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Un millonario va a juicio por matar a tiros al hermano de Eduardo Feinmann

10/08/2017 07:22 hs
El hecho ocurrió en 2015, cuando el empresario disparó a Diego luego de que éste lo increpe a la salida de un restorán. La discusión era por una mujer.

Gastón Berganza, piloto de autos, empresario e hijo del dueño de una empresa poderosa será llevado a juicio oral por el asesinato a balazos de Diego Feinmann, hermano del periodista Eduardo Feinmann, ocurrido en 2015 a la salida de un restorán luego de una discusión por una mujer.


Berganza mató de tres tiros a Feinmann en la puerta de un lujoso restorán de Pilar cuando éste último lo increpó por una situación relacionada a una mujer, que primero había sido pareja de Diego y luego comenzó una relación con el empresario.


Luego del crimen, Berganza solo estuvo 34 días preso, gracias a las acciones de sus abogados. El resto de los días que pasaron hasta la fecha, 596 en total, se los pasó viajando por el mundo. Incluso la reconstrucción del homicidio se tuvo que postergar porque el imputado estaba en las Bahamas.


El juez de Garantías N°6 de Pilar, Nicolás Ceballos -el mismo que en la Navidad de 2015 le concedió la excarcelación a Berganza tras cambiar la calificación por "exceso en la legítima defensa"-, firmó su elevación a juicio, según consigna Clarín.


Esta vez, avaló la solicitud de la fiscal de la UFI 3 de Pilar, María Inés Domínguez: homicidio agravado y tentativa de homicidio (porque casi mató a un taxista que acompañaba a Feinmann). Además le imputó la portación ilegal de arma de guerra.


Los hechos


Feinmann (33) estuvo años en pareja con María Laura Alayón, pero la historia había terminado mal. Ella no sólo lo dejó sino que lo denunció por presunto acoso y logró que le pusieran una orden de restricción. Al tiempo, comenzó a salir con Berganza.


Según allegados a la víctima, "Feinmann creía que si rompía el vínculo entonces ella volvería con él". Y entonces, el hombre comenzó una escalada de acoso en la que llegó a llamar hasta 30 veces en un día a la empresa del piloto y a crear una cuenta falsa de Twitter a nombre de su ex, donde la definió como "prostituta y vividora" y publicó fotos y videos de ambos teniendo sexo. Fueron siete días de furia. La obsesión era tal que hasta su madre se distanció de él.


El 20 de noviembre de 2015, Feinmann y un amigo tomaron un taxi hasta la puerta del restorán "Fettucine Mario", de Pilar. La víctima fue derecho al BMW al que recién se habían subido Berganza, su madre, Alayón y la hijita de ella. Habían ido a cenar porque era el día de la presentación oficial de la novia a la suegra. Todo terminó en tragedia.


Según la causa judicial, Feinmann le gritó a Berganza: "Bajate, cagón". Y golpeó la ventanilla del conductor con violencia. La respuesta llegó desde adentro, con una pistola Glock. El primer disparo le dio en el pecho y los otros dos los recibió "cuando se estaba cayendo y se alejaba del auto", de acuerdo al expediente.


Hubo dos tiros más, que según la versión del acusado fueron para "neutralizar" el taxi y poder huir. Luego se comprobó que el taxista se salvó de milagro.


El empresario salió del lugar a toda velocidad, mientras Feinmann se desangraba. Recién diez minutos después Berganza llamó a la Policía; dijo que lo habían querido asaltar.


Con todo esto, a fines de noviembre del año pasado la fiscal Domínguez pidió que se juzgue a Berganza no sólo por el crimen de Feinmann, como lo había acusado originalmente, sino también por el intento de asesinato del taxista.


Desde un primer momento, la funcionaria no le creyó al empresario su versión de que disparó cinco balazos desde adentro de su coche porque confundió a su rival con un ladrón. La noche del 24 de agosto del año pasado, cuando se hizo la reconstrucción del crimen, surgieron evidencias que complicaron mucho más la situación del piloto.


"El taxista cayó en cuenta de que lo podrían haber matado", contó un allegado. En ese momento fue que decidió convertirse en particular damnificado.


En una nota con Clarín, el taxista recordó lo que sintió cuando volvió a ver a Berganza en aquella diligencia: "Estábamos todos ahí, cagándonos de frío, con angustia, y este pibe cenaba en el mismo restorán con sus amigos y lo tuvieron que ir a buscar... Cuando salió me miró de arriba a abajo. Yo esperaba que me pidiera disculpas. Su imprudencia casi deja sin padre a tres chicos. Y me dio mucho miedo. Pensé: este tipo tiene mucha guita y me va a matar porque soy el único testigo que da la cara".


Es que esa noche, en el taxi no sólo iba Feinmann sino también su amigo Vadin Lapenkov, un ucraniano que se fue a Brasil y desapareció.

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