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Los que inventó Tinelli: las historias de los personajes más famosos de VideoMatch

02/02/2019 11:25 hs
El conductor los convirtió en protagonistas, haciéndolos participar incluso de musicales o del mismo "Bailando por un sueño".

Desde que comenzó, VideoMatch estuvo marcado por lo inesperado. Quizás por el destino, acaso por el estilo de Marcelo Tinelli, lo cierto es que lo que sucede en cada programa puede de pronto irse de las manos y cambiar drásticamente. Es una de las grandes virtudes del conductor: sentir los movimientos de la marea y apuntar en la mejor dirección posible.

Esa cualidad hizo que a través de los años aparecieran personajes que no estaban en los libros. Gente que iba de visita al estudio y Marcelo los capturaba de un golpe de micrófono. Algunos fueron apariciones efímeras (la madre de Esmeralda

Mitre es una), otras completamente inexplicables (el Mago Sin Dientes, por caso). Pero otras se volvieron emblemáticas. Las que más, están acá, en esta nota hecha de recuerdos que, como Tinelli paseando por el estudio mayor, pretende alumbrar esos espacios laterales que al final se convirtieron en el corazón del show.

Angie Arbesu

Una de sus mejores amigas era secretaria de Marcelo y de su socio en los comienzos, Raúl Fernández. Por ella entró a trabajar como recepcionista en TM, la primera empresa de Tinelli. Al poco tiempo pasó a ser asistente comercial. Por esa época el programa tenía menciones comerciales y nadie quería ir a chequear que se hicieran, entonces la mandaron a Angie, por ser la más nueva.

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Las primeras veces que se la veía en cámara, uno de los chistes típicos era preguntar qué hacía Angie, porque a la vista del público solo estaba ahí parada. Su responsabilidad iba desde armar los guiones de las ventas, ver que no se olvidaran de ninguna publicidad, y luego hasta armar los musicales de Ritmo de la Noche o El Show de VideoMatch.

Con el tiempo, y siempre por instinto de Marcelo, Angie comenzó a tener más relevancia. Durante algunas temporadas se bromeaba con buscarle novio (se la llegó a cruzar al aire con Iván de Pineda, sin ir más lejos).

Luego tuvo un romance con José María Listorti que dio mucho material al show, y durante su último año junto a Tinelli (1999), el personaje de Waldo (Álvaro Navia) intentó conquistarla con todo lo que tenía a mano. Acá, un video de aquellos intentos.

Se fue del programa en el año 2000 y aunque salió de la esfera pública, hace poco se supo que es mánager tour del grupo Fuerza Bruta. En su momento definió a Marcelo como un tipo que convence a todos de lo imposible. "Es muy difícil decirle que no, y él no se queda con un no. Pero te convence desde un buen lugar, no te vende espejitos de colores. Persistente y humilde, se preocupa por formar a la gente con potencial, da oportunidades, enseña. Y no es como otras estrellas que andan con su séquito diciéndole todo lo que quiere escuchar. Es muy crítico consigo mismo, no banca la adulación gratuita".

Fabián Scoltore

Conoció a Marcelo a principios de los 80. Oriundo de Saladillo, una localidad cercana a Bolívar, un día le mandó una carta diciendo que quería trabajar con él. Tinelli era por ese entonces un periodista deportivo que relataba en La Oral Deportiva. La técnica funcionó, Tinelli lo citó en Radio Rivadavia y a partir de entonces no se separaron más.

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Primero trabajó en TM y luego lo siguió en cada programa. Era el encargado de la pata comercial. Junto a Claudio Salomone, se los burlaba por meter una publicidad en cuanto hueco había. Tinelli empezó a divertirse con él al aire, hasta que finalmente lo incorporó en clips humorísticos. Participó en musicales, en ficciones, tuvo su propia presentación institucional y luego incluso hizo una intervención en el mega éxito de Los Roldán.

"Marcelo sabe todo, está siempre atento. Es muy inteligente, llega antes siempre. Tiene el sentido común justo, a medida. Y jamás marca la diferencia con otro, no ostenta nada. Pero se prende la cámara y aparece el personaje más influyente de la Argentina. Algo que él no se cree. Y precisamente por eso lo es", definió Scoltore a su amigo.

Carlos Carminatti

Fue uno de los personajes más emblemáticos del piso y uno de los que menos se entendía su función. Estaba siempre ahí.

