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Débora Pérez Volpin: la información de la historia clínica sobre los cinco minutos fatales, que generan dudas

24/02/2018 11:56 hs
El relato en la historia clínica de lo que pasó en el quirófano tiene algunos puntos que van a tener que explicar los médicos forenses.

A pesar de tener algunos resultados de la autopsia, aún quedan dudas de qué fue lo que le pasó a la periodista Débora Pérez Volpin cuando entro a hacerse una endoscopia de rutina y no salió con vida.

 

Por todos lados el abogado de la anestesióloga difundió el informe preliminar de la autopsia, más allá del secreto de sumario que estableció el juez Ghirlanda. El defensor de la Dra. Nélida Inés Puente juega su propio partido, lo que pareciera despegarse de la estrategia que analiza el defensor del endoscopista, Doctor Diego Bialolenkier.

 

Mientras, la clínica es parte de la causa penal, cuando en un expediente penal no hay responsabilidades para personas jurídicas, en todo caso, y eventualmente, para sus miembros. Está claro que hay solidaridad en caso de reclamo civil, pero este reclamo hoy no existe, estamos en el ámbito penal.

 

Doña Marta, la mamá de Débora, se presentó como querellante en la causa (lo que sí corresponde) sumándose al hermano, Alejandro, para reclamar urgente esclarecimiento de cómo su hija, a la que acompaño a hacerse un estudio a una clínica, terminó muerta.

 

Debora entró al quirófano en estado de salud sin riesgo de muerte. Se quería curar de su dolor de panza pero pasó otra cosa. Irreparable.

 

Fueron cinco minutos fatales, que transcurrieron en esa sala con pocos testigos, aparentemente sin registros... perdón: sí hubo registro.

 

No solo el cuerpo de la víctima habla en la autopsia, sino que también hay documentos que permiten describir el minuto a minuto de la situación que derivó en la muerte de nuestra amiga. Fueron los cinco minutos fatales. Y están escritos en la historia clínica de una manera por momentos curiosa:

 

6 de febrero. La fecha está consignada. Hora 17.20. En la historia clínica el gastroenterólogo escribe que Débora entra con un cuadro de epigastalgia. En criollo, le dolía mucho la panza, pero esto es síntoma de una posible dolencia que merece tratamiento médico, según te explican los que saben. El diagnóstico final para determinar el tratamiento iba a surgir, entre otras cosas, justamente de la endoscopía.

 

El endoscopista escribió que, con el endoscopio, "se progresa hasta la segunda porción duodenal con distensibilidad dificultosa del tracto digestivo".

 

Lo escrito por el profesional marcaría que hubo una dificultad en su trabajo para pasar la sonda por el esófago y el estómago. Poco después, escribe que "se constata edema generalizado sin lograr correcta visualización".

 

Estaban viendo a través de la sonda, pero según el médico no vieron bien, y detectaron que ella estaba sufriendo una crisis. Se había generado una emergencia en el quirófano, a los 3 minutos de iniciado el estudio.

 

Se detecta "bradicardia", el corazón da señales de arritmia -esto quiere decir que su ritmo cardíaco empezaba a funcionar por debajo de las sesenta pulsaciones por minuto- y esto precipitó una decisión urgente.

 

"17.25: se suspende el procedimiento".

 

Ahí empezaron las tareas para despertar a Debora, cosa que fue imposible. Hasta el esternón se quebró en la maniobra, pero fue inútil. El destino ya estaba sellado.

 

Todo el detalle anterior se redactó a las 18:15. Pero, y acá hay algo todavía no explicado, a las 19.43, en la misma historia clínica, aparece escrito una vez más lo que se realizó a las 17.20. Textualmente dice: "Se inicia procedimiento 17.20 progresando sin dificultad hasta la segunda porción duodenal."

 

Recordá que antes se había hablado de distensibilidad dificultosa en el tracto digestivo....

 

Hablamos de los cinco minutos fatales en los que la incertidumbre dejó sin explicaciones al gastroenterólogo frente a la familia. Y la respuesta fue: no sabemos que paso.

 

Dos frases diferentes y aparentemente contradictorias en la historia clínica, que los médicos forenses explicarán luego, y tendrán que explicar los profesionales que intervinieron.


El informe de la autopsia dice sobre esos órganos: "Se constata infiltración hemorrágica del esófago, desde su inicio hasta 11 centímetros por debajo, lo cual interesa el tercio superior y medio esofágico. La infiltración finaliza a 13 cm por arriba del diafragma ...con múltiples efracciones de la mucosa...". Efracción significa ruptura, perforación, y lo que resta determinar en el informe que falta es si la perforación fue completa.


Cuando habla de estas efracciones, el informe dice que están agrupadas, son longitudinales, lineales, paralelas. Unas nueve. Cuatro de ellas miden 12 cm de largo por 7mm de ancho y las otras cinco 5 miden 3 cm, con un ancho de 9 mm.

 

El informe dice que la situación estaría relacionada con "las maniobras instrumentales endoscópicas practicadas en la vía digestiva, dado el hallazgo de las lesiones descriptas en esófago y estómago".

 

Habla la historia clínica. Habla la autopsia, los profesionales al principio no hablaron o no contaron lo que pudo haber pasado. "No sabemos que pudo haber pasado", "La palabra es incertidumbre".

 

Lo que está claro que lo que pasó, pasó en esos cinco minutos fatales, y cuando Débora estaba bajo su responsabilidad médica.

 

Las defensas de los profesionales están separadas. Se espera una "efracción" a la hora de deslindar responsabilidades entre ellos.

 

Pronto sabremos qué paso realmente, pero al parecer las lesiones del esófago escritas en el informe preliminar de la autopsia, son coherentes con la frase de la historia clínica: "distensibilidad dificultosa del tracto digestivo", que indica lo que pasaba a las 17.20, cuando comenzaron los 5 minutos fatales.

 

Homicidio culposo dice todavía la carátula del expediente, y esto parece que por ahora no cambia.

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debora perez volpin, historia clínica,
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