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Adiós a una gloria del básquet argentino: murió a los 90 años Oscar Furlong

11/06/2018 13:39 hs
Fue clave en el equipo albiceleste que ganó el Mundial 1950.

Tan acostumbrado nos tienen "Manu" Ginóbili y sus compañeros de la Generación Dorada a las hazañas que, a veces, uno olvida lo sucedido antes. Mucho antes.


En un tiempo que -histórica, social, económica y deportivamente- no tenía nada que ver. Pero que a la hora del repaso también resulta valioso y hasta emotivo, nos lleva a nuestros orígenes y a la "semilla" de lo que fue la grandeza del básquetbol argentino.


En concreto, a la Generación de 1950, aquella que conquistó un título mundial -aunque de una "factura" diferente a las competiciones actuales- y que tuvo en Oscar Alberto Furlong su símbolo mayor.


"Pillín" Furlong, que acaba de morir este lunes a los 90 años, fue un auténtico grande del deporte argentino en una época totalmente amateur. Y una vez concluidas sus aventuras en el básquet, también paseó su jerarquía -y sobre todo, su gentileza de Caballero del Deporte- en el tenis, donde primero lució como jugador y luego, sobre todo, como dirigente. Pero ya era otra historia...


Nacido el 22 de octubre de 1927, Furlong también fue un símbolo de Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque, el equipo que marcó época ne el básquet metropolitano. El padre Oscar Furlong fue el fundador del querido Parque, pero "Pillín" -apodo que le colocó su hermano- se dedicó al principio al tenis y al boxeo.


"Fue así, hasta que una vez Máximo Morán, el encargado de cadetes, me alentó para que me dedicara al básquet y me gané un lugar en el equipo de menores. No quería que nadie dijera que jugaba por acomodo, por ser el hijo del presidente del club", recordó.


Y no hubo necesidad, enseguida se advirtieron de sus cualidades poco comunes. Casimiro González Trilla, uno de los entrenadores relevantes de esos tiempos lo definió:"Furlong era un jugador de inspiración, desequilibrante por su habilidad, podía jugar en cualquier lugar de la cancha. En la Selección siempre era el número uno, tenía personalidad e infundía respeto entre sus compañeros".


Hablamos de un tiempo donde muchas canchas de básquet estaban al aire libre e, inclusive, se jugaba sobre polvo de ladrillo...


Se fue conformando una Selección Argentina que hizo historia, ya que tuvo la oportunidad de las primeras confrontaciones internacionales. Una de las primeras experiencias importantes fueron los Juegos Olímpicos de Londres, en 1948, con el mundo que salía de la tragedia de la Segunda Guerra. "Después de ganar fácil contra Egipto y Suiza nos tocaba Estados Unidos. Pensábamos que íbamos a perder por 30 o 40 puntos, ya que la diferencia física era abrumadora. Ellos tenían seis o siete jugadores por arriba de los 2 metros mientras que yo, con 1.87, era el más alto de los argentinos", contó Furlong. También recordó las palabras del legendario DT Canavese: "Defiendan todo lo que puedan la pelota, es la única manera de lograr que los lungos se pongan un poco nerviosos". Con esa convicción, salieron a la cancha y sorprendieron a los favoritos: a falta de un minuto estaban igualados, pero EE.UU. terminó con un apretado triunfo de 59-57.


"Después de ese partido, Adolph Rupp, el técnico de Kentucky, me ofreció hacerme profesional en Estados Unidos, me ofrecían 10 mil dólares por seis meses. Le respondí que era imposible. Después de un día inolvidable, quiero ahora más que nunca seguir jugando por mi país".


Y más adelante, también rechazaría las ofertas par incorporarse a la NBA, cuando lo convocaron de Minnesota Lakers (el antecedente de Los Angeles Lakers). El pase al profesionalismo de entonces hubiera implicado dejar no solo al barrio y su club, sino a las competiciones de selecciones. Las más apreciadas por Furlong y por todos.


