sigue trabajando con la familia para descartar que se repitan las situaciones que llevaron al abandono del hogar. "Se trata de trabajar con el grupo familiar para generar confianza. También es importante resguardar la intimidad e integridad de los niños y adolescentes durante la búsqueda. Hay que pensar en el momento de la vuelta a la cotidianidad. La información sensible que se haya difundido, puede complicar ese regreso", concluyó Leguizamón.

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