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Felipe Solá: "Hay cosas que dan vergüenza del gobierno de Cristina"

24/02/2019 16:55 hs
"No hay espacios para juegos, hay espacio para opciones", comentó Solá en una entrevista con Clarín.
¿Va a ser candidato sólo si Cristina Kirchner no juega, candidato de "unidad"?

Pasó por mi cabeza, pero es una especulación, creo que Cristina va a ser candidata. Cada tiempo que pasa hay más chances, y espero poder ir a internas.

También se decía que si ella es candidata se retiraba.

No.

¿Qué señales ve de que va a ser candidata?

El paso del tiempo. Y la vigencia de su liderazgo.

¿Por qué si ella, que armó Unidad Ciudadana y no quiso competir en las PASO para senadora, va a hacerlo ahora, y no seguir considerándose a sí misma por encima de todos?

Está el diario del lunes, ver las cosas terminadas. Yo, por ejemplo, integré una lista en la que nos dispersamos, cometimos errores todos. El peronismo debe aceptar internas, son enseñanzas. Y más cuando enfrente (por el macrismo) hay un deterioro progresivo tan fuerte.

Otra cosa que tampoco parece haberse alterado es el escenario de polarización.

Estaba seguro hace un tiempo pero veo una caída personal de (Mauricio) Macri muy fuerte que puede traer cambios. Gente que puede no querer votarlo, y tampoco al peronismo. Esa es la gran incógnita de la elección.

¿Y el peronismo no kirchnerista?

Yo respeto a todos los espacios, pero no pueden no saber que objetivamente trabajan para Macri.

¿Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey trabajan para Macri?

Ya te lo dije. No pueden no saber. El que verdaderamente quiere salir del neoliberalismo salvaje debe ir a la unidad.

También puede decirse que Cristina es la más funcional a Macri, la única a la que Macri vencería en segunda vuelta.

Es una posibilidad que no niego, por eso mantengo mi candidatura. Veo que se abren posibilidades, que Macri se caiga más, y aparezca alguna opción de un neomacrismo diferente. Una tentación para el sector de Massa y Urtubey.

A ver si entendí, ¿Massa y Urtubey expresan el neomacrismo para usted?

Objetivamente sí. Massa y Urtubey expresan el neomacrismo. El país está en una situación muy grave, el deterioro de la economía real es enorme, la situación internacional es adversa para la Argentina. No hay espacios para juegos, hay espacios para opciones. Si es dramática la situación, debe ser dramática la opción.

¿Este acercamiento a Cristina que hacen usted o Hugo Moyano es esa opción dramática?

En mi caso estoy seguro y en el de Moyano supongo que también. Es una integración a la versión más fuerte del peronismo. Basta ver lo que ha provocado Macri para darse cuenta de que no se trata de elegir, sino de optar.

¿Ve justificadas las razones que lo llevaron en octubre a dejar el Frente Renovador?

Totalmente. Desde marzo dejé de hablar con Massa, que era una opción personalista a la que cualquier tranvía la podía dejar bien. Transcurridos dos años de Macri fue más fuerte el peronismo que cualquier otra opción.

Pero usted fue aliado de Macri en 2009.

Tal vez por eso tengo más claras las cosas... ¿En algún momento tuvo expectativas cuando Macri inició su gestión?

No. Yo fui muy crítico de (Daniel) Scioli, pero opté y lo dije públicamente que votaba por Scioli. En diciembre de 2015 me ofrecieron una embajada, México, y la rechacé.

Cree que Cristina debería dar un paso al costado para facilitar la vuelta del peronismo?

No, es una persona que tiene mucho arrastre, votos y vigencia... Juzgada por hechos que se verá, pero además muy perseguida, tiene derecho a reivindicarse. Y es muy fácil decir al que más tiene que de un paso al costado que vengo yo que tengo un dígito. Yo quiero internas, pero pongo mi nombre a disposición, para tratar de engrosar el espacio.

Usted lo presenta como una suerte de opción de hierro, pero ¿cómo cree que se ve desde afuera, con el nivel de enfrentamiento que tuvo con el matrimonio Kirchner?

