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El lado B de las tomas en los colegios: alumnos y padres arreglaron las aulas

28/09/2017 08:36 hs
Ocurrió en la escuela técnica Fernando Fader, en Flores, que estuvo tomada durante 18 días.

En la escuela técnica Fernando Fader, el centro de estudiantes organiza una jornada de limpieza de la escuela una vez al año.


Catalina Distéfano, vocera del centro de estudiantes de la escuela, que entre el 8 y el 26 de septiembre estuvo tomada en forma de protesta por la reforma educativa que busca imponer el Ministerio de Educación porteño, expresó: "Apenas empezó la toma organizamos una y, como éramos nosotros quienes decidíamos qué hacer, nos propusimos llevarlo más allá y hacer arreglos en la escuela".


La mejora quedó plasmada en el acta que firmaron las autoridades del colegio una vez que se levantó la toma: allí consta que recibieron el edificio en mejores condiciones que las previas a la medida de fuerza.


El aula 1, la más grande del edificio que fue construido en Flores a finales del siglo XIX, fue la que más trabajo dio: "Se le hizo revoque, se sacó la pintura vieja con espátulas y lijas, y la volvimos a pintar, además de pintar el pizarrón y limpiar mesas y sillas", describe Catalina, alumna de 5° año de la escuela técnica orientada al Diseño.


      Tomas de los colegios.jpg


Los materiales fueron donados por padres, madres y docentes de la escuela: algunos de ellos pusieron también manos a la obra en el trabajo en las aulas, que mayoritariamente llevaron adelante los alumnos que participaron activamente de la toma. "Para lo que faltaba, usamos plata del centro de estudiantes", sostiene la vocera.


La del aula 1 no fue la única refacción del edificio al que van entre 700 y 800 alumnos por día y que, desde 2004, tiene un plan de obra pendiente para reparar su casco histórico ya que allí hay peligro de derrumbe.


Los alumnos pintaron todos los pizarrones de las nueve aulas a las que tenían acceso durante las más de dos semanas de toma.


También pintaron las paredes y los techos de otras siete aulas, cambiaron vidrios rotos y revocaron donde hizo falta. Ante la duda de cómo proceder, una especie de manual de instrucciones que un docente del taller de Carpintería anotó en el pizarrón del aula 1 les sirvió de guía: "Leer atentamente: lo que es una pared rota, lleva cemento!! Si la pared está bien, sólo está mal la pintura, lleva enduido. No se pone enduido en pared rota. Por favor: preguntar antes de hacer cualquier cosa", decía.


"Hicimos arreglos durante todos los días que duró la toma. Nosotros sabíamos que nos iban a venir con que los jóvenes estamos tomando las escuelas porque no tenemos nada mejor que hacer, pero lo que queremos, y para eso estamos muy organizados, es una situación mejor para la educación pública", reflexiona Catalina.

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