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Dos oficiales asesinados y un video que nadie quiere ver: comienza el juicio contra un policía de la Bonaerense

22/08/2018 07:45 hs
Este miércoles comienza el juicio contra el autor de los homicidios de dos agentes de la Federal.

Aturdidas por el dolor, en medio de un fin de semana que duró años, Carol Ledesma (38) y Alejandra Orellana (42) se enfrentaron al video que nunca olvidarán. Dos años después, aunque prefieran no volver a verlas, las imágenes las atacan sin pedir permiso. Cuadro tras cuadro repiten la secuencia en la que el policía bonaerense Marcos Daniel Fernández (46) asesina a balazos a sus maridos, Carlos Andrés Oxance (39) y Juan Carlos González (42), ambos agentes de la Federal.

 

Fue el final de una insólita pelea que se inició por un farol roto. Este miércoles comienza el juicio contra el autor de los homicidios.


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La trágica historia comenzó en julio de 2014. Yanina Ascoli, cuñada del policía González, cruzaba con su Renault 9 por la esquina de Ampato y Venezuela, en Isidro Casanova, cuando sintió un fuerte golpe en la parte trasera del auto. Mientras trataba de entender qué había pasado vio que se le acercaba un hombre, insultando a los gritos.

 

Era el también policía Fernández, quien ese momento trabajaba en la comisaría de Don Bosco. "Había pasado el semáforo en rojo y no tenía seguro. Sólo se le rompió el farol de uno de los giros. Yo estaba asustada porque era la primera vez que chocaba y llamé a mi marido. Cuando él llegó al lugar, le dijo que le pagaba el arreglo, aunque él había tenido la culpa", le cuenta Yanina a Clarín.

 

Tres meses después, Fernández reapareció en el lubricentro de la familia González. Lo encaró al esposo de Yanina, que se llama Gastón, y le reclamó su deuda.

 

Gastón recuerda bien ese momento. "Mi hermano, que es policía, estaba trabajando con una camioneta en la puerta y escuchó que este tipo empezaba a gritar. Le dijo que no podía ponerse así y lo echó del negocio. 'Vos no sabés con quién te metiste', le dijo antes de irse", le explica a Clarín.

 

Fue el primer encuentro entre el autor del crimen y quien sería una de sus víctimas. No sería el último.


En enero de 2015, el cabo González -que trabajaba en la División de Drogas Peligrosas de la Federal- fue a buscar a su esposa al centro de Casanova. Mientras esperaba dentro de su camioneta, sintió un golpe. Le costó darse cuenta de que la persona que le golpeaba la ventanilla era la misma que meses antes lo había amenazado en su local: el oficial de la Policía Bonaerense. Tampoco sabía que estaba acompañado de su hijo, un adolescente de 16 años.

 

"Fernández sacó el arma y amagó con tirar. Era una noche de verano, en horario comercial. Estaba lleno de gente. Empezaron los gritos y este tipo se fue. Mi marido hizo la denuncia pero la causa quedó en la nada", cuenta a Clarín Alejandra, sentada a metros del lugar donde cayó muerto su esposo.

 

Más allá de algún cruce circunstancial en el barrio, la familia del policía González no volvió a tener noticias del policía Fernández hasta el 10 de septiembre de 2016. Entonces, Gastón, su mujer y su hijo de 3 años fueron hasta una ferretería del barrio a comprar artículos de grifería para la casa que estaban construyendo. Era sábado al mediodía y el local estaba lleno. Mientras esperaban a que los atendieran, entró Fernández. "Vengo a buscar a un gil que se hace el lindo por el hermano", gritó.


Gastón asegura que no se dio cuenta de que le hablaba a él. "Me acordé que había dejado el auto abierto y salí con el nene para cerrarlo. Él salió atrás mío y me empujó contra la vidriera. El hijo se me vino encima y me defendí como pude. En el medio del forcejeo, Fernández sacó el arma. Lo tuvieron que frenar los otros clientes, porque si no me mataba a mí y al que se le cruzara", explica.

 

El policía Fernández terminó en la comisaría de Casanova y ese mismo día quedó en libertad. Fuentes del caso confirmaron a Clarín que le abrieron un sumario en la Bonaerense y que le retiraron el arma reglamentaria, aunque finalmente se la restituyeron. "Yo sabía cómo iba a terminar todo. Este tipo  tenía placer por hacer daño. No conocíamos ese nivel de maldad. Fui a la Fiscalía para ver qué iban a hacer y me contestaron: 'Esto no es un kiosquito, estamos haciendo lo que podemos'. Eso fue cuatro días antes del hecho", recuerda hoy Gastón.

 

"El hecho". Esas son las palabras que elige para hablar del crimen de su hermano y de Carlos Oxance, quien cumplía funciones de custodia en la Policía Federal. Ambos se habían criado juntos en el barrio y terminaron siendo compañeros en la Fuerza. Compartían cenas, cumpleaños y hasta vacaciones.

 

Los familiares de ambos están convencidos de que el policía Fernández sabía que eran amigos y que por eso en la noche del 20 de octubre de 2016 fue hasta la panadería del oficial Oxance, en Avenida Cristianía al 1800.

 

"Mi esposo nunca lo había visto. Lo utilizó a él para que llamara a su amigo Juan Carlos. Sabía perfectamente lo que quería hacer", afirma Carol, madre de cuatro hijos.

 

Lo que pasó desde que Fernández entró al local de Oxance hasta que disparó contra los policías quedó registrado por una cámara de seguridad ubicada en la esquina.

 

Primero discutió con Oxance, que había ido a cerrar el local y estaba hablando con una empleada. Cuando llegó González la charla fue subiendo de tono. Hubo empujones y el dueño de la panadería tuvo que interceder para separarlos.

 

Cuando todo parecía terminado, el policía Bonaerense se acercó a las víctimas, desenfundó su arma y comenzó a disparar. Primero le tiró a Oxance, que estaba armado porque tenía que irse a trabajar. Fueron dos balazos. Después atacó a González, que estaba desarmado y había quedado acorralado contra la pared del local. Luego volvió sobre Oxance, lo remató de un tiro en la cabeza, le sacó la pistola y vació su cargador contra una camioneta.


Juan, hijo de González, fue testigo directo del doble homicidio. Al escuchar los tiros se subió al auto de su papá y fue hasta la comisaría. Luego fue a su casa. "Mamá, mamá, le pegaron unos tiros a papá", le dijo a Alejandra. Cuando la esposa de la víctima llegó, el asesino todavía estaba ahí. "Se quedó en el lugar y dijo que lo habían querido matar. Intentó simular un enfrentamiento", señalaron fuentes de la investigación, que quedó a cargo del fiscal Jorge Yametti.

 

A Carol la llamó un empleado, cerca de las 21.45. "Me dijo que habían querido robar la panadería y me preguntó si sabía algo. Directamente le corté y me vine para el local", cuenta. Horas más tarde observó el video del doble crimen. Fue la última vez que pudo verlo completo.

 

Este miércoles, en el inicio del juicio, Carol y Alejandra estarán frente al autor de los homicidios. Sus abogados pedirán que Fernández -hoy exonerado de la Bonaerense- sea condenado a perpetua. Su hijo, que está con prisión domiciliaria, será juzgado por un tribunal de menores, ya que en el momento del doble crimen tenía 17 años.

 

"Nada de lo que pase en el juicio nos va a devolver nuestra vida. Él ya nos condenó", concluye Carol.

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