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Este viernes no funcionan trenes ni subtes en la Ciudad por la Cumbre G20

30/11/2018 07:30 hs
Hay vallados que impiden el ingreso a calles y avenidas. La gente pudo irse antes de su trabajo y el centro se vació temprano.

El éxodo se produjo rápido, incluso antes de lo esperado. Después de las 15, las calles del centro quedaron vacías y, más allá de algunas demoras de tránsito en las autopistas de salida, como la 25 de Mayo o la General Paz, el operativo de restricciones comenzó a funcionar a pleno en la tarde de este jueves.

 

Los vallados sobre la avenida Del Libertador y la 9 de Julio, que hasta antes del mediodía estaban sobre las veredas, fueron corridos para comenzar a impedir el paso en ciertas calles. La avenida Corrientes se quedó sin autos y se convirtió en peatonal. La imagen atípica mostró a la gente caminando entre el Obelisco y el Bajo. Muchos se apuraban para llegar a la estación Carlos Pellegrini, que se convirtió, desde las 14, en cabecera de la línea B, que por las restricciones dejó de llegar hasta la cabecera, Leandro Alem.


El Metrobus del Bajo estaba cerrado desde temprano. Y aunque hubo complicaciones cuando se interrumpió el tránsito en la 9 de Julio por el paso de las comitivas, por la tarde no hubo mayores complicaciones.

 

A medida que se fue incrementando el operativo de seguridad hubo automovilistas que tuvieron que desviar sus recorridos. Lo mismo que algunas líneas de colectivos.

 

Fue lo que pasó, por ejemplo, en Libertador y Cerrito, donde está el hotel Four Seasons, en donde un vallado impedía pasar. Allí, como en otros puntos porteños vedados al ingreso vehicular y peatonal, para acceder hay que estar censado o acreditar el domicilio presentando el DNI ante las autoridades de las fuerzas de seguridad.


En las dependencias estatales estaba decidido que este jueves el personal terminara sus tareas después de las 13. Fue el caso de María Márquez, empleada de un ministerio nacional, que pudo volver a su casa en Caballito a las 13.25 en el subte A.


"Hubo menos gente, y algunos, que viven más lejos, directamente no vinieron. Para volver el subte estaba lleno, porque era como hora pico. Se notaba que todos volvíamos más temprano", contó.

 

Rodrigo Donado, empleado de una empresa se servicios financieros, le dijo a Clarín que en su empresa se acordó que trabajara sólo una parte del personal. Y a las 12.30 les permitieron irse a sus casas. Donado volvió a Belgrano en el subte D. "Tanto a la ida como a la vuelta se vio mucha menos gente en el subte".


Germán Dieguez, funcionario de AFIP, relató que en todas las dependencias de Capital se trabajó hasta las 13.

 

Algo parecido ocurrió en otras empresas y bancos privados con oficinas en el centro porteño, aunque otros decidieron seguir hasta pasadas las 15.

 

Para Elizabeth García, empleada de uno de esos bancos en el microcentro y vecina de Belgrano, fueron "rehenes del gerente de recursos humanos, que desde las 13 demoró la decisión de dejarnos ir y recién la tomó a las 15.45", dijo, y agregó: "Eso nos complicó la vuelta a casa, porque ya había lugares por los que no se podía pasar". 


Para Julio Alberti, que trabaja en una compañía de seguros, la salida fue a las 14. Sin embargo, lo hicieron ingresar a las 8, "una hora y media antes del horario habitual", afirmó. Y dejó la impresión de que el viaje hasta Ramos Mejía, en tren y subte, "no fue muy diferente al de cualquier otro día".

 

Aunque en la tarde del jueves se empezó a sentir la sensación de ciudad sitiada, todo se reforzará este viernes sin subterráneos ni trenes en la Ciudad.


La estaciones se verán desiertas, una postal que ya mostraba este jueves la terminal de micros de Retiro, que mudó su operación a Dellepiane, con algunas confusiones y demoras en servicios. Tampoco se verá movimiento en el centro, con Metrobus de la 9 de Julio cerrado ya por completo desde este jueves a las 21.

 

La escena se repetirá el sábado y en algunos casos hasta el domingo. Recién ese día la Ciudad volverá a recuperar su ritmo habitual.

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