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Así descubrieron el robo del cadáver de un bebé en Miramar: "Levantaron el cajón como si fuera una cajita y Ciro no estaba"

17/07/2019 20:25 hs
Entre lágrimas, la abuela del chico relató a Infobae cómo fue el momento en que exhumaron el ataúd de su nieto y vieron que los restos no estaban.
Ciro Lescano tenía sólo cuatro meses de edad cuando falleció el pasado 4 de julio en la ciudad de Miramar a causa de un paro cardíaco súbito. Noelia (28), su mamá, despidió los restos del bebé un día después en el Cementerio Municipal sin llegar a sospechar que menos de dos semanas después iba a ser víctima de una situación que todavía no pudo ser explicada: el cadáver de su hijo fue robado del ataúd.

Días después del entierro, la joven decidió visitar la tumba y llevarle flores. Allí, cerca de la tumba encontró tierra removida, un chupete y dos cartas que ella misma había puesto dentro del féretro antes de que ingresara a la tierra.

Las dudas la invadieron y decidió regresar a su casa. Le comentó la extraña situación a Elsa, su suegra y abuela del bebé, quien le aseguró que eso no podía ser posible. "Le dije que el chupete y las cartas las pusimos dentro del cajón y que eran de Ciro, que alguien las había sacado y que teníamos que ir a hablar al cementerio", relató Elsa en diálogo con Infobae.

Así, las mujeres se acercaron el sábado al cementerio y se encontraron con más sorpresas. En el suelo cerca de la tumba había dos tornillos de los que se usan para asegurar la tapa de los ataúdes y poca tierra sobre el cajón. El sepulturero en el lugar no le prestó mayor atención al reclamo de la madre y les dijo que volvieran el lunes, ya que la encargada del cementerio trabajaba de lunes a viernes.


Noelia decidió dar aviso a la Policía Bonaerense y pidió la exhumación del cadáver para constatar que el pequeño estuviera allí. Mientras la Justicia resolvía la situación, Noelia y su suegra fueron nuevamente al cementerio para hablar con la encargada pero sólo recibieron evasivas, asegura Elsa.

Ante la posible profanación se inició una causa en la UFI Nº 5 de la jurisdicción por averiguación de ilícito. El fiscal Alejandro Pellegrinelli tomó intervención -en reemplazo de Rodolfo Moure, quien está de licencia- y decidió concederle el pedido a la mamá de Ciro. Finalmente efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) llevaron adelante el procedimiento y constataron el peor temor.

"El lunes lo llamaron a un subcomisario. Sacaron fotos pero nadie nos decía nada. Ayer cuando fuimos con la orden, después de pasar toda la noche esperándola, nos dimos cuenta de que no estaba el cuerpito. Yo me di cuenta, lo levantaron como si nada. Le faltaban dos tornillos. Lo levantaron como si fuera una cajita y Ciro no estaba", aseguró Elsa.

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A pesar de que la Bonaerense y el fiscal Pelegrinelli investigan el robo, las dudas siguen presentes. "No sabemos qué pudo haber pasado ni quién está detrás de todo esto. No sé si fue por maldad o por algún rito. Pero para mí la actitud de los empleados del cementerio es rara. ¿Cómo puede ser que con la tumba, estando tan cerca de la secretaría, nadie haya visto nada?", cuestionó la abuela de Ciro, cuyo hijo -el padre del bebé- está preso en la cárcel de Batán. "Mi hijo estuvo en el entierro y después volvió al penal. Apenas se enteró se puso loco. Yo igual creo que no tiene nada que ver con él esto que pasó. No creo que sea una venganza", aclaró la mujer.

Jorge Piris es el tío paterno de Ciro. También habló con Infobae, mientras lidera una campaña en redes sociales para pedir cualquier información que permita dar con los restos de su sobrino. Primero se mostró cauto a la hora de aventurarse en alguna hipótesis pero después dio algunos detalles de lo que cree. "Por ahora no desconfiamos de nadie porque es muy raro, es la segunda vez que pasa esto en General Alvarado. Lo único que esperamos es encontrar a Ciro porque ni él ni nadie se merece esto", dijo Piris. "Llevó mucho tiempo hacer ese trabajo de sacarlo, meter el cajón después y dejar casi como estaba. Es muy raro", reiteró.

En marzo y diciembre de 2017, el cementerio de Otamendi, la localidad más cercana a Miramar en el partido, sufrió los robos de dos cadáveres de niños, los de Matías Valentino Fernández y Ciro Aranda, ocurridos en Pascuas y Nochebuena, fechas clave del calendario cristiano, hechos que fueron investigados en un primer momento por la fiscal Ana María Caro. Un ex sepulturero del lugar fue detenido por ambos casos y luego liberado por falta de pruebas. 

Esta mañana se llevó a cabo una marcha en Miramar para reclamar respuestas. En la esquina de las avenidas 23 y 26 el grito fue uno solo: "Que aparezca Ciro". "Queremos justicia y que mi nieto descanse en paz. Es una angustia muy grande. No sabemos qué pensar", aseguró Elsa.

En una conferencia de prensa, el fiscal Pellegrinelli dijo que la principal hipótesis es que detrás del robo del cadáver haya una suerte de "rito satánico". Es en esa línea que trabaja el personal de la DDI. No es la primera vez que algo así se escucha en la zona: la fiscal Caro había llegado a la misma hipótesis en los casos de Otamendi, con testimonios de identidad reservada que hablaron de ritos con niños, no muertos sino vivos.  

Pellegrinelli reveló, entre varios detalles, que el robo del cadáver habría ocurrido poco tiempo después de haber sido enterrado. Exactamente cree que pudo haber ocurrido entre el 5 y el 8 de julio, días después de que Ciro sufriera el paro cardíaco.

Por lo pronto les tomaron declaraciones a familiares del bebé y al personal del servicio fúnebre y a los empleados municipales. Aún no hay rastros del cadáver. "La exhumación se concretó ayer con el hallazgo de un cajón vacío sin el bebé. El lugar está a escasos 15 o 20 metros del acceso. Por eso debió ser advertida la maniobra si fue concretada por la noche", dijo el fiscal, quien aclaró que la profanación estuvo realizada por "gente que sabía lo que hacía" y que "fue una maniobra limpia y sin violencia". Asimismo, Pellegrinelli confirmó que el padre de Ciro está preso y no descarta por ahora que la extracción del cuerpo "tenga que ver con una venganza".

Las chances de que aparezca son mixtas. El cuerpo de Ciro Aranda no fue encontrado, el último rastrillaje para buscarlo fue hace un año, luego de que las pistas se agotaran. El del Matías Fernández apareció a la vera de la Ruta 11 tiempo después de que su tumba fuera profanada. Le habían amputado las manos y los pies. También le habían quitado sus órganos vitales. El cuerpo no mostraba signos de descomposición compatibles con el tiempo que estuvo fuera de la tierra. Lo habían refrigerado. 
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