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Médicos falsos en Cañuelas: su hijo tenía pancreatitis pero lo mandaron a su casa

25/07/2018 17:26 hs
La experiencia de un padre que cayó junto a su hijo en mano de uno de los falsos médicos denunciados.

"Este tipo no sabe nada". Esa fue la sensación que tuvo al caer en manos de Felipe Nori, el médico "trucho" descubierto en el Hospital Ángel Marzetti de Cañuelas. "De entrada me dio desconfianza, pero jamás me imaginé que no era médico. Me enteré de casualidad", continúa.

 

Quién habla es Ignacio López (45), recolector de residuos de la delegación de Máximo Paz, una localidad que pertenece al partido de Cañuelas.

 

Todo comenzó el 7 de septiembre del 2017. Su hijo, Juan Ignacio (entonces de 15 años) tenía un fuerte dolor en el estómago. Entonces lo llevó a la salita de Máximo Paz que depende del hospital Marzetti.

 

En la guardia, lo atendió Nori. El supuesto médico no lo examinó, no le hizo ningún tacto, ni le mandó hacer ningún estudio. Solo le preguntó: "¿Adónde te duele?". El chico le respondió: "Me duele acá y no puedo estar derecho por el dolor, ando todo encorvado". Nori le pidió a la enfermera que le diera un inyectable y lo mandó de vuelta a su casa. Los padres, por puro instinto, lo pusieron a dieta.


Tres días después, el chico de descompuso y lo volvieron a llevar al hospital. "Otra vez este tipo", pensó Ignacio al toparse con Nori. Asegura que lo veía "como a un nene, muy infantil" y cuenta una anécdota que demuestra su falta de profesionalismo. "Había llovido una semana, estaba todo inundado. Le piden que vaya a atender a una mujer a su casa. 'Yo no me voy a mojar los pies por una vieja que ni conozco', respondió Nori, frente a todos".

 

Tras una breve consulta, el falso médico dice "tiene que ser la vesícula". Deja al chico un rato en una sala y le pone un suero para pasarle una medicación. Anota "cólico biliar" en el libro de actas. Y otra vez lo manda a su casa.

 

Pero el dolor seguía con intensidad. Tanto que Nacho despertó a su padre. A las cinco de la madrugada, decidió llevarlo a la Clínica Monte Grande. Ahí le hacen, por primera vez, estudios de orina y de sangre. Cuando le entregan los resultados, le dicen que tiene un cuadro de pancreatritis aguda.

 

"Estuvo tres días internado, le hicieron una cirugía y lo salvaron", dice López. Y se lamenta: "si no hubiera sido por esta clínica, no sé qué hubiera pasado con mi hijo".


No es la primera mala experiencia que tiene con el Marzetti, el único hospital estatal de Cañuelas. "Todo el pueblo va. Si no tenés obra social, morís acá", señala. Aunque lo dice en forma figurativa, la realidad es que conoce a varias personas que perdieron la vida. Su papá tenía un cáncer y falleció en ese hospital. Y un vecino suyo fue a atenderse, le dijeron que volviera a su casa, y murió de un infarto en una plaza.

 

"La atención es malísima. Los médicos están tomando mate y te atienden cuando quieren. Y si quieren. Espero que de una vez por todas podamos tener una asistencia como corresponde", concluye Ignacio.

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