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#LecturaDV Las dos caras de Durán Barba: ¿consultor o militante?

25/07/2017 19:33 hs
Mientras Cristina crece en los sondeos, desde Cambiemos asocian a sus votantes con el narcotráfico y las mafias. El rol de un asesor con estilo de candidato.
Por Facundo Falduto

Extraído de Perfil.com

 

Jaime Durán Barba es brillante. No hace falta repasar su curriculum (cuatro títulos universitarios, una decena de libros publicados, y una vasta experiencia como asesor) para entenderlo. Entre todos sus pergaminos, el más relevante para los argentinos es el logro de haber llevado a un empresario introvertido, impopular y de dicción problemática a ser primero diputado nacional, luego jefe de Gobierno y por último, en una hazaña que parecía imposible, presidente de la Nación. El ecuatoriano le recomendó a Macri no competir contra Cristina cuando era invencible, en 2011; vetó una alianza con Massa, que parecía la única vía posible para llegar a la Casa Rosada; y fue el artífice de María Eugenia Vidal. ¿Cómo cuestionar su capacidad como analista político y asesor electoral?

 

El filósofo e historiador es además un polemista extraordinario. El marketing político es, en esencia, marketing, y Durán Barba domina también esa disciplina cuando el producto a promocionar es él mismo. "Hitler era un tipo espectacular", "lo que diga un Papa no cambia el voto ni de diez personas", "si una señora quiere abortar, que aborte", son algunas de sus frases que generaron polémica, en entrevistas que nunca pasan desapercibidas.

 

El asesor volvió a generar controversia este domingo, en su última columna en el Diario Perfil, intitulada "Los votos duros". Allí escribió: "Si alguien vota por Cristina y está vinculado a la economía informal, produce o vende mercaderías con marcas falsificadas, vive de subsidios, o es parte del millón de personas vinculadas al narcomenudeo en la Ciudad y en la Provincia, es probablemente un votante duro". En el mismo párrafo, matizó: "No decimos que todos los partidarios de Cristina vivan en esas circunstancias, sino que quienes las viven pueden respaldarla con más firmeza".

 

No se puede cuestionar las capacidades analíticas del ecuatoriano. Lo que escribió coincide con lo que suele señalar a los candidatos de Cambiemos: hay núcleos de votantes "duros", que de ninguna forma cambiarían su voto; y "blandos", cuya opinión puede oscilar. Durán Barba cree que Cristina tiene un gran número de partidarios "duros", pero que esa cifra es muy similar a su eventual techo electoral (para preocupación del oficialismo, el analista dijo que ese techo se ubicaba en torno al 40% en la provincia de Buenos Aires). Cambiemos, por el contrario, tiene mayor cantidad de "blandos", a quienes se les debe reafirmar que su proyecto los llevará a una vida mejor.

 

Es cierto que, en la provincia de Buenos Aires, al kirchnerismo lo respaldan sectores medios-bajos y bajos. Sobre todo en la tercera sección electoral, al sur del conurbano bonaerense, el lugar donde mejor mide Cristina. Pero sería interesante conocer las cifras que correlacionan a la economía informal, la ropa trucha, los subsidios y el narcotráfico con el voto a Unidad Ciudadana. Es posible que el vínculo exista (no lo niego, el experto es él), pero habría que analizar su prevalencia. Dicho de otra forma: si es tan así, ¿cómo llegó Vidal a gobernadora y por qué macri consiguió más de cuatro millones y medio de votos bonaerenses?

 

La opinión de Durán Barba es más parecida a un discurso de campaña. De hecho, la expresión sintoniza con lo que afirman algunos postulantes de Cambiemos, que vinculan, directa o indirectamente, a la oposición (en especial al kirchnerismo), con el crimen y el narcotráfico (o al menos, con la insuficiencia para combatirlos). "Esta pelea que empezó en diciembre de 2015 contra las mafias en la provincia, el narcotráfico y el juego ilegal, se va a ver condicionada si no ganamos la elección", dijo Vidal la semana pasada en un acto en Quilmes. ¿Por qué debería verse condicionada por una elección legislativa, que no modificará demasiado la relación de fuerzas en el Congreso? Preocupados por los primeros números de los sondeos, Cambiemos sumó esta semana a la gobernadora y a Elisa Carrió (que es candidata del otro lado de la General Paz), a la campaña bonaerense. Lilita fue una de las pioneras en asociar al kirchnerismo con el narcotráfico. No se puede negar que el oficialismo tiene coordinación discursiva.

 

La pregunta resulta inevitable: ¿Desde qué lugar habla Durán Barba? ¿Opina como consultor de imagen y asesor político profesional, o como dirigente de Cambiemos? "Realiza el juego de la provocación que es novedoso en Argentina pero que no lo es en otros países como en Estados Unidos donde los consultores hace décadas se muestran como parte de los discursos de campaña, tiran mensajes provocadores que los políticos no pueden decir", dijo Juan Courel, exsecretario de Comunicación de Daniel Scioli y uno de los responsables de su campaña en 2015. En esa línea, el ecuatoriano estaría más cerca de lo segundo.

 

En junio de este año, cuando le consultaron por su vínculo con Macri, Durán Barba respondió a la defensiva: "No tengo vínculo, hablo con personas del Gobierno y de la oposición", dijo en una entrevista con Radio con vos. Ante la pregunta por sus honorarios, replicó: "Me dedicó a escribir y a pensar; estoy retirado y me va bastante bien". Resulta difícil creer que un consultor de su categoría trabaje ad honorem; pero si lo hiciera, su actividad calificaría más bien como militancia. No está mal, por supuesto: todos tenemos opiniones políticas y a veces hasta preferencias partidarias, incluso los periodistas y los consultores. La objetividad no existe, pero siempre es sano discriminar el diagnóstico profesional del fervor militante.

 

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