Presentaremos dos casos sumamente instructivos sobre el peligro que corren los peatones que tienen la mala costumbre de enviar mensajes de texto mientras caminan.
Caso 1. Mientras un enviado del noticiero de la CBC presentaba un informe en vivo en Toronto, Canadá, una mujer escribe un mensajito en su celular mientras baja las escaleras. Lo mejor del video es que todos los telespectadores, menos el cronista que está de espaldas a la escena, disfrutan del tropezón que culmina con la protagonista despatarrada.
Esto no lo vemos, pero trascendió que la joven se repone de la pequeña catástrofe personal sin heridas de gravedad.
Caso 2. Cathy Marrero, una mujer de 49 años, cayó de cabeza dentro de una fuente de agua en un centro comercial de Pennsylvania, EE.UU., mientras enviaba un mensaje desde su móvil.
El incidente fue grabado por el circuito cerrado de televisión del shopping, y uno de los empleados tuvo la mala idea de subir el fragmento a Youtube. Desde entonces, el accidente de Marrero fue visto por más de 1,5 millones de personas.
Ella inició una demanda a los funcionarios "por reírse en vez de ayudarme a salir del agua". No sólo eso, los empleados, aparte de descostillarse a carcajadas de su desgracia, ven el video una y otra vez.
¿Moraleja? Ambas acciones –escribir y caminar– no deben realizarse en forma simultánea. Y, si lo hacemos, vale la pena poner mucha atención en el entorno.


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