Aquella misma base de la Selección llegó más confiada al Mundial de 1950, que se jugaba en casa. Si bien Estados Unidos no venía con sus "estrellas" del momento, igual imponía su condición de favorito. En la final, Furlong estaba como centro en el quinteto argentino que también contaba con su inseparable rival y amigo el "Negro"González y Viau como bases, Contarbio y Uder como "delanteros".


"Entrenamos bien, pero nuestra expectativa era llegar a semifinales. Atacábamos en bloque, lo habíamos visto hacer all Stars de California y los copiamos. Eramos más veloces que ellos, pero no teníamos su altura ni su condición física.


La noche del 3 de noviembre de 1950 en el Luna Park quedó grabada como uno de los momentos memorables para la historia del deporte argentino. Allí fue un convincente 64 a 50 sobre Estados Unidos y Furlong se consagró una vez más como la figura, con 20 puntos en el partido decisivo y un promedio de 11,2 a lo largo de ese Mundial. Fue la "Noche de las Antorchas", cuando la multitud bajó por la avenida Corrientes para celebrar la consagración.


El objetivo siguiente era la medalla olímpica en los Juegos de Helsinki, en 1952. Y la Argentina estuvo cerca, pero fue frustrada por uno de sus clásicos rivales:Uruguay. "Perdimos con ellos en la fase previa, pese a que llevábamos 9 puntos de ventaja cuando faltaban tres minutos. Por esa derrota, nos tocó Estados Unidos en semifinales en lugar de Rusia... y nos dejaron afuera. Y por la medalla de bronce, volvimos a perder con Uruguay". Fue cuarto puesto, en definitiva, lo mejor de la Argentina hasta que medio siglo más tarde Ginóbili, Nocioni, Oberto y cía. alcanzarían la gloria en Atenas...


Finalmente, Furlong aceptó una propuesta de Estados Unidos, pero no del básquet profesional sino del universitario, jugando durante tres temporadas para la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, por el campeonato de la NCAA. Allí permaneció entre 1953 y 1956, pero no dejó de liderar a la Selección Nacional, con la que obtuvo las medallas de plata en los Panamericanos de 1951 y 1956, además del título mundial universitario en Dortmund (1953). Retornó para jugar en su querido Parque -su despedida fue contra el equipo uruguayo Welcome- pero todo se aceleró en una época de persecuciones políticas. Algunos personajes de la Revolución Libertadora -que había derrocado a Perón- se ensañaron con los deportistas. Y, en el caso específico del básquet, tras un pronunciamiento de una tristemente célebre Comisión Investigadora, declararon "profesionales" a los integrantes de la Selección...


Furlong se alejó del básquet, incursionó en el tenis y, a la vez, inició una exitosa trayectoria empresarial. Tras desempeñarse en Relaciones Públicas de IKARenault, fundó su propia empresa de transportes a fines de los 50. El tenis contó con Furlong, posteriormente, como uno de sus principales dirigentes, en la época en la que Enrique Morea promovió la Escuela Nacional (allí surgieron Clerc, Madruga). Furlong fue un notable capitán de Copa Davis entre las décadas del 60 y 70 y -al impulso del "boom" que provocó Guillermo Vilas- la Argentina llegó por primera vez a la semifinal por la Ensaladera de Plata. Como capitán, tuvo sus desencuentros con otra personalidad creciente y avasallante como la de Vilas. Y prefirió alejarse. Quedará por siempre su inmensa calidad deportiva y su no menos inmensa calidad humana.


El tenis, la otra pasión


Furlong había jugado tenis desde muy chico. Y una vez concluida su trayectoria en el básquet, decidió volver a las competencias en los courts. Con más de 30 años, llegó a ocupar el 7° puesto del ránking nacional de singles, aunque se lucía en dobles. Y fue uno de los más importantes dirigentes del tenis nacional, vicepresidente de la Asociación y capitán del equipo de Copa Davis entre 1966 y 1978. En ese ciclo, que coincidió con la "revolución Vilas", la Argentina llegó por primera vez a la semifinal de la Copa Davis, en 1977, cayendo ante la poderosa Australia.


(Fuente: Clarín)

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