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De asesina a enfermera: la nueva vida de la mujer que mató a mazazos a su amiga por la difusión de un video hot

15/06/2019 12:06 hs
Silvia Luna fue condenada por el brutal crimen de Carla Bruzzone en General Las Heras. 
"¡Me recibí. Soy enfermera!", se lee en un cartel blanco hecho con cartulina y escrito con marcadores flúo. La que lo sostiene es una mujer de 35 años, de baja estatura y de pelo oscuro, lo muestra sonriente para una foto. Minutos antes, el Instituto Superior de Enfermería de ATE había entregado los diplomas a los alumnas y alumnos de la camada 2017. Los familiares de la agasajada la reciben en la vereda con botellas de  vino espumante, brindan y festejan. Se abrazan. Ella parece haberse sacado un peso de encima. La nueva enfermera tiene un pasado que difícilmente podrá olvidar: el 17 de abril de 2010, Silvia Luna mató a con una maza de aplastar carne a Carola Bruzzone en un restaurante de General Las Heras, provincia de Buenos Aires.

El 24 de abril del 2010 iba a ser un día sumamente especial para Silvia Luna y su entonces pareja Juan: después de varios años de noviazgo, se iban a casar. Estaba todo listo. Los preparativos en marcha y las invitaciones impresas y repartidas. Pero había algo que a Silvia no la dejaba tranquila los días previos: un video. En esas imágenes caseras se la veía a ella teniendo sexo con un misterioso amante. Alguien, de alguna manera, lo había conseguido y lo estaba distribuyendo por todo el pueblo de Las Heras. Luna no sabía quién había sido pero sospechaba de una persona, de una de sus mejores amigas: Carola.

Ambas mujeres trabajaban en el restaurante Matute de General Las Heras, Silvia era moza y Carola cocinera. Exactamente una semana antes de la boda todo cambió. Luna estaba convencida de que su amiga quería reproducir el video porno en las pantallas gigantes del casamiento y arruinar la celebración, pensó que era el fin de todo, humillación delante de sus conocidos y el final. Pero no lo iba a permitir. Fue a la cocina directo a increpar a Carola. No la encontró. Se dio cuenta que su amiga estaba afuera, en el patio interno, hablando por teléfono. En esos segundos ideó el ataque.

Así, Luna tomó el utensilio que se utiliza para aplastar milanesas. Salió al patio por una puerta lateral. Se acercó sigilosamente a Carola y le dio un mazazo en la sien derecha que la tumbo. Fue un golpe muy fuerte pero que no llegó a desmayarla. La mujer herida se paró y comenzaron a insultarse entre ellas. Inmediatamente fueros separadas por sus compañeros.

Luego de la agresión, Juan Prado, dueño del restaurante y jefe de ambas, le ofreció a Carola llevarla la hospital. Esta se negó. No quería saber nada. Según recuerdan algunos testigos, antes de retirarse a su casa dijo que ya estaba bien y que no le dolía. Su marido notó que esa misma noche mientras dormían comenzó a salirle sangre de donde la habían golpeada. Fue internada y pasó por tres hospitales. Bruzzone murió 9 días después del golpe en el Hospital Vicente López de la zona.

Inmediatamente, Silvia quedó detenida y fue condenada el 24 de febrero del 2012 a 10 años de prisión por el homicidio de su amiga. Sin embargo, un año después la Sala III del Tribunal de Casación Penal de La Plata le redujo la pena a cuatro años; los jueces consideraron que Luna había actuado en estado de emoción violenta. Finalmente, tras pasar por un penal en Florencio Varela, recuperó la libertad con la totalidad de la nueva pena cumplida en julio de 2013.

Vida nueva y novio convicto

Silvia Luna no quiso volver más a General Las Heras, a 70 kilómetros de Capital. Decidió dejar atrás todo lo que había pasado. Tampoco volvió a hablar más con Juan, aquel hombre que mientras se preparaba para casarse se enteró que su futura mujer se había convertido en asesina. No volvieron a tener contacto.

Cuando salió de la cárcel, Luna se fue a vivir con sus padres a la localidad de Monte Grande. Antes de salir del penal donde pasó 4 años hablaba en una entrevista sobre su desencanto con los hombres: "Me llegan cartas de otros internos pero no me interesa". Eso pensaba y decía hasta que conoció a uno que si le interesó: Leandro Scacheri, un hombre de 46 años que en ese momento cumplía una condena de 10 años por robo calificado por el uso de arma de fuego. La relación comenzó cuando la ex moza estaba alojada en el penal de Florencio Varela y él en General Alvear.

