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El drama del padre de la nena asesinada por su mamá en Flores: "Era muy buena madre pero estaba enferma"

11/10/2018 17:17 hs
El miércoles a la noche su papá y sus dos hermanos se quedaron en ese departamento.

El miércoles a la noche su papá y sus dos hermanos se quedaron en ese departamento de Flores y Sol, de 9 años, fue con su mamá a la panadería. El "mandado" era un alfajor para su hermano más chico, un cuadradito brownie para el más grande y una dona para ella. Pero jamás volvió a ver a ninguno de los tres.

 

El cuerpo de la nena quedó inmóvil entre dos autos. La degolló su propia madre, que fue víctima de violencia de género, usa bastón verde por un grave problema en la vista y desde hace 6 años está bajo tratamiento psiquiátrico.

 

Las cámaras de seguridad muestran que Angélica Gómez, de 49 años, se acerca al lugar del crimen con la nena y luego vuelve a aparecer en las imágenes pero sola. Fue detenida en el cruce de las calles Yerbal y Condarco, muy cerca de las vías del tren Sarmiento.

 

El dueño de uno de los autos entre los que quedó el cuerpo de Sol llamó al 911.

 

"Ella se mete entre medio de dos autos. Cuando paso, se da vuelta y me mira. Seguí caminando y entré a mi casa. No la vi con un cuchillo ni nada, y a la nena tampoco la vi", contó una vecina, quien luego fue alertada por su hijo del drama que había ocurrido en la puerta de su casa. "Le cortó el cuello", precisó, y agregó que la mujer "buscó en un tacho de basura un cartón para tapar el cuerpo de la nena".

 

Según la declaración informal que hizo el padre de la nena a los oficiales de la Policía de la Ciudad, un año después de la muerte de su suegra, que se suicidó en 2012, a Angélica le diagnosticaron maculopatía degenerativa en la retina, por lo que su visión se correspondía con la de un niño de cinco años. Este verano, además, le detectaron un tumor en el nervio óptico.

 

Desde el suicidio de su madre, de acuerdo con el relato de Alfredo Martínez, Angélica comenzó con tratamientos referidos a su salud mental. "Entraba en depresiones agudas, angustia, ataque de pánico y delirios", detalló el marido a los policías. Fue atendida en el hospital psiquiátrico Alvear, en el Álvarez y a través de su obra social.

 

"Era muy buena madre, pero estaba enferma. No imaginaba esto. Yo venía avisando que tenía problemas psiquiátricos. Desde hace 5, 6 años la llevé a todos los nosocomios. Están las historias clínicas en todos los institutos (psiquiátricos). No sé por qué se ensañó con ella (por la nena). Yo quería que la dejen internada la última vez. Todas las veces que la llevé me decían: 'no hay camas'. En el Alvear me dijeron eso", dijo el marido a Clarín.

 

Oficialmente se informó que la mujer "se encuentra como damnificada en dos sumarios por violencia de género y lesiones", aunque no se confirmó si esas denuncias eran contra el padre de la nena asesinada, que es delegado del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH).

 

"La relación entre ellos no era buena. Angélica era agradable con los vecinos, no se la veía enferma", dijo la encargada del edificio aledaño. En tanto, el dueño de la ferretería de enfrente dijo a Clarín que este año Alfredo tuvo problemas con los vecinos por los dos perros rottweilers que tiene en el departamento. A su vez, otros dos encargados aseguraron que querían echarlo del edificio "por no cumplir con sus funciones".

 

La nena iba a la escuela Escuela N°4 Arturo Umberto Illia. Donde este jueves el clima era de duelo. Las autoridades organizaron una reunión de padres para comunicar y contener a los compañeros de Sol. "Era muy común encontrarla llorando en la esquina con la mamá", dijo a Clarín una de las madres. Todas describen a Angélica como una "madraza", que a la salida del colegio les contaba "que estaba perdiendo la vista". En los últimos meses, aseguran, "estaba demasiado flaca".

 

"Me enteré por mi nieto de 13 años, el hermano más grande de Sol. Nunca me imaginé que podía pasar esto. Ella era una madraza. Era buena. Estaba enferma. Alfredo dice que no la podían atender", aseguró la suegra de Angélica, que vive en Benavídez y "casi no tiene relación" con su hijo. Las hermanas de Alfredo coinciden en la descripción de la detenida: "muy amorosa con los hijos, los amaba".

 

En tanto, Alfredo aseguró a este diario que antes del crimen no hubo discusión de pareja, "Ella tenía un vínculo cambiante. Por momentos podía estar bien y al rato podía estar muy mal. Por eso yo tenía que estar más en casa. No discutimos ni nada. Ellas fueron a la panadería. Angélica jamás amenazó con esto", cerró el padre de Sol.

 

Uno de los vecinos ayudó a la detención de la mujer. Y el relato se condice con los testigos que aseguran que cuando llegó la Policía la madre estaba en la esquina. Como si nada hubiese pasado. "Algo perdida."

 

Fuente: Clarín

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