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Los fuertes detalles del abuso sexual que recibió Xuxa hasta los 13 años

23/09/2018 15:49 hs
Su pasado tormentoso, la violencia en Brasil, Marcelo Tinelli y más.

Estar frente a Xuxa es un viaje en  a los noventa. Xuxa es la era Carlos Menem, Telefe inaugurando las bolitas de colores, Natalia Oreiro Paquita, el mito de los mensajes satánicos reproduciendo la cinta del casete al revés, y la grieta: se era xuxista o del bando de Flavia Palmiero.


Ahora pasea por la mansión del Four Seasons, con 55 años, el mismo halo magnético, y un club de fans que a 27 años del debut de no suelta ese pasado. Cantan "ilarilarié, oh-oh-oh", y de pronto estamos en 1991, en un presente paralelo que opaca el objetivo actual de esa conductora cósmica que bajaba de una nave espacial: promocionar a una empresa de depilación láser.


Maria da Graça Meneghel nunca se fue. El recuerdo popular la asocia cada vez que se habla de Pelé o de Ayrton Senna. Incluso su aura quedó sobrevolando la Bombonera: cuando hay que meterle presión al equipo, "La 12" lanza "es la hora es la hora, es la hora de ganar" y automáticamente las piernas se ven obligadas a correr más.


"Xu" tuvo una travesía intensa. Nacida en Rio Grande do Sul, hija de un oficial de un oficial del ejército de Brasil, bautizada María en homenaje a la Virgen, entregó su belleza por primera vez a los 16, a la tapa de la revista  Explotó el erotismo, se cansó de él, hipnotizó a los niños, llegó a la TV de 20 países y en ese tsunami salvaje sufrió hasta un intento de secuestro en las cercanías de los estudios Globo. En la Argentina es símbolo de una época: recitales en Vélez con Ricky Maravilla como telonero y tickets a 50 mil australes. En esta enésima vuelta aterrizó en Ezeiza y todo fue tristeza: un seguidor que la esperaba murió de un infarto.


-En la era de los niños con tablet y celular: ¿Cómo sería "El Show de Xuxa" hoy?


-No podría ser en la televisión, tendría que ser en Internet. Y yo no podría presentar, haría sólo una pequeña presentación, los iría llevando y las estrellas serían ellos. Antiguamente los chicos iban y decían: ¿A ver qué va a hacer ella? Ahora es al revés, los tenemos que ver a ellos.


-¿Es una etapa cerrada tu rol con los niños?


-No tengo más edad ni espacio para eso. Internet me demostró con 35 años de televisión que yo no sé nada. La realidad es esa. Cada día ellos están queriendo cosas nuevas. Se crea una cosa y en una semana ya es viejo. Nadie está bien preparado para esto, por lo menos las personas de mi edad, con mi cabeza y experiencia. No sabemos ese idioma.


-Perdiste a tu mamá hace cuatro meses. Conmovió tu decisión de ir compartiendo en redes el proceso del Mal de Parkinson de ella...


-Sí. Siento falta de ella por la mañana, por la tarde y por la noche. Cuando abro los ojos ya la extraño. Porque tenía una rutina de ir a su cuarto, besarla, decir buen día. Pero sé que está muy bien porque como estaba, no estaba. Esta enfermedad, el Parkinson, deja a la persona encarcelada en el cuerpo. Mi mamá empezó a dejar de hablar, de moverse, después no movía un dedo, abría los ojos y cerraba solamente. Eso no es vida. Soy muy egoísta la quería de cualquier manera cerca. Tengo mucho de mi mamá. Ella me pasó cosas que le enseño a mi hija Sasha.


-También en tus redes se ve tu gran momento de pareja junto a Junno, pero en la Argentina siempre te quisieron poner de novia con Marcelo Tinelli. ¿Cómo fue esa historia?


-No fue. Pasaba por los lugares y me preguntaban por Marcelo. Nunca tuvimos nada. Ni un beso. Las personas pensaron que sí, tal vez sea porque hace algunos años yo intenté estar más cerca de él. Yo estaba más grande, no tenía pareja y él tampoco. Pensé: "Quizás ahora todo el mundo habla de que estamos juntos y vamos a tener algo". Pero no pasó tampoco.



