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El perfil del "Señor K", el prófugo y cerebro de la cocaína destinada al Mundial

23/02/2018 16:56 hs
Es de baja estatura, con algo de panza, con calvicie incipiente y casi 40 años de edad.
El 13 de diciembre pasado, un calculado operativo llevado a cabo por la Justicia argentina, la Gendarmería Nacional y el Servicio Federal ruso mandó 389 kilos de harina comprados en el Mercado Central en lugar de 389 kilos de cocaína colombiana de alta pureza a bordo de un avión estatal ruso que partió desde Ezeiza con destino a Moscú.

El procedimiento era una entrega controlada, común en investigaciones narco entre dos países.  El objetivo de enviar un falso lote era el de capturar a los implicados del país receptor, en el marco de una investigación a cargo del juez federal Julián Ercolini con el fiscal Eduardo Taiano y la PROCUNAR del fiscal Diego Iglesias.

Las valijas llegaron a un depósito en las afueras de Moscú, con el Servicio Federal y tres gendarmes vigilándolas de cerca. Ishtimir Khubzhamov y Vladimir Kalmykov, dos rusos que las retiraron, fueron detenidos. Abyamov quedó detenido poco después. Pero el hombre acusado de financiar el lote de cocaína destinado según sostienen autoridades judiciales a satisfacer los apetitos del próximo Mundial estaba lejos, muy lejos, a por lo menos dos mil kilómetros de la escarcha invernal de Plaza Roja y la nieve sobre las cúpulas del Kremlin.

Conocido como el "Señor K" por la Justicia argentina, A.K., de nacionalidad rusa y apellido ucraniano, es un empresario con base en Hamburgo, Alemania. Es de baja estatura, con algo de panza, con calvicie incipiente y casi 40 años de edad. Según describe él mismo, es representante de una prestigiosa marca de cigarrillos.

"K" había viajado a la Argentina varias veces en los últimos años según registros migratorios, con una última estadía en octubre de 2017 y una habitación en el hotel Dorá. Había llegado a Ezeiza a bordo de un avión Cessna, un vuelo privado valuado por voces locales en 380 mil euros. "K" se había reunido en cafés con el mecánico Alexander Chikalo y el policía porteño Iván Blizniouk, fuertemente ligado a la embajada local, ambos detenidos y acusados de ser sus principales enlaces. Chikalo, vecino de Saavedra, habría sido el encargado de supervisar el traslado de los 389 kilos.

"K" fue fuertemente vigilado por Gendarmería en su viaje, seguido por cámaras, su teléfono intervenido, identificado gracias a que se comunicaba frecuentemente con Blizniouk, cuya línea fue escuchada luego de que se descubriera la droga en la embajada. "K", según los investigadores del caso, es quien habría dirigido la maniobra y puesto el dinero.

La lógica narco indicaba que "K" debía estar cerca de las valijas el 13 de diciembre pasado con lo que se suponía su cargamento de cocaína, valuado en al menos 50 millones de euros a precio de mercado negro europeo. El lote tenía una pureza promedio del 88 por ciento, cortado solo con levamisol, un desparasitante de vacas. La posibilidad de un corte mayor es altísima. Muestras europeas revelan un nivel de pureza de hasta un 20 por ciento. Pero "K" no estaba en Moscú para vigilar su fortuna: las autoridades argentinas lo ubican en Alemania para ese entonces.

Hoy, "K" es un prófugo internacional después de perder casi 400 kilos de droga de alta pureza. La Justicia rusa -no la Argentina- pidió desde Moscú su captura internacional con una alerta de difusión a través de Interpol. El delito es sencillo de entender: corromper al servicio diplomático de su país para montar un negocio de cocaína fabuloso desde la embajada porteña misma. Argentina no sería el único país en que se habría hecho la maniobra: existen sospechas de que se habrían usado aviones diplomáticos rusos que volaron desde Uruguay al menos desde 2013.

El viaje del 13 de diciembre no había sido el único intento del "señor K" de llevarse de Argentina las valijas de droga que las autoridades argentinas ya vigilaban. Blizniouk, que viajó a Rusia en despachos oficiales en 2015 y 2016 por su rol de subinspector de la Policía de la Ciudad y como enlace de la fuerza con sus pares rusos, habría intentado aprovechar un viaje de cadetes del año pasado para mover valijas, una posibilidad que Blizniouk le desliza al empresario en una conversación intervenida el 6 de abril de 2017: el policía le dijo que podría conseguir "entre sesenta y cien cadetes" para que oficien de mulas. Las autoridades, al tanto del hallazgo de las valijas y la causa federal en su contra, lo cancelaron.
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