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La insólita historia de una mujer que vive en un aeropuerto desde hace ocho años

09/02/2017 07:26 hs
Reside desde hace ocho años en el Singapore Changi Aiport, la terminal más lujosa del mundo. Cómo es su día a día.
No son pocos los excéntricos en el mundo que eligen vivir en lugares poco frecuentes como barcos, cimas de montañas o en medio de la selva. Una adinerada de Singapur es una de ellas. Esta mujer, de unos cincuenta años, ha decidido hace ocho inviernos dejar su piso e instalarse en el aeropuerto de Changi de manera permanente.

 

No se trata de una vagabunda, sino muy por el contrario, de la propietaria de un regio apartamento en Tampines, una de las zonas residenciales más grandes de la ciudad.

 

La crisis que el país atravesó en 2008 le imposibilitó continuar con su holgado ritmo de vida y, como a muchos, el panorama futuro se le transformó en incertidumbre y la imperiosa necesidad de modificar hábitos y bajar los costos fijos de la vida cotidiana.

 

Lo que para el común de los mortales significa gastar menos en esparcimiento, consumir segundas marcas o tomarse menos días de vacaciones, ella lo resolvió de una manera por demás inusual: alquiló por mil dólares su triplex y se mudó a la estación aérea más coqueta del universo.

 

Redujo gastos, pero no confort. Ya todos la conocen. Es una de las "habituales", como llaman en el lugar a los residentes en las terminales de transporte. Claro que en la mayoría de los casos se trata de gente de bajos recursos y sin vivienda que no tiene otra opción para subsistir, según cuenta La Nación.

 

Esta particular dama se ganó a los empleados del aeropuerto a fuerza de simpatía y buenos modos: es conversadora y su riqueza cultural le permite intercambiar jugosos diálogos con los pasajeros de todo el mundo que llegan a la estación.

 

All inclusive

 

La terminal aérea cuenta con los servicios básicos para pasar una "vida confortable". Wi fi gratis, duchas, una variedad impresionante de restaurantes, y hasta un supermercado. Desde ya, librerías, farmacias y casas de ropa. Pero, además, por tratarse del aeropuerto más lujoso del mundo, quienes transitan por Changi pueden acceder a jardines diseñados por reconocidos paisajistas.

 

Estas zonas verdes incluyen colecciones de orquídeas, cactus y girasoles dispuestos de manera armoniosa y vistosa. Además, hay zonas de descanso con sillones reclinables y de masajes. También tiene una piscina en la terraza, además del spa y el gym con todos los servicios incluidos.

 

También dispone de salas de cine, un taller de dibujo y un reservorio con más de mil mariposas para ocupar buena parte de su tiempo libre. Un completo salón de peluquería y belleza la ayudan a mantener su buen aspecto.

 

Ella no es una pasajera en tránsito, pero podría acceder a las visitas guiadas gratuitas a la ciudad que ofrece la concesionaria para los que deben esperar algunas horas entre vuelo y vuelo.

 

Según dicen los empleados de las tiendas del lugar, es una mujer actualizada, por eso es común verla consultar los periódicos que le facilitan sin cargo. De todos modos, cuenta con 800 puntos de recarga de celulares y conexiones a Internet en cada rincón de la terminal para mantenerse no sólo informada sino conectada a su entorno.

 

A la hora de comer, más de 120 restaurantes con cartas internacionales satisfacen su dieta y le impiden la monotonía de los platos. Singapore Changi Aiport es la principal puerta de ingreso al país y dada la inolvidable sensación de quienes lo transitan, existe un programa de difusión cuyo nombre es por más elocuente: "Changi Experience".

 

Buenos vecinos

 

Esta curiosa señora no es la única residente permanente de este aeropuerto de Singapur. Un hombre de alrededor de sesenta años cuenta con alojamiento propio: un piso compartido con un amigo. Pero la mala relación entre ellos lo llevó a irse de la casa y dormir en la terminal.

 

Durante el día visita su hogar, aunque de manera esporádica. Insólitamente, él es pasajero en su casa y residente en el aeropuerto. Este hombre es uno de los diez "habituales" que comparten la estadía en el espacio público, una pequeña comunidad de exóticos que no son nada ilusos a la hora de elegir donde pernoctar. El aeropuerto más lujoso del mundo se convirtió para ellos en el dulce hogar ideal con todos los servicios y la imposibilidad del aburrimiento. ¿Sus vecinos? Los millones de pasajeros que cada año atraviesan el check in.

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