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Angustiado y desesperado: el duro momento que atravesaba la Tota Santillán antes de ser detenido por robo

09/07/2017 12:14 hs
El conductor fue detenido el viernes por robar en un local de Vicente López. Una mezcla de situaciones difíciles lo hizo estallar y cometer el ilícito.

La detención de Daniel 'la Tota' Santillán causó sorpresa en el mundo del espectáculo y la farándula. El conductor fue apresado por haber robado mercadería de un local de ropa de Vicente López y se cree que fue causado por un terrible y desesperante momento personal.


"Están por lograr que me pegue un tiro", son las palabras que repetía la Tota a su círculo íntimo en las últimas semanas, según lo que reproduce Infobae.


El abogado del conductor, Roberto Casorla, le contó a ese medio que los últimos días del artista fueron "un calvario" porque estaba a punto de ser desalojado del departamento del barrio de Villa Crespo en el que vivía. De hecho el propio Santillán subió videos a las redes sociales en los que narraba su desesperante situación, ya que le llegaron a cortar la luz y el gas.


A ese lugar tuvo que irse a vivir el conductor tras su escandaloso divorcio de Sol Fiasche, la madre de sus hijas más pequeñas, Camila y Mía, quien dejó al artista porque se enamoró de su empleada doméstica. Mientras tanto, su ex suegro, Jorge Fiasche, le había ofrecido quedarse un tiempo en esa modesta vivienda.

Los problemas comenzaron cuando estalló el escándalo de la detención de Jorge Castillo, el titular del predio La Salada, y La Tota afirmó públicamente en una entrevista radial que su ex suegro tenía vínculos con el empresario acusado de asociación ilícita.


Según el abogado de Santillán, la turbulenta actualidad del conductor se explica tras once meses de lucha por ver a sus hijas. Y tras semanas de ser amenazado por el círculo de su ex suegro, siempre de acuerdo a Casorla.


"A las nenas las vio por última vez el viernes pasado porque estaba en pleno proceso de revinculación. Ahora le están haciendo una guerra y vive un calvario. Ya le habían inventado denuncias. Este brote psicótico es resultado de todo esto", aseguró Casorla.


El exjuez Julio Cruciani, amigo del conductor, reveló que ese mismo viernes, cerca de las 7 de la mañana, Santillán lo llamó por teléfono sollozando y un rato después se acercó en taxi hasta su domicilio, en el barrio porteño de Recoleta.


"Yo lo recibo y lo noto muy preocupado. Al principio pensé que estaba exagerando. Me decía que no tenía dónde vivir, me pedía un lugar, yo no podía creer porque sé que es alguien que trabaja bien. Incluso llegué a darle mil pesos y ahora me arrepiento porque podría haberle dado más", contó Cruciani, que luego de conversar con el conductor y de contenerlo durante toda la mañana, lo invitó a almorzar al bar La Rambla, en la esquina de Ayacucho y Posadas, cerca de las 15.


Cruciani relató que al llegar pidieron unos sándwiches. Al rato Santillán dijo que iba al baño y el magistrado se quedó en la mesa leyendo un diario. Al cabo de unos minutos, descubrió que el referente de la movida tropical había desaparecido. Desesperado, intentó llamarlo a su celular pero fue en vano. Por la noche el ex juez, ya en su casa, vio por televisión lo que había ocurrido.


Horas después, fue hasta la comisaría de Munro, donde Santillán permanecía detenido y presentó una manifestación espontánea por escrito. "Ahí me di cuenta de lo que había pasado. Se trató de un cuadro psicótico producto de la situación que estaba atravesando y por suerte el fiscal tomó la sana determinación de no dejarlo en un calabozo", aseguró Cruciani.

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