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Cap D'Agde, la "capital mundial del sexo público" donde sus ciudadanos están "descontrolados"

25/07/2017 08:11 hs
Tiene una playa swinger, una gay y una nudista familiar, pero la práctica y la connotación sexual está en todos lados.

En Cap D'Agde, una villa costera del sur de Francia, lo raro es estar vestido. Y no sólo en la arena. Se puede ir desnudo al súper o a la farmacia. Andar en bicicleta sin ropa y hasta comprar el diario "como Dios nos trajo al mundo". El problema no es ése. Es que "la capital mundial del sexo público" -como se conoce a ese pueblo europeo a 3 horas de Barcelona- tiene una connotación sexual "descontrolada".


Eyaculaciones masivas, orgías y sexo oral público desde las 8 de la mañana son algunas de las prácticas que están alterando hasta a los propios nudistas y swingers locales.

La "sexocracia" en Cap D'Agde no se discute. El turismo sexual público es la principal fuente de atracción para los 40 mil turistas que recibe cada verano. Pero tiene sus lados oscuros para los veteranos residentes.

 

Pese a tener decenas de clubes para parejas swingers, la mayoría elige la playa para tener sexo. Y los voyeures alteran la intimidad (si es posible) al acercarse en ronda a ver a una pareja teniendo sexo y hasta preguntando si pueden unirse.

 

Una escena que relata el sitio Elespanol.com -que no hace foco en el "descontrol" que marcan sus habitantes sino en la curiosidad del sexo público- es la una pareja que "ha empezado a practicar sexo. Están rodeados por una masa de hombres desnudos. La chica pide a los presentes un bukkake (el nombre de la práctica sexual que están por realizar) y ellos, al menos una treintena de desconocidos, empiezan a eyacular sobre ella".

 

Un bono de acceso por tres días a Cap D'Agde cuesta 45 euros (siempre y cuando se demuestre el recibo de que se reservó un hotel). Pero muchos turistas deciden pagar 8 euros -o 18 si se entra en auto- para estar unas horas en la villa con el simple objetivo de ver o tener sexo de a dos o grupal en público. Algo que no es la idea primordial del concepto naturista de los nativos. Sólo hay que mostrar el DNI y la única prohibición es sacar fotos.


A principios de los 70, Cap D'Agde ya era uno de los principales focos naturistas de Europa. Hasta los 50, fue un pueblo de pescadores y todos iban vestidos. Recién en los 90 llegaron los swingers.

 

Además del camping nudista René Oltra, donde eventualmente se puede encontrar a una pareja teniendo sexo sin cubrirse, Cap D'Agde tiene tres conceptos en playas naturistas: una playa familiar (donde los menores también ingresan), una swinger y una naturista gay.

 

Sus residentes nudistas, en promedio tienen más de 50 años, entienden el concepto como algo donde el sexo es fundamental, pero no determinante. En tanto, el nudismo no sólo no está prohibido sino que en algunos lugares es hasta obligatorio.

 

El merchandising del pueblo también les juega una mala pasada a los "nudistas por principios". En las panaderías venden el Zizi, un merengue en forma de pene que pone el foco en la genitalidad en lugar de la armonía con la naturaleza. El otro motivo de disputa es casi un "colmo de un pueblo nudista": la mitad de los locales son tiendas de ropa erótica.

 

En la calle no se puede tener sexo en público. En caso de ser encontrado en pleno acto por un oficial de policía la multa es de 15 mil euros. El sexo se deja para la playa.

 

Pero como la división en 3 conceptos de esas arenas se da en unos 2 kilómetros de costa -y 1 kilómetro pertenece a la naturista familiar- los límites para las orgías o el sexo oral desde la mañana sólo dependen de la buena voluntad de los turistas.


(Fuente Clarín)

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