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El presunto asesino de Miguel Yadón y Héctor Olivares habría practicado tiro en su casa: creen que el ataque fue premeditado

19/05/2019 08:18 hs
En la imputación contra el presunto autor del hecho se indicó que esperaron a las víctimas y las atacaron.

El ataque fue premeditado. La hipótesis más fuerte sobre el doble crimen en Congreso es que a las víctimas las midieron y que el autor de los disparos practicó tiro contra siluetas humanas dibujadas en una pared.


Esas revelaciones trascendieron luego de la indagatoria a Juan José "Cebolla" Navarro Cádiz, el principal acusado de haber asesinado al diputado riojano Héctor Olivares y al funcionario catamarqueño Miguel Yadón el jueves 9 de mayo en la plaza de Congreso.


"Cebolla" fue extraditado el viernes desde Montevideo y en las primeras horas de la madrugada de hoy se sentó ante el juez en lo Criminal y Correccional N° 16, Mariano Iturralde, para la indagatoria. La expectativa estaba puesta en lo que tenía para decir el dueño de la pistola calibre .40 de la que salieron los tiros, pero Navarro Cádiz se negó a declarar.


En el momento en el que el juez le leyó la imputación por "doble homicidio agravado por alevosía y uso de arma", se conocieron más detalles de la causa, que está en secreto de sumario. Dos revelaciones complican más a los detenidos. Una es que las cámaras de seguridad de la zona captaron a Yadón y Olivares pasando por delante del Vento 9 minutos antes del ataque, mientras daban vueltas a la plaza caminando.


"Los agresores, permaneciendo a resguardo, ocultos en un vehículo Volkswagen Vento color gris dominio LYS 656, es que aguardaron con total cautela ocultando su presencia y el arma de fuego con la que luego se perpetraría sorpresivamente la agresión", señaló el juez Iturralde en la imputación, según publicó Télam.


El juez consideró que los vidrios polarizados del auto y el hecho de estar estacionado atrás de un micro ayudaron a los atacantes a esconderse. "En consiguiente disminuyó toda posibilidad de acción defensiva", agregó Iturralde, que hizo referencia "nueve minutos antes, los agresores pudieron detectar y seguir los movimientos de las víctimas mientras giraban en torno a la plaza".


El otro indicio que hace sospechar más a los investigadores sobre un ataque premeditado es el hallazgo de siluetas humanas dibujadas con crayón en una pared de la casa de Miguel Navarro Fernández, padre del "Cebolla". Adentro de esos dibujos había marcas redondeadas como si alguien hubiera practicado tiro con armas de aire comprimido, según confirmaron a Clarín fuentes del caso.


Un detalle no menor es que el arma utilizada en el ataque contaba con mira láser, un accesorio que no se ve con frecuencia pero que garantiza precisión.


Al respecto, el abogado del acusado, Ramón Arigós, le dijo a Clarín: "Eso no tiene nada que ver, es como tirar al blanco. Tiran con aire comprimido, una cosa de chiquilín, él vive ahí desde hace muchos años".


"Los extremos ya apuntados vislumbran el obrar premeditado de los coautores para desplegar con seguridad aquel accionar que resultó letal", señaló Iturralde. En esa línea, lo que todavía no está claro es si esa intencionalidad del ataque fue circunstancial o parte de un plan que tenía como objetivo a Yadón y a Olivares.


Los investigadores tampoco encontraron contactos previos entre los detenidos y las víctimas que sostengan la hipótesis del "conflicto personal" de la que hablaron la Policía y el Gobierno.


Del otro lado está la versión de los detenidos, sobre un ataque "al azar", como declaró Juan Jesús "Gitano" Fernández, dueño y conductor del Vento la madrugada del ataque. Pero ninguna de las dos teorías termina de cerrar y en el contexto de que nada está descartado, otra posibilidad que analizan los investigadores es la de un crimen por encargo.


El "Gitano", al igual que su hija Estefanía Fernández Cano, también detenida por colaborar con la fuga de su padre, declararon que Navarro Cádiz fue quien disparó y que es una persona "violenta" que siempre "se mete en problemas".


En esa línea, el dueño del auto dijo que esa madrugada se habían juntado a consumir alcohol y cocaína en la puerta del bar "36 billares" de Avenida de Mayo al 1200 y que "Cebolla" estaba "estresado por problemas en su matrimonio". Después, según su declaración, estacionaron en la plaza del Congreso y, "de la nada", Navarro Cádiz sacó un arma y comenzó a disparar.


Por eso, porque el arma del ataque apareció en su casa y porque desde hacía una semana estaba detenido en Uruguay, todos esperaban lo que que "Cebolla" tuviera para decir. Pero no dijo nada, se negó a declarar porque estaba cansado y con hambre.


"Estaba muy aturdido, muy confundido con todo esto", expresó su abogado Arigós y se quejó: "Lo trasladaron como si fuera un terrorista. Es demasiado para un chico que nunca tuvo un antecedente penal", agregó.


Este lunes pedirá la ampliación de su indagatoria, que se concretaría entre miércoles y jueves.


El caso tiene hasta el momento siete detenidos. Además de Juan Jesús Fernández y su hija Estefanía, "Cebolla" Navarro Cádiz y su padre Miguel, también están presos Luis Cano, Rafael Cano Carmona y Castro "Brasilero" Iglesias Montoya, detenido este viernes.


Según pudo saber Clarín, los Fernández y Cano Carmona están perdiendo la paciencia en la cárcel. Aseguran estar muy apesadumbrados por los familiares de las víctimas y molestos con la "falta de cooperación de los Navarro" en la causa. "Dejan una mala imagen de la comunidad gitana", dijeron allegados a esos detenidos.

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