El jovencito, el señor adulto y el abuelo se sentaron frente al televisor el sábado a la noche. Quizás no pertenecÃan a la misma familia, ni vivieran en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo continente. Sólo estaban unidos en un fervor común: ver cómo un hombre golpeaba a otro.
No compartÃan la misma religión y hasta me atrevo a asegurar que no creen en la violencia por la violencia misma. Pero allá estuvieron, con un chicle, una cerveza, un vino, un sake o un anÃs, y nada los hizo más felices que el momento que el relator gritaba; "estamos en el séptimo round, los dos boxeadores sangran". Gente que se dice humanista, gente que se dice cristiana, gente que se dicen judÃos o musulmanes, gente que se dice gente; el sábado a la noche "disfrutaron" del mismo espectáculo: ver como dos personas se golpeaban entre sÃ, "sin odio ni pasión de amor", sólo para que ellos, los espectadores, estuvieran contentos.
Muchos son los mismos que están en contra de la corrida de toros y probablemente en su totalidad abjuren de la violencia inútil, algunos de ellos deben ser personas decentes que cumplen con las leyes, con sus religiones, con el fisco, con sus esposas o amores, con sus hijos, con sus jefes, con sus trabajos, con sus amigos... en una sociedad que nadie termina de entender, pero donde tratamos de deslizarnos con dificultad pero sin estridencias. Llevando como mejor se pueda "el malestar de la cultura".
No quiero detenerme en las burdas seudo defensas de ese seudo deporte, porque la polémica es tan antigua como infructuosa. Me interesa mucho más esa inmensa masa de varones hipnotizada frente a los gladiadores ¿Que habrá pasado allÃ, en esos corazones inescrutables? ¿Qué clase de coraje que a ellos les falta se exorcizaba en cada puñetazo? El joven: ¿una pena de amor, siempre sangrante, las humillaciones constantes de una sociedad que le promete poco y le da nada? El adulto: ¿sublimaba sus broncas por todas y cada una de las obligaciones que le propina el "ser machos" en esta sociedad donde, entre otras cosas, las mujeres vienen arrasando? El anciano: ¿una falaz evocación de sus años mozos, "ese recuerdo imposible de haber sido", o el furor soterrado contra la injuria de los años?.
Algo flotaba allÃ, de un coraje extremo e imposible, y un desdén por ese valor callado, cotidiano y manso que nunca se expresa a trompadas, y sin embargo nos sostiene razonablemente vivos. Triste
Muchos son los mismos que están en contra de la corrida de toros y probablemente en su totalidad abjuren de la violencia inútil, algunos de ellos deben ser personas decentes que cumplen con las leyes, con sus religiones, con el fisco, con sus esposas o amores, con sus hijos, con sus jefes, con sus trabajos, con sus amigos... en una sociedad que nadie termina de entender, pero donde tratamos de deslizarnos con dificultad pero sin estridencias. Llevando como mejor se pueda "el malestar de la cultura".
No quiero detenerme en las burdas seudo defensas de ese seudo deporte, porque la polémica es tan antigua como infructuosa. Me interesa mucho más esa inmensa masa de varones hipnotizada frente a los gladiadores ¿Que habrá pasado allÃ, en esos corazones inescrutables? ¿Qué clase de coraje que a ellos les falta se exorcizaba en cada puñetazo? El joven: ¿una pena de amor, siempre sangrante, las humillaciones constantes de una sociedad que le promete poco y le da nada? El adulto: ¿sublimaba sus broncas por todas y cada una de las obligaciones que le propina el "ser machos" en esta sociedad donde, entre otras cosas, las mujeres vienen arrasando? El anciano: ¿una falaz evocación de sus años mozos, "ese recuerdo imposible de haber sido", o el furor soterrado contra la injuria de los años?.
Algo flotaba allÃ, de un coraje extremo e imposible, y un desdén por ese valor callado, cotidiano y manso que nunca se expresa a trompadas, y sin embargo nos sostiene razonablemente vivos. Triste
Enviá tu comentario
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptacion del Reglamento.
























eso no les da verguenza? en el face avlan acada rato sobre dale podes maravilla no avles mal d el como si fuera el president prefiero el otro son unos sin verguenzas tontos ¡¡¡¡ lo odio ¡¡¡¡
Cada uno opina lo que quiera, pero no me parece la frase: Muchos son los mismos que están en contra de la corrida de toros, acá hay 2 personas que saben lo que hacen, nadie les pone un revolver en la cabeza y los obliga, si? en cambio al toro lo meten en el rodeo y lo masacran, cosa que me parece totalmente repugnante, eso deberÃa terminarse ya! por eso disfruto cuando veo una noticia de que un torero es alcanzado por el toro, he dicho.
Lo que hace la obligacion de un empleo... Tener que escribir una nota para cumplir con su mision y no saber de que hacerla... Elegir la noticia del momento, y sin saber, ni sentir, buscar la optica para que se la publiquen y asi poder cobrar su sueldito.... Dejese de embromar con notas insulsas...
Cristina brillante nota que va mucho mas alla del boxeo !!!
Sra. No hablo desde el afecto solo tengo de usted referencias radiales, periodÃsticas y como escritora .Su nota es conmovedoramente brillante desde la redacción ,la escritura ,el comienzo ,el desarrollo y el remate .Es sencillamente un golpe desvastador a la mediocridad y medianÃa que por estos tiempos impera en el periodismo escrito .No hay que saber de boxeo para escribir como Dios manda. Afortunadamente , lo único que no anduvo a los golpes fue su redacción!!!!.