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Astrología kármica: los signos mutables te pueden ayudar a adaptarte a los cambios

05/05/2019 20:19 hs
¿Cómo puedo enfrentarme a los cambios? ¿Cuál debería ser mi actitud ante la adversidad? ¿Qué hacer cuando mis planes en la vida parecen no funcionar?
Astrología Kármica y los signos mutables
Con la mirada en el cielo actual, detectamos que hay varios planetas ubicados en signos comunes o mutables. Estos son Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis. Cada uno de nosotros tiene estos signos en la carta natal kármica personal, más allá del día de nacimiento. En Fundación Fhers, hacemos un estudio profundo para ver qué trae la persona de vidas pasadas, qué vino a cambiar y con qué virtudes cuenta.

"La carta kármica es una herramienta de autoconocimiento personal, es el eslabón que restaura la conexión con el universo infinito en la tierra", Cristian Fhers.

La clave que nos ofrecen estos signos es la flexibilidad y adaptación. La fuerza que proporcionan es mental y a la vez espiritual, nos facilitan acción e incentivos para la nobleza en la vida. Cuando se responde a sus influencias, aparecen los trabajadores sociales que ayudan a la humanidad, no los teóricos sino los ejecutores, que efectúan cosas a grandes escalas y que llevan a una existencia los proyectos grandes y pequeños que son de valor para el progreso del mundo.

Signos comunes: lo positivo y lo negativo
Observarse es una de las técnicas para conocerse. ¿A cuál de éstas energías respondés? Si receptamos sus poderosas, energías en positivo nos permiten: un diálogo abierto y receptivo, comprender los puntos de vista religiosos, políticos y morales, ser sensibles al sufrimiento ajeno y hacer la paz y no la guerra.

En su faceta de recepción negativa, activan la soberbia, la crítica destructiva, el antagonismo dogmático, el egoísmo intelectual, el odio, el resentimiento y las fantasías mesiánicas. Como resultado apuntan a soluciones a través de guerras y odios.

En su parte más elevada, nos movilizan a participar con sentido común abierto, a sentirnos responsables de lo que pasa en el mundo y trabajar con nuestros defectos para que no se sumen al inconsciente colectivo, a tener apertura ideológica, buscar participación y unión de criterios aún con miradas diferentes, y a ser solidarios y compasivos. Estos signos demuestran que somos también seres espirituales que caminamos hacia ser más sabios y amorosos.

El bambú japonés, máxima expresión de paciencia y flexibilidad.
Los sabios maestros del karma, con la mirada puesta en la naturaleza, obtenían una guía para aplicar a la vida. Las plantas y los elementos que nos rodean nos dan indicio de leyes que debiéramos respetar y emular. El bambú, por ejemplo, es símbolo de paciencia y flexibilidad virtudes que los signos comunes nos ofrecen.

El bambú japonés es un caso extraordinario y que nos enseña una importante lección. Cuando un cultivador planta una semilla del árbol, no crece inmediatamente. Ni siquiera crece en las siguientes semanas. No importa cuánto se lo riegue o abone. El bambú no crecerá ese año. Necesita de 7 años de cuidados para salir a la superficie. Un ciclo de Saturno.


Durante esos 7 años el bambú genera sus raíces, se carga de la energía necesaria para crecer. Porque después de ese período, el árbol crecerá 30 metros en sólo 6 semanas. En general nos apresuramos y nos ponemos ansiosos si no logramos inmediatamente un objetivo. Muchas de nuestras metas, especialmente las más ambiciosas, requieren tiempo y dedicación. Ser pacientes con nosotros mismos, los demás y la sociedad forma parte de respetar las grandes transformaciones actuales.

Otra característica de esta planta es que con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, se mueve y dobla en armonía, hacia donde los vientos se dirijan. Pasada la tormenta, el único que queda de pie es el bambú, delgado y flexible, listo para soportar otra tormenta. La flexibilidad nos permite doblarnos, soportar mejor el embate del viento y la fuerza de la tormenta, adaptarnos y sobrevivir... en tanto que ganamos tiempo para aprovechar lo mejor de las fuerzas que nos amenazan y tener la habilidad de encontrar una forma de utilizarlas a nuestro favor. El estoicismo ha enseñado que no vale la pena desperdiciar la más mínima energía en lo que no está bajo mi control.

