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Dilema de los tenedores de sacos

12/02/2018 09:28 hs
EL 脕NGEL Y EL CHAROL (II): La bronca al macrismo suple al hartazgo del kirchnerismo.
Jorge As铆s
Por Jorge As铆s
Escritor - Periodista

escribe Oberd谩n Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAs铆sDigital

 

El conflicto social es m谩s profundo e intenso que las an茅cdotas que lo desencadenan.
Debiera saberlo Mauricio Macri, El 脕ngel Exterminador. Al menos sospecharlo. Salvo que se crea los mensajes que le emiten "los diarios de Irigoyen".


Durante la deriva del 煤ltimo trienio cristinista se registr贸 el ciclo descendente (2012-2015). Cuando las espectaculares movilizaciones de la clase media se encontraban inspiradas en el hartazgo. Un complemento que La Doctora no supo calibrar. Del mismo modo que Mauricio hoy no calibra el complemento de la bronca. En la v铆spera de otra movilizaci贸n, inspirada ahora por "sectores populares".


Aquel hartazgo del cristinismo es entonces sustituido por la bronca hacia el Tercer Gobierno Radical.

 

Interpretaciones elementales


Pero los astutos tenedores de sacos del sindicalismo peronista perdonable a煤n no captan el fen贸meno extendido de la bronca.


Prefieren tomar r谩pida distancia de la "causa perdida" de Hugo Moyano, El Charol. Como si se tratara del ordinario conflicto bilateral.


En todo caso Mauricio muestra un esbozo de habilidad. Logra reducir la categor铆a del conflicto hacia el irrisorio tema personal. Para favorecer la interpretaci贸n usual, convenientemente c贸moda.

"Si Moyano va al frente es porque la justicia lo acosa".


"Que rinda cuentas y listo".


"Nadie tiene coronita".


La explicaci贸n, abrumadoramente elemental, satisface a los seguidores del TGR, m谩s elementales a煤n. Y en especial a los sensibles tenedores de sacos. Pero el infantilismo arrastra el riesgo. Derivaci贸n de la frivolidad interpretativa. Los habilita a repetir que El 脕ngel se beneficia por confrontar con Charol.


"Es el enemigo ideal. A la carta".


Siempre y cuando -eso s铆- le gane. "O por lo menos que lo meta preso".

 

Consta que el Presidente, o sea el Estado, nunca puede perder el desaf铆o del sindicalista acosado. Menos cuando cuenta con el apoyo de los grandes medios. Los que se creen, con fundamentos s贸lidos, los due帽os de Macri. Los que todav铆a no pueden entregarlo. Ni regalarlo. Tampoco pueden permitir la diplomacia de la negociaci贸n.


Moyano debiera descontar que El Presidente tiene obligadamente que vencerlo.


Pero se resiste a la ceremonia de la rendici贸n. Como otro claro ejemplo de exterminio habitual. En el Pabell贸n de Ezeiza, de Marcos Paz, o en la humillante domiciliaria. Pero sin Franco, el Macri que literariamente vale, al lado.


Sin embargo Moyano suele aprovechar los espacios. Castiga en la pelea al 脕ngel, lo golpea abajo, le recuerda viejos contrabandos, Papeles de Panam谩. Pero se las ingenia siempre para dejar alguna puerta entornada.

"Si (el Presidente) me llama, claro que voy. 驴C贸mo no voy a ir?", le confirma Moyano al cronista Marcelo Bonelli.


Aunque el juego de la ruleta rusa est谩 servido. S贸lo quedan dos disparos. Resta gatillar.

 

"La uni贸n hace la debilidad"

 

Los tenedores de sacos (y de camperas) son superados por la magnitud de la an茅cdota.
Se abstienen, no quieren "ser usados". Ni verse arrastrados.


Se confortan espiritualmente al considerar que la pelea de Charol con el 脕ngel es sectorial. Pero peor a煤n: es equivocada.


