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La súplica de una de las víctimas del crimen en Esteban Echeverría: "Si tienen ojos..."

01/09/2018 07:37 hs
Fue asesinado junto a su hermano y un amigo. Creen que fue un ajuste narco.

"Padre protégeme de mis enemigos. Si tienen ojos, que no me vean. Si tienen brazos, que no me agarren. Si tienen pies, que no me alcancen". El mensaje fue escrito hace poco más de un año en el perfil de Facebook de Osmar Adalberto Benítez Palacios (18), ejecutado a balazos en un triple crimen con sello narco.

 

Palacios fue asesinado junto a su hermano, Pedro, de 16 años, y un amigo de los dos, Miguel Angel Díaz, de la misma edad. Los cuerpos fueron hallados este jueves en un descampado del barrio La Victoria, en la localidad bonaerense de Monte Grande.


Los asesinos actuaron con saña. "Además de los balazos, las víctimas tenían heridas de arma blanca y cortes provocados con vidrios", explicaron fuentes del caso. Debajo del cuerpo de uno de los jóvenes encontraron una pistola semiautomática, pero sin el cargador. Además hallaron una vaina calibre 9 milímetros.

 

Por las características del ataque los investigadores creen que se trató de un ajuste narco. Fuentes del caso señalaron que los hermanos se dedicaban a la venta de droga en el mismo lugar donde los asesinaron. Vecinos de la zona confirmaron a Clarín que las víctimas solían "parar" en ese descampado desde hace al menos dos años.


Luego de varias denuncias, se designó a Gendarmería para custodiar la zona. "Eso fue hace un año. Los sacaron de ahí pero al tiempo volvieron. Después los gendarmes se fueron y todo volvió a ser tierra de nadie", explicaron en el barrio La Victoria.

 

Fue justamente el año pasado cuando Osmar escribió su premonitorio mensaje en Facebook. En un rezo repleto de errores de ortografía, suplicó: "Padre protégeme de mis enemigos. Si tienen ojos, que no me vean. Si tienen brazos, que no me agarren. Si tienen pies, que no me alcancen. No permitas que me sorprendan. No permitas que mi muerte sea violenta".


Los investigadores aún no tienen precisiones sobre el conflicto que habría desencadenado la masacre. En el barrio los rumores son variados. Los vecinos creen que los jóvenes "se quedaron con un vuelto" y fueron asesinados por los verdaderos dueños del negocio.

 

Por eso, aseguran, el descampado, ubicado a metros de la entrada principal del barrio, no tardará en volver a convertirse en un puesto de venta de drogas. "La preocupación es que otros tomen ese lugar. Por eso pedimos que refuercen la vigilancia", reclaman.

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