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La participante que conmovió con su historia en "¿Quién quiere ser millonario?": "Soy trans lesbiana"

07/05/2019 07:45 hs
Explicó que siempre le gustaron las mujeres y contó todos los obstáculos que tuvo que atravesar para mostrarse como siempre quiso.

"Nunca me reconocí como hombre, jamás", arrancó su historia de superación Constanza Dolores (55), una mujer trans, que participó en ¿Quién quiere ser millonario?, el ciclo conducido por Santiago del Moro en Telefé. A diferencia de muchas mujeres trans, contó que siempre le gustaron las mujeres.


Nacida en la ciudad alemana de Munich, Constanza se presentó como una estudiante del profesorado de historia que vive en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador. Luego de responder

correctamente las primeras dos preguntas, el conductor comenzó a indagar sobre su vida.


"Soy una chica trans. Mi reconocimiento como mujer fue de toda la vida", comenzó la participante.


"Todas mis noches eran castigo, te reprimís mucho", explicó sobre la desaprobación que recibió de sus padres.


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En junio de 2009, cuando falleció su madre, reveló que dejó de ocultar sus sentimientos y empezó a vestirse como mujer. "Me dije 'ya no lastimo más nadie y no perjudicó a nadie así que voy a ser la verdadera yo'", confesó


Por otra parte, la participante que ganó 300 mil pesos en el juego de preguntas y respuestas explicó que por su situación no pudo conseguir trabajo porque "no importa el currículum, te ven como un trava" y lamentó: "Fui a 3755 lugares a buscar trabajo, en unome tomaron y me echaron en menos de una hora".


Sobre su momento sentimental, contó que está sola porque estableció un orden de prioridades: primero quiere recibirse y arreglar su casa. "Tengo una ilusión en el corazón que es adoptar una nena", confesó.


Constanza siguió abriendo su corazón: "Soy trans lesbiana. Siempre tuve novias hasta los 38 años. El gran amor de mi vida fue una mujer, pero no la voy a mencionar".


Y cerró: "Cuando yo empecé a hacer mi transición ya me había separado hacía mucho tiempo. Ella vive a la vuelta de casa y cuando me vio, no le cayó muy en gracia. Un día me la crucé en la calle y me hizo el gesto de 'qué hambre', pero es un problema de ella".

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