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El sospechoso de haber matado a Lola Chomnalez habló de su encuentro con la víctima: "Me pecheé con ella"

22/05/2019 07:57 hs
Aseguró que la adolescente se descompuso y que él la dejó a la sombra de un árbol. Para el fiscal fue coautor del homicidio.

La investigación por el crimen de Lola Chomnalez viajó en el tiempo y volvió a abril de 2015. Ese mes, más de 90 días después de la que la adolescente argentina fuera hallada asesinada en el balneario uruguayo de Valizas, una llamada anónima a la Policía aportó datos sobre un sospechoso identificado como Ángel Moreira Marín, un cuidacoches de 33 años.


La denunciante dijo que poco después del asesinato, el sospechoso, apodado "El Cachila", fue a la casa en la que vivía, en el departamento de Canelones, "en forma desesperada, rompiendo la puerta, y vendió todas sus cosas rápido". Según la testigo, estaba acompañado por una persona a la que le decía que "se tenía que ir porque tuvo un problema grave en el departamento de Rocha con una muchacha y que tenía que desaparecer, borrarse, que no lo encuentren".


Tras ese testimonio, los investigadores del caso Lola detuvieron a "El Cachila". La noticia ilusionó a los padres de la víctima, quienes pensaron estar más cerca de la verdad. Sin embargo, la esperanza duró pocas horas. Aunque el sospechoso admitió que había estado con la adolescente el día del crimen, la Justicia ordenó liberarlo porque su ADN no coincidía con la sangre que había en las pertenencias de su mochila.


En las últimas semanas, cuando la causa parecía estancada, los padres de Lola viajaron a Uruguay y se entrevistaron con el actual fiscal de la causa, Jorge Vaz, a quien le entregaron un informe donde peritos argentinos recomendaban profundizar algunos puntos del expediente.


Ese y otros indicios colocaron nuevamente a "El Cachila" en el centro de la sospecha. Este lunes volvió a ser detenido e indagado. En su declaración, el cuidacoches confirmó el relato que había dado la primera vez que lo arrestaron. Admitió que estuvo con Lola el día del crimen y dio detalles del encuentro. "Me pecheé con ella. Ella venía por la playa caminando, yo iba para Valizas y ella iba para el otro lado. Yo venía de Aguas Dulces", aseguró. Y agregó: "Nos cruzamos y le ofrecí la estampita. Le dije: 'Hola miga (sic) te ofrezco una estampita', y ella preguntó qué era eso y se lo mostré".


Lo que contó después generó muchas dudas. El cuidacoches dijo que la chica comenzó a sentirse mal y que él la llevó hasta el bosque detrás de los médanos, donde se sentaron bajo la sombra de un árbol: "Yo le pregunté qué tenía y me dijo que se sentía mareada. Ahí se sentó y cayó de rodillas", explicó. Y cerró: "Yo le tomé el pulso y me asusté, salí y me tomé el ómnibus para Montevideo (...)".


Para el fiscal "El Cachila" miente. Cree que no estaba solo y que junto a uno o varios cómplices llevaron a la adolescente a la zona boscosa contra su voluntad, probablemente con un "móvil sexual". Eso explicaría los cortes que los forenses detectaron en los brazos y en la cabeza de la chica.


Vaz asegura que el relato del sospechoso es inverosímil. "Si Lola se sintió mal lo lógico hubiera sido permanecer en la playa y tratar de ir hacia la zona poblada más cercana en busca de ayuda médica, que a la sazón era el balneario de Aguas Dulces, a unos 1.400 metros del lugar, en línea recta por la playa".


Esas contradicciones son parte central del pedido de procesamiento presentado por el fiscal. Este martes la jueza a cargo del expediente debe definir si acepta el pedido de prisión preventiva contra el sospechoso, a quien solicitaron imputar por el delito de "homicidio muy especialmente agravado en calidad de co-autor".


En su presentación, el fiscal añadió que el acusado también fue interrogado por un perito en Semiología que le realizó preguntas sobre su vida personal y los hechos investigados y que concluyó en que el sospechoso "no fue veraz" al responder las preguntas sobre el homicidio, "sí siendo veraz al responder preguntas banales que no tenían que ver con el caso".


Por último, Vaz consideró que aunque una pericia psicológica determinó que "El Cachila" tiene una personalidad con tendencia "a la mitomanía", en su relato sobre lo sucedido el día del crimen aportó datos que confirman que estuvo en el lugar, como las características de la zona en la que fue hallado el cuerpo y la ropa que llevaba puerta la víctima el día que desapareció.


Esa misma pericia señaló que el cuidacoches tiende a "irritarse fácilmente y perder el control de sus impulsos", y un patrón de "desprecio y violación de los derechos de los demás".


Lola viajó a Barra de Valizas el sábado 27 de diciembre de 2014 y se quedó en la casa de su madrina, Claudia Fernández, que se encontraba junto a su esposo, Hernán Tuzinkevich, y el hijo de éste.


Al día siguiente, la chica desapareció cuando salió a caminar por la playa y el 30 fue encontrada asesinada a unos cuatro kilómetros de la casa, en una zona de médanos.

Mediante la autopsia se determinó que Lola murió por asfixia por sofocación y que presentaba varios cortes hechos con un arma blanca en distintas partes del cuerpo.

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