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Villa Gesell: batalla campal con botellazos y balas de goma en la llegada del año nuevo

01/01/2017 18:45 hs
Una fiesta en la playa, de la que participaron más de 5.000 personas, terminó con un enfrentamiento entre grupos de jóvenes y la Policía. No hubo detenidos.
El primer día del año despertó en medio de una lluvia de botellazos, piedrazos, con ráfagas de balas de goma, en un enfrentamiento entre la Policía y grupos de jóvenes que desde la madrugada bailaban en Buenos Aires y playa, una de las esquinas neurálgicas del balneario para armar fiestas sin control municipal al toque del mar.


Ayer a media tarde, un grupo de pibes de no más de 19 años que trabajarían en el parador El Naútico comenzó a montar una carpa con grandes parlantes y luces bolicheras en la playa.


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Como era de esperar, sin permiso municipal ni control policial, desde la medianoche la gente comenzó a llegar convirtiendo el lugar en una rave multitudinaria donde abundaba el alcohol entre la excitación adolescente, cuenta Clarín.


A las 2 ya había más de 5.000 personas que aguantaban la parada a cara de perro en defensa de su espacio ya que otros como ellos también deseaban sumarse a la fiesta pero no encontraban lugar para plantar bandera con sus heladeritas de telgopor. El ambiente, cada vez más tenso y sin ningún policía a la vista. Empujones, insultos y trompadas que, aunque aisladas, comenzaban a exasperar los ánimos como la fuerte música en los oídos.


El primer botellazo se estrelló contra el balcón de uno de los edificios lindantes. El próximo, apuntó contra el auto de una propietaria que salió a la calle a pedir a gritos la presencia de alguien que pusiera orden antes de que todo estalle. Dos inspectores de la Dirección de la Municipalidad que, alertados por los vecinos, amagaron a interceder pero optaron por dar media vuelta e irse a controlar el paseo de negocios de la Avenida 3. Uno con la remera de Callejeros les gritó: "Fuera gatos, vayan a brindar con la cana y el Intendente que hoy acá mandamos nosotros".


Todo siguió más o menos igual, con una agitación colectiva que condensaba la atmósfera. A los botellazos y peleas, cada vez más frecuentes, se le sumaron robos a autos y a objetos de las entradas de los edificios: "Se llevaron partes de la decoración de la fachada aunque desde los balcones les gritábamos que no lo hicieran", contó Mirtha, afligida y con bronca porque, señala, llamó al menos 10 veces a la Dirección de Seguridad comunal y nadie apareció.


A las 6.30, un escuadrón de la Policía Antimotines llegó para actuar de la peor manera. Sin advertencias ni ánimos de intentar disuadir a los revoltosos, se presentaron con escudos y escopetas. Los disparos de balas de goma generaron momentos pánico, corridas, más botellazos y parabrisas de coches que detonaban en serie.

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