Yo me sentí muy maltratado, después de haber hecho hasta 2007 un esfuerzo muy grande con mi gobierno (de la provincia de Buenos Aires). Contribuí todo lo que pude, fui a la pelea con (Eduardo)Duhalde para que Cristina ganara en 2005 (la senaduría, desplazando al duhaldismo del poder). Y me sentí muy dolido por actitudes personales contra mí. Pero ahora Macri lo hizo, le hace volver a uno a las esencias. Yver de qué lado estar.

¿Están unidos por el espanto?

No, por el peronismo. Todos los movimientos están unidos igual por espanto, fracasos, conveniencias, etc. No hay que ser más exigentes con el peronismo que con otros. Del otro lado hay fenomenales cambios de partidos, cuántos partidos tuvieron (Elisa)Carrió, y otros.

¿Se borraron las opciones de centro, alternativas a la grieta?

No hay camino del medio. Lo que sí puede pasar es que el deterioro de Macri genere que decidan cambiar, por (María Eugenia)Vidal por ejemplo.

¿Y la candidatura de Roberto Lavagna?

Va a esperar. Puede crecer en un escenario inestable, crítico de la economía. Pero es un excelente economista político, no un político. Hacer política es algo más potente. Lavagna es una sombra que disminuye a sus socios como Massa o Urtubey, se convierte en un problema para ellos.

Volviendo a Cristina, no tiene condena aún, pero ¿no le hacen algún ruido las causas que afronta la ex presidenta, la corrupción en su gestión?

Hay una o dos causas, otras inventadas, y una campaña mediática fenomenal.

En los cuadernos del ex chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno, están mencionados algunos de los empresarios más poderosos del país.

No me mueve un pelo, no la involucra a la ex presidenta. Por supuesto que había corrupción, (el ex seceretario de Obras Públicas)José López, etcétera. Pero hay un ensañamiento que es político, para tapar el desastre económico de Macri.

El Gobierno acepta que hay cosas que están mal. Pero dicen que sólo hay diagnósticos. ¿Cómo se sale?

El peronismo tiene que tener una reconciliación total con todos los sectores productivos, incluido el campo. En segundo lugar, buscar la unidad nacional, que se dice mucho, es trabajoso, pero es posible llegar a un acuerdo entre trabajadores, empresarios, Iglesia, sectores de la sociedad, en cuanto a trabajo, inversión, sistema impositivo. Y se requiere para plantear que hay que modificar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que no se pueden cumplir los vencimientos de 2020. Primero el trabajo argentino, después todo. Hay que hacer de nuevo competitiva la economía, que con estas tarifas que subió el Gobierno y los impuestos es imposible.

¿Hay que renegociar con el Fondo?

Claro, pero este Gobierno primero se pone las rodilleras. Se hipoteca el país, basado en razones ideológicas pero hay negocios en el medio también. La rigidez de este modelo de entrega lleva a que cada vez se endeude más al país.

¿Cree que con estos niveles de endeudamiento el país va camino a un nuevo default de los pagos de la deuda?

No, no hay que cometer ese error. Hay que ir a una reestructuración de deuda.

¿Pero realmente cree que Cristina puede ser la persona que exprese las necesidades del momento?

El próximo tiene que ser un gobierno de transición, de cuatro años. Hay que respetar el sentimiento de los votantes. La mayoría de los argentinos vivió mejor los doce años anteriores que éstos. Yo me siento capaz de hacerlo, pero dentro de una posibilidad que me supera y es más importante que yo. Yo cometí errores, pero cuando me tocó no lo hice mal. Reconcilié al peronismo con el campo. Puedo juntar equipos. Puedo normalizar la Argentina. El único proyecto serio en seguridad lo hice yo en la Provincia (de Buenos Aires), con (Carlos) Arslanian. Tenemos un show permanente con la Ministra (por Patricia Bullrich), donde venden lo que no se tiene. Con sus timbreos cada vez más estudiados para que no sea ring raje. ¿Hay cosas que dan vergüenza del gobierno de Cristina? Sí. Pero más de Macri. Como el blanqueo, que habilitó por decreto (en 2016, luego de que por ley un articulo propuesto por Solá lo impidiera) para los familiares del Gobierno. El juez de primera instancia me negó el derecho a ser litigante. La Cámara me habilitó un año y medio después, y me dio la razón a mí. El Gobierno apeló y está en la Corte Suprema. Hay una oportunidad enorme de retomar un camino ético en la Argentina con este fallo.
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