La flexibilidad me habilita para concentrarme solo en aquello sobre lo que sí puedo tener impacto e influencia, es decir en vez de estrellarme inútilmente contra el vendaval y morir como héroe, es mejor adaptarme, ajustarme, fluir, mimetizarme y luego sí, tomar acción efectiva sobre aquello donde puedo impactar.

"Los hombres nacen suaves y flexibles; muertos, son rígidos y duros. Las plantas nacen tiernas y flexibles; muertos, son quebradizos y secos. Así, quien sea rígido e inflexible es un discípulo de la muerte. Quienquiera que sea suave y que ceda es un discípulo de la vida. Los duros y rígidos se romperán. Lo suave y lo flexible prevalecerá", Lao Tse

Pasos para adaptarse a los cambios
1- Aceptar y agradecer

Pensar que las cosas deberían ser diferentes no es atender al orden natural de las cosas.

2- Reflexionar y meditar

Vivimos en un mundo en donde la naturaleza nos aporta enseñanzas con solo estar atentos. El dedicar un tiempo a relajarnos y a pensar objetivamente sobre nuestros cambios nos puede proporcionar una mirada más clara. La meditación, en sus diversas formas, ayuda a desarrollar una visión más ecuánime. Si es en contacto con la naturaleza, mejor.

3- Ejercitar la paciencia y la flexibilidad día a día.

Las cosas no son por casualidad, si no que son una "causalidad". Esto nos permite, en ocasiones, no luchar en las diferentes situaciones, manteniendo además lo que valoramos. Finalmente, el saber adaptarnos nos hará personas más evolucionadas, más maduras y más completas. Saber esperar creando soluciones nuevas y flexibilizar cambiando hábitos fijos. El planeta esta en movimiento, nada se detiene, todo muta y se transforma y vos también aunque no lo veas.

Piscis, el signo mutable que te permite meditar
Con Neptuno, en la actualidad en ese signo, se activa positivamente nuestro cuerpo emocional para lograr ser adaptable a los grandes momentos de crisis y ruptura de estructuras internas y sociales. Piscis rige el agua y si hacemos el ejercicio de contemplar este elemento de la naturaleza que habita en gran proporción en nosotros y el planeta nos abrirá las puertas a otra visión más integral y meditativa.

El agua no tiene forma, pero puede adoptar cualquiera. Si la ponés en un vaso, toma la forma del vaso. Es infinitamente adaptable. Ahí, radica su virtud: no conoce la rigidez. "El hombre debe ser como el agua y no tan rígido y frío como el hielo", Osho. El agua siempre fluye en dirección al mar. Esté donde esté, siempre se dirige hacia el mar: hacia el infinito.

"El hombre debe ser como el agua y encaminarse siempre hacia lo superior", Osho. El agua se conserva pura mientras está en movimiento: si fluye. Si se queda parada, se vuelve impura: estancada. Así que tanto el hombre como su conciencia deben mantenerse en movimiento, siempre fluyendo, y no quedarse parados en ninguna parte.

El sistema en el que habitamos siempre está en búsqueda de equilibrio, desde el Cosmos, pasando por el Sol y los planetas, por la Tierra y la naturaleza, sus reinos y la humanidad, todo apunta a a restaurar un orden, a vivir con la conciencia constante de saber que somos parte de una gran obra, y si nos ocupamos de conocer y cuidar el Todo, este actuará a nuestro favor.

Los cambios y crisis apuntan a una nueva construcción. Estamos en camino a nuevos paradigmas, hacia una nueva forma de vida. ólo se nos pide, poner amor a lo que hacemos. "Cuando el hombre bloquea su energía, se vuelve pesado, sucio e impuro. Si el flujo se mantiene y uno está dispuesto a pasar de un instante al siguiente sin asideros y sin el lastre del pasado, conserva la inocencia y la pureza", Osho.
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