-En la Argentina como en el mundo hay un fuerte movimiento feminista, una reivindicación, una lucha contra el machismo. A vos se te criticó mucho por la exhibición del cuerpo. ¿Cómo es la situación hoy en Brasil y cómo es tu rol?


-Empecé a trabajar con 16 como modelo. Ya sostenía a mi familia, llevaba comida a casa. Trabajaba con mi imagen, no con mi cuerpo. Las personas confunden mucho: "Vende su cuerpo". No. No es así. Todo el mundo sabe que en Brasil la sensualidad es muy fuerte. Mucha gente ha hablado de mis fotos. Era normal en los años ochenta tener mucho maquillaje y sensualidad y en Brasil más que en otros países. A los 18 yo hice fotos para las tres revistas de desnudos de allá y ellos esperaron a los 18 para publicarlas. Era lindo. Tenía una magia, era como cerrar la carrera de modelo. Hasta hoy las personas hablan, a mis 55 años.


-¿No hubo una evolución del público?


-Hay mucha gente que critica, y más la película que yo he hecho, de una chica de 17 que era virgen pero que era vendida para un prostíbulo y hacía una escena con un chico de 14 años. Yo tenía 18 y ellos hablan como si fuera yo de 55 años haciendo una escena con un chico. Siempre confunden. Cuando quieren ofenderme, hablan de eso y las personas no saben que eso no me ofende. Porque no es una película sobre mi vida, no fui la directora, no es una autobiografía. Y las fotos que he hecho no fueron con un arma en la cabeza. Quise hacerlo. Fue mi trabajo de aquella época. Es una hipocresía: esas personas que hablan son personas sucias de cabeza. Fue un trabajo y listo. Punto.

-Detrás de esa sonrisa que transmitías a los niños había una historia de una niña que había sido abusada. ¿Cómo superaste eso? ¿Hiciste terapia, de qué manera lo sobrellevaste?


-Es difícil hasta hoy. No he hecho terapia. Siempre decía que el programa fue mi terapia. No lo hablé ni en mi familia. La cosa empezó muy temprano en mi vida. Una época en que yo no sé ni la edad, pero sé que era muy pequeña. Me acuerdo que era una beba, bien joven, durmiendo, y desperté y le dije a mi mamá: "Alguien ha hecho pis en mi boca". Yo me cerré de una manera que no sé quién fue, ni la edad, borré, pero sé que a los 13 años fue la última vez.


-Bloqueaste tus recuerdos...


-Sí. Busqué hacer hipnosis para ver si conseguía volver, pero intenté dos veces y no lo conseguí. No es una cosa muy fácil para tratar, para hablar, no es fácil revivir todo, pero veo que no estoy sola, hay mucha gente que ya pasó por esto, o está pasando por esto. Los chicos no saben: ¿Cómo van a decir que su tío, su padre, su madre, su abuelo están haciendo algo que los chicos no quieren pero que no saben ni qué es? Sería bueno poder hablar sobre esto para que llegue a la cabeza de los chicos. Es difícil decir: "Esta persona que tenía que protegerte te está haciendo mal".


-Hablemos de política. El candidato Jair Bolsonaro apuñalado en tu país. ¿Qué creés que está pasando política y socialmente en Brasil?


-Política es una cosa que yo no hablo mucho. Me quedé sorprendida y muy mal cuando pasó lo del candidato herido, que está todavía muy mal en el hospital. Tenemos en Brasil personas muy cerradas. Hablan como si fuera la vida de ellos. En un país en democracia, si dices "no quiero votar esto", eres la peor persona del mundo y ellos quieren matarte. Odian. Estamos pasando un momento donde no decir nada es feo, decir algo es peor. La cosa es esperar que pase. Tengo miedo de la violencia en la calle, la gente puede salir a matar. Es una locura. No hay diálogo. Nunca vivimos una cosa así. La cosa no va a mejorar. Yo tengo miedo de salir. Si tienes plata es feo, si tienes éxito, si sonríes es malo, si hablas, si no hablas... vivir ya no es bueno para algunos.


Fuente: Clarin


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