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Mara La Madrid desmitifica a Juan Gelman: "No creo que tuviera los ojos muy tristes"

27/04/2017 10:40 hs
La viuda del escritor argentino confiesa cómo era su vida junto al poeta y opina sobre el gobierno actual: "No se por qué dejaron que gane Macri".

Una tarde lluviosa de abril en Buenos Aires, como las que nos suelen tener acostumbrados en los últimos otoños, es el paisaje de fondo para la espera de la entrevista con Mara La Madrid, la viuda de Juan Gelman, el poeta, escritor y periodista argentino que tomó la tierra de Emiliano Zapata como propia, acompañando a esta mujer con la que compartió los últimos 25 años de su vida.


Mara es argentina, está radicada en México, pero conserva el acento natal. Quizás se le escapa algún modismo, pero nada delata en ella su vida en el país de las rancheras. Es psicoanalista y dice que haber vuelto a su consultorio luego de la muerte de su compinche, como lo describe a Gelman, fue la mejor decisión para sobrellevar el duro momento.


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Está en el país para presentar el libro que escribió hace 20 años con Juan Gelman, con su compañero: "Ni el flaco perdón de Dios". Un libro que "se escribió solo. Como son testimonios de médicos legistas, psicólogos, ex desaparecidos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, se fue escribiendo solo". Mara dice que el título corresponde a un galicismo utilizado en una frase de una de las entrevistadas, en el libro que habla sobre la última dictadura militar argentina. El mismo texto editado por segunda con la intención de que la historia no vuelva a repetirse.


Mientras mira la lluvia caer sobre la vereda de la avenida Las Heras, desde el entrepiso de un coqueto hotel de Recoleta, reflexiona ante cada pregunta. Le gusta hablar. Es sencilla y antes de cada respuesta se acomoda el cabello rojo fuego hacia un costado, lo que le da un aire aún más intelectual.


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Mara, ¿cómo es estar en Buenos Aires hoy? ¿Qué tiene de diferente este viaje?


Lo que siento en este viaje, lo que más me pasa, justamente recién pensaba mientras me fumaba un pucho ahí afuera (se refiere a la vereda) me doy cuenta de que lo me pasa es que lo extraño muchísimo a Juan ¡Carajos! Que me di cuenta de que pronto tu ve ese sentimiento de que realmente Juan ha muerto.


Se ríe para no dejar que las lágrimas se escapen de sus ojos. No nos conocemos, acabo de llegar y no hay confianza para emocionarse pero lo hace. Y en cierta forma, me contagia.

Es una mujer fuerte. Se le nota. También se le nota estar enamorada eternamente de ese poeta, que la abandonaba cuando venía "la señora" como le gustaba llamar a Gelman a la poesía. "hablábamos mucho Estábamos hablando y de golpe me decía '¡Disculpame! Me llegó la  señora' y ahí se iba y se ponía a escribir. Cuando le venía la inspiración, se ponía a escribir", cuenta entre sonrisas con los ojos llenos de recuerdos.


"¿Cómo se conocieron?" Pregunto. Siento que sobre ellos pesa una mágica historia de amor. 


Mara cuenta:  "Conocí a Juan a fines de 1988, acá en Buenos Aires. Yo había ido al centro porque a mi amiga Tununa Mercado, la escritora, que le entregaban un premio en la librería Hernández. Luego nos fuimos a comer todos a un lugar que se llamaba Cuchillo y tenedor, estábamos con unos amigos en un restaurante y yo ya me estaba por ir. Además estaba en una etapa en la que dije 'basta de tipos'. Y había uno que me estaba echando los perros y yo me quería ir.


Cuando me estaba por levantar de mi mesa, veo que entra un tipo con unos ojos más maravillosos y yo quedé mirándolo. El no me vio, se dirigió al baño y cuando salió del baño, toda la mesa se levantó y empezaron a decirle '¡Juan, Juan! ¡Vení!'. Acababa de volver del exilio. Se levantaron todos para saludar y yo también me levanté y cuando lo miró era el hombre que había entrado por esa puerta, con los ojos maravillosos. 'De acá no me muevo', pensé. Cuenta pícara. Y nos quedamos hablando, se fueron todos y nosotros nos quedamos ahí. Conversando. Luego nos fuimos a otro bar. 