El amor perduró a pesar de que Luna fue liberada. Ella siguió visitándolo semanalmente en el penal platense de Melchor Romero hasta que Scacheri consiguió la libertad en 2017. Cuando salió, se fueron a vivir juntos al sur del conurbano bonaerense.

"Ella quiere hacer borrón y cuenta nueva. No quiere ni pisar Las Heras. Quiere empezar una vida nueva. Además ella nunca se sintió una asesina, siempre sostuvo que la que primero la atacó fue Carola y ella se defendió", asegura una persona allegada a Luna.

Luna nunca reconoció cómo sucedieron los hechos de acuerdo a su condena. Siempre sostuvo la versión de que fue Carola quien la atacó y ella en su afán de defenderse tomó lo primero que encontró y la golpeó en la cabeza. En el juicio no quedó demostrado eso, sino todo lo contrario.

Ya con su pareja en libertad, Silvia se propuso rearmar su vida. Se fue a vivir con su pareja y juntos tuvieron un hijo que ahora tiene 3 años. Además, ella comenzó a estudiar para convertirse en lo que siempre quiso ser: enfermera.

La vida de la familia de Carola Bruzzone

"Fue muy difícil para mí y también para mi papá pero salimos adelante. Luchamos mucho para que se haga justicia. Aunque después de la reducción de pena decidimos no apelar más. Entendimos que las cosas eran así". El que habla es Juan Robledo, el hijo de Carola Bruzzone. Tanto él como su padre son la otra cara de las secuelas del asesinato. Es la primera vez que Juan da una entrevista periodística. Tanto el cómo su papá nunca se fueron de General Las Heras a pesar de todo el acoso que sintieron en ese momento: "Haberse ido es huir de los problemas. Y no hay que escapar. Por eso nos quedamos. Acá nos conocen todos".

Sergio Robledo es el  viudo de Carola. Sigue viviendo en la misma casa que compartió con su mujer y duerme en la misma cama en la que aquella noche del ataque descubrió que la cabeza de su mujer sangraba. Nada se podía hacer. "Obviamente que mi papá sufrió mucho. Como todos. Pero son momentos duros que te encontras en la vida y hay que sobrepasarlos", dice su hijo Juan, que hace algunos años se mudó a Capital pero que casi todos los fines de semana vuelve al pueblo.

General las Heras tiene unos 11 mil habitantes. La frase "nos conocemos todos con todos" aplica a la perfección. Para el hijo de Carola Bruzzone no es algo extraño cruzarse con la familia que la asesina de su madre dejó en el lugar: "Me cruzo con la ex pareja, el que se iba a casar y al final no se casó y también con los hijos de ella que ya son grandes. Los saludo como saludo a todo el mundo. No tengo motivos para estar enojado con ellos. No tienen la culpa de nada. Son tan víctimas de lo que pasó como yo".

Juan Robledo está vestido de traje cuando recibe a Infobae en su casa/estudio de Las Heras. Hace ya algunos años que se recibió de abogado. Nunca pensó que terminaría eligiendo esa profesión pero el juicio por el homicidio de su madre le cambió la perspectiva: "Yo no quería presentarme a declarar. Estaba tocando la guitarra en la Costa y no quería ir a Mercedes pero el abogado de la familia, Cristian Pérez Solís, me convenció. Vi todo el debate oral. Quedé como loco. Cuando terminó me dije a mi mismo que quería ser abogado. El asesinato de mi vieja cambió mi vida pero el juicio posterior también. Estudie y a los dos año de haber empezado ya está trabajando con nuestro abogado".

El propio Juan fue el que convenció a su padre de no seguir las apelaciones luego de que la Justicia redujera la pena contra Silvia Luna de 10 a 4 años: "No valía la pena. Yo sé cómo funciona el sistema. Ya está. No queríamos seguir dando vueltas sobre lo mismo. Los jueces decidieron y no se puede hacer nada. La Justicia es así", resume.

En Las Heras todos, hasta los chicos más chicos, conocen la historia. Saben lo qué pasó. Hasta el día de hoy hay turistas que van al restaurante del crimen para conocer el lugar. Para los visitantes es como un lugar emblemático, una atracción del turismo morboso, pero para Silvia Luna y para la familia de Carola Bruzzone es el lugar donde sus vidas dieron un vuelco, donde todo cambio para siempre.

Tras semanas de mensajes, Silvia Luna finalmente le respondió a Infobae. Dijo que no desea hablar. 
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