Marcelo le preguntaba por sus novias, le presentaba mujeres al aire. Caminatti se reía. De pocas palabras, se prestaba al juego con sencillez. Fue, sin dudas, uno de los que abrió el camino para la infinidad de anónimos que luego tendrían relevancia en el programa. ¿Podría haber existido Tito Speranza como personaje si no hubiera existido primero Carminatti?

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Murió en agosto del 2012. Tinelli lo despidió al aire. "Carmi, te amo con toda el alma. Gracias por todo el cariño y todo el amor que me diste a mí y a todos los que estábamos acá", dijo en la primera emisión tras su partida.

¿Cómo había llegado Carminatti a ser parte del programa? Lo contó él mismo para el libro de los 20 años de VideoMatch. "Yo era una especie de seguridad de Marcelo: le miraba el equipaje, era cuidapúblico, le manejaba el auto... Después me convertí en algo así como su asistente. Hasta que empecé a salir en el programa. Marcelo jodía con todos los que estaban en el piso, y cada tanto me tocaba a mí. Yo me paraba al lado del monitor y por ahí, ¡zas!, tiraba algo y mi cara ya estaba en cámara para millones de personas. Me jodía con las minas; yo me divertía".

En una época incluso se postuló a un cargo político. Fue en el 99. Carminatti formó parte de una lista como candidato a diputado nacional por el peronismo. Lo contó Marcelo al aire, entre risas. Pero la candidatura era seria.

Se veía ya el poder del programa. Estaba ahí instalada la clave, antes del tiempo de los realitys: en VideoMatch cualquier persona común podía tener su espacio, su fama, su pase de comedia. Sin ir más lejos, una noche incluso Carminatti condujo el programa por un momento. Marcelo se corrió y lo dejó al mando. El Oso Arturo se tapaba la cabeza como diciendo: "¡Nos estrellamos!". Carmi no supo qué decir. Por supuesto, fue un éxito. Todo podía convertirse en éxito.

Claudio Salomone

Su último tuit es de 2016. Después de eso se alejó de Ideas del Sur por estar en desacuerdo con los manejos de la por entonces nueva gerencia, en manos de Cristóbal López. Pero antes, mucho antes, fue uno de los personajes más conocidos del mundo Tinelli. Como Scoltore, era el encargado de la relación con las marcas. Entró a Ideas del Sur en 1996, año de su fundación. En sus manos estaban muchos de los PNT más populares; es decir, la publicidad no tradicional.

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En una época, el furor eran los muñecos. Las marcas mandaban una especie de mascota que se peleaba con El Oso Arturo y entre medio vendían el producto. "Una vez -contó Salomone-, una marca quería un PNT con un muñeco pero no quería que se peleara con Arturo porque decían que no le convenía. Pautamos ocho salidas con la condición de que el Oso no se iba a meter con él.

Entonces yo fui y hablé con el muchacho que hacía a Arturo y le dije que con ese estuviera tranquilito. Me hizo caso, pero le tenía unas ganas... Así que en la última de las salidas le di permiso para pelearlo. El PNT duró 5 minutos, pero estuvo 27 al aire. Fue un éxito. Por supuesto, la marca me pidió renovar inmediatamente". Este tipo de anécdotas le valió que en las participaciones humorísticas se lo acusara de delitos varios.

Por supuesto, durante mucho tiempo el protagonismo de Salomone también estuvo relacionado a que eran concuñados con Marcelo, ya que él estaba casado con Celina Robles, la hermana de Paula, segunda mujer de Tinelli. Este tipo de situación generó, por ejemplo, dos de las escenas que aquí debajo se comparten.

Tito Speranza

La lista de personajes inesperados es larga. Podríamos recordar a Pedro Alfonso, que era productor y pasó a estrella -quizás, demasiado-. O al Tirri, el primo de Marcelo, que tuvo su año furor. Pero tal vez el último realmente inesperado hasta el momento fue Tito Speranza.

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Su peculiaridad radica en que su encanto, a priori, era su carencia absoluta de humor. Apareció en 2010 como uno de los custodios de Ricardo Fort. Marcelo lo ubicó y al instante se dio cuenta de que, a diferencia de todo el resto, Tito no le seguía los chistes. Simplemente, lo miraba mal. Comenzó entonces el juego: Marcelo lo amenazaría, Tito se mantendría inmóvil.

Fue uno de los grandes personajes de aquel año 2010, pero su figura trascendió al punto de llegar a ser, algunos años después, finalista del Bailando. La mejor manera de ver su historia es a través de tres videos. Quizás sean, además, la mejor manera de ver la vida del programa de Tinelli: ese lugar de la televisión donde todos caben. Ese pedazo de espejo infinito.

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