Y así. Hasta que el día que vino a la casa quedándome. Porque había venido de México a visitar a mi madre y a mi abuela que aun vivían.  A la mañana hizo la cama y se portó como un caballero. Y yo dije 'Uuaaauh' Luego a él le dieron unos ataques cardíacos, lo interné en el hospital Fernández y ahí me dijo '¿Si o no?'. Y yo le dije 'SI'. Desde ahí no nos separamos nunca más."


¿Cómo fue encontrar a Macarena, la nieta desaparecida de Juan?


Encontrar a Macarena fue una búsqueda larga. Larguísima. Fueron documentos, investigaciones, papeles. La encontramos en Montevideo. Y tenemos una relación como cualquier familia. Hemos tenido algún desacuerdo también. Nos llevábamos muy bien al principio. Luego, tuvimos un desacuerdo pero nos llevamos bien.


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¿Y su relación con Saramago y Galeano?


Con José Saramago fueron amigos, pero estaban más unidos por la misma corriente de pensamiento. Tenían ideas parecidas y eso lo acercaba. Cuando estuvimos de visita en España, nos quedamos en su casa en Lanzarote, en Las Islas Canarias. Me acuerdo que Saramago, ya estaba con su mujer, Pilar del Río.

Eduardo Galeano con él tenían mucho en común, eran muy amigos. Compartimos muchas cosas. Comidas, charlas. Eran muy muy amigos.


¿Cómo fue el momento en el que recibió el premio Cervantes?


Llegaron a mi consultorio periodistas. Fue una seguidilla de premios, juan no se la creía. Lo importante del premio era que el premio eran 100 mil dólares. Que nos venían fantásticos. Le alquilaron un smoking de esos que hay que ponerse. Invitaron a toda la familia a España, fueron amigos. A Juan 'el Cervantes' no lo cambiaba como poeta. Siempre estaba inseguro de lo que escribía. Siempre le quedaba un resto de que algo no había podido completar. Y eso lo llevaba a escribir un nuevo libro.   

 

¿Es verdad que le decían "el poeta de los ojos tristes"?


"No. Eso es un mito de la visión melancólica de los argentinos. Juan era muy pícaro, era muy divertido. Éramos muy compañeros, compinches. Tuvo muchas mujeres, era seductor. Cuenta y una sonrisa se le dibuja en el rostro, como cuando una niña se acuerda de las travesuras que hizo. No creo que tuviera los ojos muy tristes. Era irónico, divertido, inteligente. Iba al super"


¿Cómo es tu vida desde ese 14 de enero de 2014?


"Con Juan viajábamos mucho. Porque mi marido era famoso. Y cuando uno tiene un marido famosa, viaja porque lo invitan a todos lados". Dice con gracia y una de divertida ironía, mientras se ríe. Mara gesticula. Es expresiva y acompaña con esos gestos sus respuestas. Continúa: "Económicamente, me quedé sola pero siempre me arreglé. Porque no tengo ni pensión ni jubilación de él. Igual yo nunca dejé de trabajar. Pero lo extraño mucho. Que no esta Juan. Me falta el compiche. Éramos muy amigos, pero la vida sigue. Yo quiero que la vida siga. La quiero para mi. Tengo amigos. Antes y después de conocerlo a Juan. Tengo una familia muy pequeña, pero la tengo".


      Juan Gelman con Cristina Fernandez de Kirchner.jpg
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¿Cómo ve la realidad argentina?


"Yo no vivo acá, no quiero opinar. Más que opiniones tengo preguntas. Me pregunto porque se le dejó ganar a Macri. Porque para mí, Macri, representa un paso más de lo que fue el gobierno menemista. Yo no soy politóloga. Se ha perdido un sector de pensamiento o una manera de gobernar a mí me parece un desastre. Me parece que es un gobierno acorde a muchos gobiernos que están en el mundo. Se ha perdido una manera de pensar. Me parece un desastre que la gente pierdan empleos. No estoy de acuerdo con se repriman las protestas, que haya presos políticos. Tiene que haber presos por haber hecho algo malo, no por política.

Lo de los números de los desaparecidos, si son nueve mil o treinta mil, me parece de mercaderes poner un número."

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