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Un reconocido científico de Harvard explicó por qué el asteroide que genera dudas puede ser de origen extraterrestre

09/12/2018 11:03 hs
Avi Loeb, un destacado físico, dice que el objeto identificado como Oumuamua podría haber sido fabricado por una civilización alienígena. Las razones.

Por Avi Loeb, extraído del diario Clarín


El 19 de octubre del año pasado, desde Hawaii, los astrónomos observaron por primera vez un objeto proveniente de otro Sistema Solar. Lo vieron viajar a través del nuestro. Lo vieron cruzar, girar alrededor del Sol y luego disparar a gran velocidad hasta desaparecer. Fue sorprendente observarlo. Creo que es fascinante vivir en esta época, con la tecnología que tenemos disponible, y ser testigos de fenómenos como éste, que nos obligan a debates y a conclusiones inquietantes.


Según el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawaii, el objeto 1 I/2017 UI (luego apodado Oumuamua, Mensajero que viene de lejos, en lengua hawaiana) entró a nuestro Sistema alrededor del año 1837. Pero no se pudo ver hasta 2017 porque estaba demasiado lejos del Sol: no podía reflejar suficiente luz como para ser captado. Una vez que se acercó al Sol, se movió rápido y permaneció durante un corto tiempo en la región donde es visible para los telescopios de hoy en día. Por eso logramos captarlo.


Oumuamua fue bautizado Mensajero que viene de lejos justamente porque se descubrió en una órbita que se origina fuera del Sistema Solar y desde el primer avistaje mostró características inusuales. Es un tipo de objeto espacial que no habíamos visto nunca antes. Basado en su reflejo solar, primero se infirió que era mucho más alargado o aplanado que cualquier asteroide o cometa conocido en el Sistema Solar.


Con su movimiento no hubo dudas: se pudo ver que efectivamente se originó fuera del Sistema Solar, pero lo más intrigante fue el hecho de que su trayectoria se desviara de la esperada en función de la fuerza gravitacional del Sol.Esa fuerza produce un efecto de cohete, provocado por la desgasificación cometaria (así se denomina a la vaporización del hielo que sufren los cometas cuando pasan cerca del Sol), pero ninguna cola de cometa fue vista alrededor de Oumuamua. Además, ese proceso de desgasificación debería haber producido una variación en su período de rotación, algo que tampoco se detectó. Entonces, si no fue por la desgasificación cometaria, ¿qué podría estar causando su exceso de aceleración?


El exceso de aceleración de Oumuamua es algo desconcertante y se detectó en múltiples momentos Según nuestras observaciones, las que publicamos en un paper (documento científico) en The Astrophysical Journal Letters el mes pasado, proponemos que esa aceleración peculiar es causada por el empuje (no calentamiento) de la radiación del Sol. Ahora bien, para que la luz solar tenga relación con esa aceleración observada, Oumuamua debería tener menos de un milímetro de espesor, pero una decena de metros de tamaño. (N. de la R: Sabemos que tiene, aproximadamente, 800 metros de largo y 80 metros de ancho).


Vela espacial. Entonces, ¿cuál es el origen de Oumuamua? Una posibilidad es que el objeto sea una vela ligera que flota en el espacio interestelar en el que se despliega el Sistema Solar, como un barco que choca contra una boya en la superficie del océano. Una vela ligera es una vela empujada hacia adelante, ya que refleja la luz. De hecho, el telescopio espacial Spitzer lo observó durante más de 30 horas y no detectó ninguna emisión térmica de Oumuamua. Esa es una característica que indica que su superficie es fría y altamente reflectante. Si la reflectividad es alta, el tamaño inferido del objeto se reduce de unos pocos cientos de metros a unas pocas decenas de metros. Según mi opinión, Oumuamua podría ser un deshecho tecnológico obsoleto de equipos que, no está claro, si todavía están operativos o ya no están funcionando. ¿Podría serlo? Los observatorios radioastronómicos no pudieron detectar su transmisión a un nivel de potencia superior a la décima parte de un solo teléfono celular.


Alternativamente, si se planteara un escenario más exótico, Oumuamua podría ser una sonda totalmente operacional enviada intencionalmente a la Tierra. Una sonda alienígena.


A lo Sherlock Holmes. Mi aproximación a las propiedades desconcertantes de este objeto espacial es puramente científica y basada en evidencia. Podría decir que sigo la máxima del detective Sherlock Holmes: "Cuando has excluido lo imposible, lo que queda -por improbable que sea- debe ser la verdad".


Creo que, de cara al futuro, deberíamos buscar otros objetos interestelares en el cielo. Objetos como Oumuamua. Esa búsqueda se asemejaría a mi actividad favorita cuando visito una playa con mis hijas: examinar las conchillas barridas por el océano. No todas las conchillas son iguales y, de manera similar, sólo una fracción de los objetos interestelares podrían ser restos tecnológicos de civilizaciones alienígenas. Por eso debemos examinar todo lo que ingresa al Sistema Solar desde el espacio interestelar. Esa es la única forma de inferir la verdadera naturaleza de Oumuamua y de otros objetos de su misteriosa población.


Evidencias interesantes. Es emocionante vivir en un momento en que tenemos la tecnología científica para buscar evidencia de civilizaciones alienígenas. La evidencia sobre Oumuamua no es concluyente, pero es interesante. Lo que observamos de sus características y comportamiento nos llevó a sugerir que puede ser una vela ligera producida por una civilización alienígena.

 

Por supuesto que tomo con satisfacción otras propuestas, pero no puedo pensar en otra explicación para la aceleración peculiar observada en Oumuamua. La sugerencia de que podría tratarse de una vela producida por una civlización alienígena tiene su fundamento. Nuestra propia civilización está actualmente comprometida en el desarrollo de la tecnología light-sail (de vela ligera). Por ejemplo, el proyecto japonés IKAROS ya demostró el principio de la vela solar y se está desarrollando para alcanzar el objetivo de lograr altas velocidades a través del proyecto Starshot, desarrollado por la Fundación Breakthrough Prize, en la que presido el consejo asesor.


Por eso me parece que es concebible que una civilización más avanzada que la nuestra esté usando esta tecnología de manera rutinaria, y que esa utilización haya sido el origen de escombros espaciales del tipo Oumuamua.

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