viernes 15, diciembre 2017 | Actualizado 18:49
Usuario
Bienvenido
T 20°C H 68%

El testimonio del amigo del joven que fue atropellado, arrastrado y muerto por un militar al volante

04/12/2017 15:38 hs
Se trata de un joven que se encontraba junto a la víctima cuando ocurrió el hecho; su conmovedora despedida y el relato que puede ser clave.
Diego Parisotti, un joven marplatense quien en la madrugada del domingo vio cómo a su amigo Nahuel Barragán lo atropellaba un auto y luego se alejaba de su vista, publicó una conmovedora carta dirigida a la víctima, quien murió tras ser arrollado y arrastrado más de un kilómetro.

"Quince años de amistad. Eso es lo que me rompieron. Nahuel era de esos tipos que nunca reclamaba nada y siempre estaba al lado tuyo. Podían pasar años sin vernos y al reencuentro charlábamos como si nada hubiese pasado en el medio. Todo el mundo tiene un amigo así. Ese era él", escribió Parisotti, de 26 años, a modo de despedida a Barragán, de 25.

Sucede que pocas horas después se daría a conocer que Nahuel había sido llevado a la rastra durante 12 cuadras debajo de un Peugeot 206 rojo conducido por Yonatan Maurette, un cabo del Ejército argentino de 29 años, quien dio positivo en el control de alcoholemia y ya se encuentra detenido en el penal de Batán.

Es que, tras consumar el hecho, el militar dejó el auto en la puerta de su casa y, aún con el cuerpo de Barragán debajo del vehículo, se fue a dormir a su hogar como si nada hubiera pasado.

"Tengo millones de recuerdos con él. Vivimos cosas que solamente dos buenos amigos recuerdan. Y se me viene todo a la cabeza en estos días. Como un viaje que hicimos a Córdoba una semana y donde conocimos a Magalí, la chica que estaba con nosotros durante la noche antes de que pasara el accidente", contó Parisotti en diálogo con el portal Infobae.
 
Diego y Nahuel se hicieron amigos hace 15 años, cuando ambos cursaban el sexto grado del colegio. Luego transitaron la secundaria instituciones diferentes, pero la relación ya estaba asentada.

"En los últimos años no nos veíamos tan seguido. Pero teníamos esa relación medio como si fuera de familiares. Podía pasar un año sin vernos y cuando nos encontrábamos, nos contábamos lo que hicimos la semana anterior", precisó Diego.

Curiosamente, el sábado volvían a reunirse. La idea era reunirse con Magalí, otra chica marplatense a la que habían conocido en el viaje de una semana a Córdoba y a la que no veían desde hace años.

"Nos juntamos a eso de las seis de la tarde en la esquina de San Martín y San Luis. Después nos fuimos a jugar al pool Jockey, ahí en la calle Santiago del Estero. Estuvo buenísimo, recordamos los momentos del viaje, cenamos una pizza y nos cagamos de risa. Hasta las 4 de la mañana, cuando nos fuimos, fue una noche perfecta", explicó.

Y continuó: "Durante ese trayecto, Nahuel me estaba contando lo feliz que estaba. Había terminado de pagar una nueva moto y estaban a punto de entregársela, era un fanático de las motos. Después, se quejaba de boludeces de su laburo, pero normales, como todo el mundo. Le gustaba quejarse por nada".

Según su relato, cuando llegaron a la esquina de las calles Colón y 192, ambos cayeron al suelo después de morder un cantero del boulevard.

"Yo caí sobre el pasto y Nahuel se quedó en el medio de la calle. A los pocos segundos se nos acercó un chico en una bicicleta. Paró y nos preguntó si estábamos bien. Nahuel le respondió que sí, pero creo que se había lastimado una pierna. Estaba arrodillado como cuando te pegan jugando al fútbol. No habrán pasado diez segundos cuando de repente escuché el sonido de un auto muy acelerado", detalló.

Y prosiguió, angustiado: "Yo estaba en el pasto y vi cómo el auto vino a toda velocidad. Primero, atropelló al chico de la bici, lo levantó por el aire. Después atropelló la moto y después le pegó a Nahuel. Ahí, mi amigo desapareció. Si lo agarraba de pie, seguro también lo levantaba por el aire. Era como cuando un mago te hace un truco y desaparece una persona en un instante, igual".

En ese momento de incertidumbre, Diego no encontraba a su amigo: lo llamó a los gritos pero nadie le contestó. Se puso a buscarlo por todos lados con el otro chico, que solo había sufrido un fuerte golpe en las piernas.

"No entendíamos dónde podía estar. Incluso, la policía no nos creía que yo estaba con otra persona en la moto. No había manchas de sangre en el suelo. Pensaban que les estaba mintiendo", explicó.

En las horas que siguieron, Parisotti y la familia de Barragán se valieron de las redes sociales para buscar a Nahuel."Hasta que por medio de un conocido me hablaron de lo que ocurrió con ese militar. Mandé un amigo a su casa cuando se estaba desarrollando el operativo policial y a los pocos minutos me llamó y me dijo 'Nahuel está muerto", cerró.

Enviá tu comentario
Seguí leyendo...