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Qué es Burning Man, el festival más exclusivo del mundo al que concurren desde el dueño de Facebook hasta Calu Rivero

22/09/2017 10:24 hs
En la edición 2017 contó con la presencia de Paris Hilton entre otras figuras. Un argentino participó y cuenta qué se siente vivir en el desierto siete días.

Por Yamila El Hasi

@yamilaelhasi

yelhasi@diarioveloz.com

 

Con la imagen de una película futurista, un escenario post apocalíptico se dibuja en el desierto de Nevada, precisamente en la ciudad de Black Rock, en Estados Unidos. Arena, tormentas de arena, calor en el día, mucho frio en la noche y jóvenes, muchos que se acercan a una ciudad de la que luego de siete días y siete noches de fiesta, música, bicicletas y un poco de desnudez, entre otras cosas, no quedará rastro alguno.


La "Burning Man" o la fiesta del Hombre en llamas, es una especie de Woodstock de la modernidad, en la que los invitados pueden hacer lo que deseen, sintiéndose libres y donde esas libertades individuales son respetadas con la única condición de no molestar al otro.


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Durante siete días personas lookeadas de lo que deseen desfilarán por calles y avenidas perfectamente diagramadas en una ciudad que dejará de existir el octavo día.


Casi para emular la creación del mundo, el Hombre en llamas, dura una semana. Nada más, creando tal vez un nuevo mundo dentro de la vida de los cientos de miles de asistentes que concurren. Algunos lo harán cada año, como ocurre desde los '90. Otros, lo vivirán por primera vez. Lo cierto es que nada es igual al salir de Burning Man.


Para quienes concurren, no es simplemente un festival. Es una protesta contra el consumo, una demostración de lo poco que se necesita para ser libres y felices, una queja contra el materialismo. Aunque claro,  además del común de los mortales, asisten personalidades dueñas de empresas en Silicon Valley o Paris Hilton, una de las niñas, no tan niña, más ricas del  mundo. Con una concepción filosófica se trata de demostrar que "menos es más".


Burning Man cumple con un decálogo de principios y convivencia utópicos pero no por eso, menos importantes:


1 - Inclusión radical


2 - Donación


3 - Desmercantilización


4 - Autosuficiencia radical


5 - Autoexpresión radical


6 - Esfuerzo común


7 - Responsabilidad cívica


8 - No dejar rastro


9 - Participación


10 - Inmediatez


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Burning Man nació en 1986, cuando un grupo de amigos quemaron en una playa de California un muñeco gigante y sin saberlo, 31 años después se mantiene la tradición pero esta vez como cierre de una celebración tan exclusiva como alocada. Tan efímera como permanente.


En Hombre en llamas, los asistentes se hacen cargo de su comida, agua y dónde dormirán. Hay duchas que funcionan con energía solar, pero es imposible no salir de allí con arena en los sitios menos sospechados. En la temporaria ciudad de Black Rock, sólo venden café, hielo y limonada. Los sponsors están prohibidos aunque mueren por estar allí.  Los autos están prohibidos, salvo los "artísticos" y uno de los vehículos más comunes son las bicicletas.


A pesar de los u$s400 que salen las entradas, suelen agotarse al poco tiempo de ponerse a la venta.

"La verdad que cuando mis amigos dijeron de ir, yo no la conocía. En base a eso busque fotos y demás. Pero el día que llegue al lugar, apenas entre me impactó para siempre", narra a DiarioVeloz Sebastián Sinnot, actor y modelo argentino que dijo "presente" y llegó a Burning Man por medio de un amigo que ya había ido a una de las ediciones anteriores.


Sebastián asegura que absolutamente todo, te deja sin palabras allí en el medio del desierto: "La inmensidad de todo, de autos, la cantidad de gente y la buena onda con la que te reciben, bicicletas. Me sorprendía la vestimenta de la gente también". Es que los concurrentes pueden ir vestidos de lo que deseen: colores, medias, cascos, máscaras y sobre todo, antiparras para poder soportar las eventuales tormentas de arena.


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"La verdad que fue la mejor experiencia de mi vida. Vivís en un mundo que nunca va a existir por siete días", cierra el actor.


No es casual que al igual que Las Vegas, Black Rock quede en Nevada. Bien reza el dicho que lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas. Y lo que ocurre en Burning Man, queda Burning Man, donde al finalizar el festival, no queda rastro alguno de quienes estuvieron, sólo en su interior.


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