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El jefe de endoscopías de la Trinidad habló de los profesionales que atendieron a Débora Pérez Volpin

25/02/2018 13:25 hs
El médico Héctor Defranchi, encargado de Neumonología y Endoscopía del Sanatorio, acusó a sus colegas de comportarse como "vedettes".

Mientras la Justicia avanza en el esclarecimiento de la muerte de Débora Pérez Volpin, que ocurrió hace tres semanas en el Sanatorio de la Trinidad cuando la periodista se realizaba una endoscopía, el encargado de Neumonología y Endoscopía Respiratoria de la clínica, Héctor Defranchi, remarcó que "ningún acto médico está deprovisto de riesgo"y criticó a los medios de comunicación por el tratamiento del caso.


"Han abundado las voces descalificantes, sin el mínimo sentido del resguardo de la ética profesional", expresó el médico.


"Los errores no deben ser sinónimos de culpa", sostuvo en una carta de lectores publicada en la edición impresa del matutino porteño La Nación y agregó: "Los errores de otros jamás deben explotarse para lograr el prestigio propio. Esto ha sido moneda corriente en la mayoría de las declaraciones, y lo más indignante que presenciamos fueron comentarios vertidos por profesionales, que aprovechando toda ocasión para lucimiento personal, y exhibiendo un grado de vedettismo no concordante con la profesión médica, trataron de pasar por expertos calificados, creyéndose dioses y dueños de la verdad absoluta. El error, aunque duela, es respetable, pero el engaño no. El engaño es dañino, es sucio, es engañar para lograr el beneficio propio. Esto es intolerable y muestra una inescrupulosidad aberrante".


Para Defranchi, "ningún acto médico esta desprovisto de riesgo, por más simple que parezca". "La endoscopía digestiva alta tiene riesgos inherentes al mismo procedimiento, imprevistos que solo los médicos actuantes conocen. El riesgo cero no existe", abundó.

Además, sostuvo que "la actuación de parte de la prensa ha sido en general lamentable". "Los profesionales médicos, convertidos en estrellas mediáticas, más lamentable todavía -opinó-. Me solidarizo con los profesionales actuantes, por haber sufrido ya la condena mediática haya o no mediado un error involuntario".


El 5 de febrero, Pérez Volpin se presentó en La Trinidad porque tenía un dolor abdominal y luego de estudios previos se le indicó una endoscopía para el día siguiente, por lo que permaneció internada.


Durante el procedimiento, la periodista y legisladora de la Ciudad de Buenos Aires se descompensó y no pudo ser reanimada, por lo que murió a las 18:15 del 6 de febrero. La explicación de la clínica sobre lo sucedido no conformó a la familia de la periodista, que inició una causa judicial que tramita en el Juzgado Criminal y Correccional N° 57.


Hasta el momento, la autopsia practicada por peritos oficiales y de parte arrojó lesiones en el esófago y el estómago, pero el grado y el detalle de esas heridas se sabrá con con resultados de las biopsias de los tejidos.


Los días siguientes al deceso se realizaron dos allanamientos de la clínica, en los que se secuestró, además de la historia clínica, el endoscopio con el que se realizó el estudio completo con el procesador, CPU y dos sondas, y se pudo determinar que el procedimiento no había sido grabado.


Además se retiró información digital e impresa del resonador magnético y tomografía, información del equipo anestésico e información general de estudios realizados a la paciente, como análisis de sangre y electrocardiogramas.

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