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"Venite para casa que me mandé una cagada, algo groso", le dijo a su hermano el viudo de la enfermera asesinada en Longchamps

06/07/2018 20:56 hs
Eso decía el mensaje de texto que Gabriel Guevara, marido de la víctima, le envió a su hermano Pablo.
Por Fernando Soriano (extraído de Infobae)

Eran casi las 3 de la mañana del 28 de mayo cuando sonó el celular de Pablo Guevara, con un mensaje de su hermano Gabriel. Decía: "Venite para casa que me mande una cagada, algo groso". El desastre estaba consumado. Pablo quiso saber más y Gabriel, entonces, le confesó que había matado a su esposa, la enfermera Marcela Coronel (33), en la casa donde ambos vivían en la localidad de Longchamps: "Le pegué con un fierro en la cabeza, no quiero ir preso, vení a ayudarme".

A partir de ese momento, los hermanos Guevara armaron una historia que creyeron sólida, pero que tuvieron que modificar cuando los investigadores pusieron sus ojos sobre ellos. Primero intentaron simular un robo delirante, que incluía la sustracción de la beba de la pareja (estuvo desaparecida algunas horas tras el crimen), y después cuando el círculo de las sospechas se cerraba sobre ellos, Gabriel -con la ayuda de su padre- inculpó a Pablo.

Pero esa hipótesis tampoco afectó demasiado las sospechas de la fiscal de Violencia de Género de Lomas de Zamora, Marcela Juan. Ambos hermanos fueron detenidos el 9 de junio pasado y este viernes, el juez de garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale dictaminó la prisión preventiva de los dos Guevara, tras imputarlos por el delito de  "homicidio calificado en el contexto de violencia de género y violencia familia".

La decisión de Vitale está centrada en la investigación de Juan. Para la fiscal, está claro que Gabriel Guevara asfixió y mató a su esposa después de darle una "feroz golpiza en diferentes partes del cuerpo", según consta en el requerimiento de prisión preventiva que la fiscal elevó al magistrado.

Particularmente, Guevara aplicó tres fuertes golpes en la cabeza de su esposa que la dejaron inconsciente y con una lesión en la masa encefálica. Para la fiscal Juan, eso provocó que el marido de la enfermera terminara con la vida su esposa "sin riesgo para sí".

Entonces, cuando Coronel ya estaba sin reacción el hombre la estranguló con una soga, y le provocó la muerte "por asfixia mecánica por constricción extrínseca del cuello", de acuerdo a lo que marcó la autopsia.

Aproximadamente ocho horas más tarde, y luego de los mensajes que se mandaron cerca de las 3 de la madrugada, llegó Pablo Guevara a la casa de la pareja, ubicada en la calle Roberto Arlt al 3500. Allí estaban la beba y su mamá, ya muerta. Para Juan la participación del cuñado de la víctima en el hecho fue "secundaria", ya que "su aporte no ha sido necesario para que el hecho se consume". El hermano del presunto asesino, según la fiscal, fue a cumplir el pacto que habían establecido por teléfono. Eso fue lo que declaró el propio Pablo.

Su rol era alterar la escena del crimen, desordenar la casa y llevarse a L., su sobrina de un año y medio, hasta la localidad de Burzaco. Allí, según captaron cámaras de seguridad callejeras, Pablo Guevara abandonó a la beba en el patio de una casa.

Buscaban "simular la perpetración de un hecho de robo, todo ello en el contexto de violencia familiar", detalló en el expediente la fiscal Juan. Por eso Gabriel planteó al principio que el crimen podría haber sido cometido por unos vendedores de drogas que él echo de su trabajo (era vigilador en el Centro de Integración Monteagudo), como una venganza.

En su declaración le dijo a la fiscal que había sido amenazado y además que, cuando quiso salir para su casa, al haber hallado a su hija en la calle, su moto tenía las ruedas pinchadas.

Según la autopsia, el crimen se completó entre la 1.30 y las 4.30 de la madrugada del 28 de mayo. Además, los peritos criminológicos determinaron que el cuerpo de la víctima fue movilizado de su posición original de unas seis a ocho horas posteriores a su muerte. Y que esta variación de posición y ubicación del cuerpo, así como de los objetos en la cocina y habitación matrimonial, "se realizó con el objeto de armar una escena del crimen diferente a la original con el objeto de desvirtuar el hecho".

Tras la aparición de las imágenes donde se lo ve a Pablo con su sobrina, Gabriel Guevara cambió su hipótesis. Argumentó que fue tras escuchar a su padre, quien piensa que podría ser exclusivamente Pablo el autor del crimen. Para justificarlo, Gabriel contó que su hermano quiso suicidarse tiempo atrás y que él y Marcela decidieron que viva un tiempo con ellos.

Y reveló que es una persona con problemas. "Pablo no fue criado con nosotros, no tiene los mismos principios de familia unida que nosotros. El a los 14 años se puso en pareja con una chica de 28 años, siempre lo acepté porque es mi hermano, pero no tenemos mucha afinidad", le dijo Guevara a la fiscal, en un intento por desapegarse de las sospechas.

Según Gabriel, un indicio para él clave fue que una de sus sobrinas vio que que en Facebook él usaba el teléfono celular dorado que pertenecía a su esposa. "Yo sentí una impotencia, terminé el mate y pensé si fue él que las pague", relató.

Sin embargo, los investigadores están convencidos de que fue Gabriel el asesino. "Seducía a las amigas de ella, y andaba con otras mujeres, de hecho la noche previa al crimen venía de estar con una. Y ella estaba muy enojada, tenían una relación conflictiva", explicó una fuente del caso.

Los compañeros de la víctima, que trabajaba en el Hospital Italiano de Buenos Aires, contaron que ellos conocían que Marcela sufría de violencia de género. "Es evidente que acá estamos ante un femicidio aberrante", comentó a la prensa uno de ellos, César Latorre.

De hecho, una testigo que declaró bajo reserva de identidad contó que Gabriel Guevara tendría una o dos denuncias por violencia de género que realizaron los padres de su ex novia.

Los investigadores sospechan que el crimen se desencadenó cuando él llegó de estar con otra mujer, durante la madrugada del 28. Entonces Gabriel Guevara y Marcela Coronel discutieron, él le pegó con un fierro en la cabeza y luego la estranguló.

El cuerpo de Coronel fue "hallado" por el propio marido en un allanamiento de la Policía horas más tarde. Estaba en un cuarto de la casa que la familia usaba para guardar juguetes de su hija. La habían envuelto en frazadas, torpemente.
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