Hacen entonces la fila grotesca para borrarse. Para esquivar la cola de la jeringa y alejarse de la postura, p煤blicamente y sin el menor recato.


Debe constar claramente en actas que no lo apoyan a Moyano. Que ellos son diferentes. Que Charol se corta solo, en defensa propia.


Cada declarativa borrada "a lo Casildo" se transforma en un mensaje expl铆cito hacia El 脕ngel Exterminador. Como si, desde cada pregonada ausencia a la marcha, le dijeran:
"Presidente, conmigo no j..., no se meta, por favor no me extermine. Yo no estoy con Moyano, no se le ocurra mover mis causas, ni me suelte a La Oca帽a".

 

Curiosamente, cuando Charol ya estaba en pantuflas frente al televisor, entretenido con el 谩mbito dominante del f煤tbol, tiene que sorprenderse otra vez, en el centro del ring selv谩tico. Como aquel Tarz谩n que compon铆a Johnny Weismuller, pero con ostensibles problemas de colesterol o de circulaci贸n y sin la destreza para deslizarse entre las lianas.


Pero Moyano debe mantener la plasticidad para adaptarse a los rigores de la situaci贸n in茅dita.
"Vivir es cambiar/ cualquier foto vieja lo dir谩". Homero Exp贸sito.


Ya no tiene al lado a Los Viviani que lo celebraban. Ahora debe conformarse con Yasky, El Hugo Blanco, de la CTA.


"La vida te da sorpresas/ sorpresas te da la vida". Pedro Navaja.

"Es la primera vez que la uni贸n hace la debilidad", confirma la Garganta. Porque separados, "Yasky y Moyano valen m谩s que unidos".


La Garganta representa la inteligencia m谩s sofisticada del TGR.  Aunque se haya comprado, en mesa de saldos, la versi贸n err贸nea de la confrontaci贸n que beneficia. Como si le costara comprender que Moyano brinda la excusa que se necesita para insultar. Fuerte.

 

Tarz谩n con colesterol


La cuesti贸n que el Tarz谩n septuagenario desaf铆a, en el centro del ring selv谩tico, al 脕ngel Exterminador. Con quien supo repartirse, entre los despojos del cemento, honores olvidados. M铆sticos.


En cierto modo, Charol crey贸 que el 脕ngel era "el amigo permanente".


Pero "s贸lo los intereses son permanentes" (Benjamin Disrael铆).


Curiosamente aqu铆 los intereses tambi茅n se disponen a cambiar.

 

Con sus camioneros temiblemente incondicionales, con el apoyo de los docentes blancos que no cesan, y con los duros carap谩lidas bancarios, Charol se asocia tambi茅n con lo que queda del kirchnerismo que oportunamente lo expuls贸 del para铆so.


Con algunas de las llamadas "organizaciones sociales". Y con los revoltosos esclarecidos de la izquierda que cuenta. La del Partido Obrero, con los militantes que supieron mandar preso "al compa帽ero Pedrazza".


Pero los acompa帽a la fuerza sustancial que desubica, en la coyuntura, a los tenedores de sacos. La bronca que suple, en el presente tramo, al hartazgo desalojado del tramo anterior.

 

Final con Grabois


Quien parece haber percibido la intensidad del fen贸meno, la magnitud del conflicto social abierto (siempre m谩s profundo que la an茅cdota que lo desencadena) es el dirigente social Juan Grabois. Es quien despierta relativa preocupaci贸n en los despachos m谩s inesperados.


Formado con rigor y solidez, Grabois es demasiado joven para ser asociado precipitadamente a "lo viejo". Le excede al arsenal de esquemas vulnerables.-


Por lo que aparenta, el muchacho -Grabois- sabe administrar la lucidez que le proporciona el encanto del enigma. Como la pasi贸n por la intriga o la sospecha. O por el misterio del simbolismo. Como si tuviera, detr谩s de su figura, la infalibilidad.


 

Continuar谩

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