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Adictos a las series: un fenómeno que crece y se expande sin pausa

18/08/2017 12:12 hs
Con las plataformas de streaming se generaron nuevas forma de ver televisión y una nueva manera de ir al cine.

Por Yamila El Hasi

@YamilaElHasi


En los años 90 con la explosión del sistema de televisión por cable primero y satelital después, las series de los prime time ocupaban entre media hora, la duración estándar de las sitcom, o una hora, para las más dramáticas.


Con la ayuda de la revista del operador en cuestión, que no eran como las conocemos ahora, sino que incluían la programación mensual, canal por canal, un apartado con las películas que darían en el mes divididas por género y con la sinopsis correspondiente, los actores que en ella participaban y el año del film, el televidente "organizaba" qué vería.


Además en la famosa "revista del cable", se informaba qué canal o canales la pasarían, en qué horarios como para "ordenarte", sin mencionar que la publicación llegaba tres o cuatro días antes de que el nuevo mes arrancara y que era GRATIS.


      series más bajadas del 2012


Aún recuerdo cuando siendo una preadolescente que se repartía entre el Magic Kids y las películas de terror que veía desde niña, resaltaba con amarillo o verde flúo sobre las hojas tipo papel de diario para organizar las horas que me quedaban entre la escuela, las clases de danza y las juntadas con mis amigas en casa o en la casa de ellas.


Pero como todo cambia, la revista ya no es gratis, no viene con todos aquellos detalles, el servicio de cable ya no es tan necesario para consumir contenido audiovisual, ya no marco nada con resaltador y NO HAY QUE ESPERAR PARA VER LO QUE QUEREMOS VER.


Ahora, la frenética búsqueda de temporadas nuevas y el "non stop" generado por la posibilidad que nos brinda el streaming, se incrementó con una necesidad de imperiosa de tener siempre algo que ver.


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Esa "Necesidad Cíclica" puede traducirse en una especie de carencia si no tengo una serie que ver. La abstinencia generada ante la ausencia de contenido de ficción al cual recurrir en caso de aburrimiento, de haber tenido un mal día en el trabajo o simplemente el plan necesario para compartir con tu pareja. Y el hecho de tener ese algo qué ver. Como una cita obligada con algo tácito aunque no haya que cumplir horarios.


La cosa funciona más o menos así: Comenzamos a ver una serie, si es nueva, tiene una sola temporada y nos atrapa, vemos los 13 capítulos (que suelen componer los contenidos) en muy poco tiempo (entiéndase como "poco" a dos o tres días, aunque conozco gente que en una noche se han visto la primera temporada completa de Stranger Things en una noche).


Si previamente tenemos la información que se hará la segunda temporada, comienza una especie de nueva ansiedad, dentro de la que ya nos provoca ver el capítulo siguiente.


El psicólogo Fabio Lacolla, autor de libros como "Amores tóxicos" o "Estar en banda" brinda su visión profesional: "Las series dan sensación de pertenencia" explica y grafica con el ejemplo de "The game of Thrones": "Te dicen '¿cómo que no viste la serie?' o si la viste y no te enganchaste te tratan raro porque no la supiste apreciar, cuando en realidad apreciaste lo que tu estado anímico te permitió apreciar. Porque hay momentos en los que vos buscas en una serie una respuesta para el dolor. Otros buscas en una serie un pasatiempo."


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Por otro lado, Lacolla destaca que "el consumo compulsivo responde también a que vos estás pagando por una plataforma para ver contenido entonces la oferta es tan grande que hay como una cosa de voracidad. Tenés que comerte todas las series. Inclusive me ha confesado más de uno que con las 'series livianas' ven los primeros tres capítulos y los últimos dos. Porque como es vinculante, en tu trabajo, en una reunión de amigos, tenés idea de lo que están hablando".


El Licenciado se refiere también a los "bingers" un término que se comenzó a acuñar en Estados Unidos que define a los adictos a las series. "Tienen como una abstinencia. Aunque no se puede definir como una 'adicción' desde el sentido clínico de la palabra porque una cosa es lo patológico y en la mayoría de los casos no es así".


