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Citarán a declarar a más empresarios por las coimas: buscan que hablen otros "arrepentidos"

05/08/2018 11:49 hs
El juez Claudio Bonadío está evaluando los datos que va recopilando a partir de las declaraciones de Oscar Centeno, el remisero, y el empresario Juan Carlos De Goycochea.

La causa de los cuadernos con las coimas K no deja de proporcionar novedades en los cinco días tormentosos que lleva de trascendencia nacional. Entre mañana y pasado, va a citar a declarar a varios empresarios pertenecientes a empresas que participaron de los contratos de obra pública, ahora bajo sospecha.


El juez está evaluando los datos que va recopilando a partir de las declaraciones del remisero Oscar Centeno y del empresario Juan Carlos De Goycoechea, los primeros dos arrepentidos de un escándalo que promete otros colaboradores con la causa a cambio de una pena más atenuada. En esos despachos de Comodoro Py nadie se sorprenderá si salen las citaciones para directivos de Roggio, Super Cemento, Techint y alguna más para algún hombre de Iecsa, la constructora que perteneció a la familia Macri y por la que ya está detenido Héctor Javier Sánchez Caballero. La preocupación es la moneda que mejor se cotiza entre los empresarios de la obra pública.


Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli creen que el quiebre de De Goycoeche no será el último entre los hombres de negocios que están en prisión. No es lo mismo pasar lo noche en la calidez del hogar que en un calabozo bajo el frío de agosto, aunque se trate de las alcaidías judiciales. Hay directivos, y también algunos ex funcionarios, que están deprimidos por el impacto entre sus amigos y familiares. Otros, directamente, lloran toda la noche sin consuelo.


No es el caso de Gerardo Ferreyra, el CEO de Electroingeniería, una de las empresas mimadas durante el kirchnerismo. El hombre padeció como militante de izquierda los tiempos duros de la última dictadura militar y pasó varios años preso junto al ex secretario Legal y Técnico de Néstor y Cristina: su amigo Carlos Zannini, a quien llaman "El Chino" no sólo por sus facciones sino por su militancia maoísta durante la épica trágica de la década del '70. Ferreyra se muestra enérgico, de muy buen humor y amable con los funcionarios judiciales. Nadie cree seriamente que vaya a convertirse en otro arrepentido.


De todos modos, el protagonismo kirchnerista se lo llevará esta semana la ex presidenta. Bonadio espera la decisión del peronismo en el Senado que, como anticipa el periodista Ignacio Miri en estas mismas páginas, aceptaría su pedido para que pueda allanar las tres propiedades de Cristina. El departamento de la Recoleta, en la calle Juncal. La casa familiar de la calle Mascariello, en Río Gallegos, y el chalet presidencial del hotel Los Sauces, en El Calafate. El juez también quiere allanar las oficinas de la senadora en el Congreso pero es difícil que el peronismo lo acepte.


Mucho más difícil es que los senadores peronistas acepten el pedido de desafuero de la ex presidenta.


Hasta ahora la resistencia ha sido irreductible y Miguel Angel Pichetto ha sido quien esgrime el argumento fundamental. No permitirán el desafuero de Cristina si no tiene una condena firme en la Justicia de las causas en su contra. Eso no parece importarle a Bonadio quien antes del fin de semana y de la citación a indagatoria del 13 de agosto solicitará su apartamiento de la Cámara Alta. "Cristina va a entrar caminando a este despacho y va a salir caminando", le ha dicho el juez a sus colaboradores. Es el modo de expresar su escepticismo sobre la posibilidad de que la ex presidenta pueda ser juzgada como cualquier ciudadano común.


Son días especiales para el juez federal más odiado por el kirchnerismo y para el fiscal que fue colaborador de Daniel Scioli. Bonadio y Stornelli son dos funcionarios de temperamento difícil y cada uno ha sobrellevado crisis políticas de magnitud. Pero quienes los conocen de toda la vida en Tribunales aseguran que, en esta circunstancia, se están llevando asombrosamente bien. "Parecen una filarmónica afinada", exagera un secretario que logra desde hace mucho tiempo llevarse bien con los dos.


Dicen que Bonadio está sorprendido por el impacto público que la causa de los cuadernos K está generando en el ciudadano de a pie. Y le echa la culpa a los diarios, la radio y la televisión. El sábado advirtió como se paraban a mirarlo muchas personas mientras paseaba por el shopping Unicenter. Nadie le pidió un autógrafo, ni lo aplaudió aunque tampoco recibió agresión alguna. Pero el interés está allí y hasta un juez endurecido en el arte de los expedientes y el de la política puede sentir la presión de una sociedad agobiada por el robo sistemático del dinero público.

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