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Quién era la argentina que murió aplastada por una roca en su vehículo en Machu Picchu

20/03/2018 12:18 hs
María Solana Bauza, de 21 años fue a visitar la ciudad inca. Una roca cayó sobre el auto en el que se transportaba.

María Solana Bauza, de 21 años, estudiante, voluntaria y fotógrafa, murió el domingo por la tarde en Machu Picchu, Perú, luego de que una roca se desprendiera de las montañas y aplastara el vehículo en el que se trasladaba. La argentina oriunda de Coronda, Santa Fe, falleció camino a un centro de emergencias cuando presentaba un fuerte trauma en el cráneo y fractura de la columna cervical.

 

Viajó el 27 de enero a Perú y estuvo por casi dos meses trabajando como voluntaria en un hospital de Piura, en el norte del país, donde hay una gran población de personas con discapacidad. María Solana Bauza, de 21 años, fotógrafa y estudiante de Psicología, trabajó con una ONG cuidando a pacientes sin familia en el hospital. Terminó su tarea el último viernes. Estaba contenta y emocionada por su colaboración, pero también porque cumpliría uno de sus sueños: conocer Machu Picchu.


Contrató una excursión y para allí fue. Pero en el regreso a Cuzco, una piedra que se desprendió del camino de cornisa por el que circulaba la camioneta, cayó sobre el lateral del vehículo -justo donde estaba ella- y la aplastó. Solana falleció camino al hospital en Santa Teresa. Otros tres pasajeros de la excursión también resultaron heridos: Camila López, una mendocina de 20 años que sufrió heridas leves y fue dada de alta ayer. Las alemanas Frause Mirjan, y Eva Lorens Lovisa, ambas de 19 años, permanecían internadas en el hospital de Santa Teresa.

 

"Estamos destrozados. La estábamos esperando. Nos quería contar muchas cosas del viaje. Estaba tan emocionada con su trabajo como voluntaria. No podemos creer este final", contó al diario La Nación, Rubén Castagno, la pareja de la madre de Solana, muy conmocionado por la noticia. La familia de la joven, que vive en Coronda, se preparaba para viajar a primera hora de ayer a Perú, para poder traer al país cuanto antes el cuerpo de su hija.

 

Solana había cumplido 21 años el 2 de enero. Tenía un hermano mayor, Nahuel, de 26 años. Su mamá, Liliana Oyarzabal, está en shock desde el domingo por la tarde, cuando recibió una llamada de la coordinadora de la ONG en la que su hija trabajó como voluntaria.

 

Desde ese momento, en Coronda no se habla de otra cosa. Porque Solana no era una vecina más. Era la amiga de todos, la que sacaba las fotos en cuanto evento se organizara, y la mayoría de los locales gastronómicos y pubs de la ciudad la convocaban cada vez que necesitaban la lente de una experta.

 

Apenas terminó el secundario, Solana se inscribió en la Universidad Católica de Santa Fe para estudiar psicología. Estaba en cuarto año y le apasionaba tanto sacar fotos como ayudar a otros.

 

Su sueño era llegar a Machu Picchu, cuenta Rubén. Por eso se anotó en una excursión que ofrecía llevarla por los caminos de cornisa que unen Cuzco con la ciudad inca. Le daba justo el tiempo, ya que había terminado su trabajo como voluntaria el viernes y tenía pasajes para volver al país ayer. Llegó a recorrer las ruinas, pero en el camino de regreso, un desprendimiento acabó con sus ilusiones.

 

Peligro. El camino por el que circulaban se conoce como la vía alterna, y es desaconsejado por los operadores turísticos argentinos que ofrecen recorridos por Perú, por ser considerado altamente peligroso, consignó el matutino.

 

En las últimas semanas se produjeron otros dos derrumbes en la zona, que se cobraron la vida de una obrera y la de una mujer que vivía en la zona. Entre enero y marzo, la temporada alta de lluvias que se registra en el país vuelve intransitables y peligrosos esos caminos, ya que son constantes los desprendimientos.


De hecho, Defensa Civil de Perú informó que en el período de lluvias ya han muerto 23 personas por los desprendimientos. En la zona del accidente en el que murió la turista argentina regía una alerta por desprendimientos de piedras y aludes.

 

"Debido a los constantes deslizamientos en la vía férrea que une Ollantaytambo con Machu Picchu, miles de turistas optan por tomar la vía alterna a través de Santa Teresa, sin embargo, esta carretera se halla en muy mal estado y presenta derrumbes", publicó el domingo el diario peruano ABC La Convención.

 

De hecho, las intensas lluvias que se registraron la semana pasada produjeron hasta un desplazamiento en las vías del tren que toman los mochileros para llegar a Machu Picchu.

 

Los operadores explican que son muchos los turistas internacionales que por una cuestión de costos eligen llegar a la ciudad inca por tierra y no por tren. Mientras que el pasaje en tren cuesta 300 dólares, ciertas agencias sin habilitación ofrecen el recorrido en camioneta y con un tour incluido por sólo 100 dólares.

 

En el último año, otros dos turistas argentinos fallecieron al elegir llegar a Machu Picchu por la vía alterna: Federico Banfield, también de 21 años, fue hallado en septiembre del año último sin vida, en la zona del río Vilcanota, en las cumbres. Quiso cruzar el río por unas escaleras escondidas y no lo vieron más hasta que encontraron su cuerpo en el río.


En enero de 2017, Rodrigo Segovia, otro mochilero argentino, de Corrientes, fue encontrado en el río Araza, en la localidad de Quincemil, también buscando llegar a Machu Picchu por un camino alternativo.

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