Sino, nos ponemos ansiosos meses después de haber visto la primera, esperando la segunda y por las dudas, la agregamos a nuestra lista para que cuando esté lista, no nos perdamos el teaser, el tráiler y luego el primer episodio. "Hoy podés ver una serie en el subte o en cualquier lado" asegura Fabio y remarca que la televisión perdió importancia porque por ejemplo, en los canales de aire, los noticieros muestran malas noticias y "la gente utiliza las series para escapar de la realidad que suele ser muy dolorosa y se aburrió de los programas en los que todos se pelean".


Si nos enganchamos con una serie que ya tiene dos o más temporadas en su haber, la Necesidad es peor: "¿¿¿Por qué temporada de The game of Thrones vas??? Ahhh no me cuentes, no me cuentes le respondemos a un amigo que tiene unos capítulos más en su haber que nosotros."

Y no quiero mencionar el enojo que se genera si alguien nos "spoilea" algo. Lo que sea. Hasta nos llegamos a enojar con los mismos programadores de la plataforma de streaming.

"Orange is the new black"


Capítulo 12": "Piper decide vengarse de su compañera de celda luego que su prometido..."

La decepción por haber leído demás como si fuera el final del libro genera bronca consigo mismo, una frustración. Ahora bien, una vez terminadas las temporadas en cuestión, procedemos a buscar una serie en la cual nos ocuparemos inmediatamente después de terminado el último capítulo de nuestro anterior fetiche.


¿Qué pasa cuando no encontramos qué ver?


Ahí es donde comienza la Necesidad propiamente dicha. La búsqueda arranca con una especie de zapping a lo largo de las imágenes que van apareciendo en la aplicación que estemos usando. La búsqueda genera una ansiedad difícil de explicar ya que entre las series sugeridas por la app en cuestión, las que recomiendan las redes sociales y la que te dicen tus amigos que veas porque "está buenísima", no sabés por dónde empezar. Sumado a que necesitas "el plan" de ver algo.

 

A veces vemos films (que han mejorado muchísimo la calidad de los mismos en el último año y los de producción propia suelen ser muy buenos) como para llenar el vacío que nos deja el último capítulo de la última temporada. Pero no es lo mismo.


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¿Por qué tenemos esta necesidad de tener qué ver y si es posible un capítulo tras otro?


Porque las series son vinculantes. Además ya sea en la vida de soltero, en familia o en pareja, se volvió un hábito como cenar. Ya es parte de la rutina. Y también se adapta al tiempo. Si tenés media hora, ves un capitulo de una serie. Si tenés una hora, un documental y si tenés dos horas o más de tiempo libre, elegís entre ver una película o uno o varios capítulos de una serie.   


El encierro dejo de ser problema


La necesidad de un sillón cómodo o un somier confortable, muchos almohadones y un tv que de cuantas más pulgadas sea y mejor definición tenga, mejor será. El menosprecio de las horas de sueño (como salió en un informe hace un tiempo que aseguraba que los argentinos dormimos cada vez menos) y esa ansiedad cotidiana de ver el siguiente capítulo "que comenzará a reproducirse en 15, 14, 13, 12..." que normalmente apuramos con el botón OK del control remoto de nuestro smart Tv, ese que compramos con ansias y en algunos casos suprimimos salidas para "estirarnos con la cuota y comprar este que con las 50¨ que tiene nos queda bárbaro en el living y mejoramos la suscripción a Netflix asi tenemos HD Full, total son unos pesos más. Que se van en otra cosa".


Lacolla destaca que el éxito de las plataformas de streamimg se basan en "poder ver lo que quieras, cuando quieras y como quieras. Entonces invertís en un sillón, un televisor y una buena pochoclera y ya no te hace falta ni siquiera ir al cine. ¡Además, todo eso sale mucho más barato!"


Y destaca que los bingers suelen ser personas de clase media y alta, que trabajan y que aunque existan casos extremos de adicción (al punto de no querer salir de la casa) necesitan dejar de ver la serie para ir a trabajar. 


Por otro lado, marca algo que se nota en varias parejas y el análisis se vuelve autorreferencial pero sigue siendo aplicable para todos: "En mi casa mi mujer sola ve una serie que yo no vería, yo veo solo, otra y los dos miramos juntos una que nos gusta a ambos. Además, hay como un acuerdo implícito, en la que ella o yo por separado no vemos ningún capítulo de la serie que vemos juntos", porque como remarca Fabio Lacolla a lo largo de toda la nota: ver series nos genera una sensación de pertenencia. Ver series es VINCULANTE.

 

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