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Procesaron a Sergio Schoklender y Hebe de Bonafini por defraudación a la administración pública

15/05/2017 18:12 hs
En diálogo con "Hola Chiche" (AM950), el ex apoderado de Madres de Plaza de Mayo rompió el silencio luego de ser procesado.
La presidente de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y los hermanos Pablo y Sergio Schoklender fueron procesados este lunes en la causa denominada "Sueños Compartidos", por delitos cometidos a través de esa entidad con el Plan Federal de Construcción de Viviendas instrumentado por el gobierno de Cristina Fernández. Minutos después de conocerse la noticia, Schoklender rompió el silencio y dio polémicas declaraciones.

Sucede que también fueron procesados el ex secretario de Obras Públicas José López -ya detenido en otra causa- y su ex segundo, Abel Fatala, quienes -se señala- le permitieron a los Schoklender "en su calidad de apoderados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo" que "tuvieran el manejo de la suma de $748.719.414,64, de la cual desviaron $206.438.454,05 de su destino específico".

En diálogo con "Hola Chiche" (AM950), el ex apoderado de Madres manifestó que "arrancó todo de vuelta". "Me procesaron a mí, a Hebe, a López y lo liberaron a De Vido y a ex gobernadores y funcionarios", se quejó.


Consultado por su interpretación de los motivos de este nuevo procesamiento, explicó: "El juez dice que en la fundación faltan 206 millones, con lo cual, esa plata debería ser destinada a las viviendas. Yo renuncié, mis abogados probaron que Hebe autorizó un fideicomiso que organzó Aybar Roberto Domínguez, alguien cercano a Boudou, a cobrar 260 millones de pesos. Remataron todo el patrimonio de la fundación. Yo digo que me reclaman 206 millones pero Hebe mandó 260. Con eso ella arma otra causa, no es un tema de esta causa".


A su vez, consideró que "el otro tema por el que arma el procesamiento es que hay muchos cheques del principio de la fundación cobrados en ventanilla y retiros de dinero en efectivo. Un 30 por ciento de los empleados no estaba bancarizado. Yo retiraba dinero, se lo llevaba a los contadores, armaba los sobres y con eso se pagaba. Como no hay documentación no hay manera de probarlo. Muchos cheques fueron descontados en financieras. En una empresa normal si se retrasa dos pagos se para la obra. Acá se quería que las obras continuaran y que la gente cobrara cada quincena rigurosamente. Y ahí estamos".

 

Sobre sus expectativas con respecto a lo que resuelva la Justicia, Schoklender sostuvo: "Tengo la esperanza de que un día llegue el juicio oral y sentarla a Hebe en el banquillo de los acusados y que se sepa qué pasó con la guita".

 

Por último, valoró: "Lo bueno de todo esto es que se probó que no faltan viviendas construidas. No hay plata que se cobró y viviendas que no se hicieron. En segundo punto, está probado que la calidad de las viviendas es irreprochable, lo pudo acreditar la Facultad de Ingeniería de la UBA".

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