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The Walking Dead: lo que dejó el estreno de la séptima temporada

24/10/2016 10:18 hs
La espera terminó; las respuestas ya están sobre la mesa. Llegó Negan y es peor de lo que imaginábamos. SPOILER ALERT.

Por Marina Wachtel
@setoffmarie


"¿Pensaste que iban a terminar comiendo todos juntos y viviendo felices para siempre? Estabas equivocado. Ya no funciona así". Y tenía razón. Negan, tenía razón porque quedó más que claro que, de acá en más, las reglas las va a imponer él.


En medio de especulaciones e hipótesis, los seis meses de espera para esta nueva temporada de The Walking Dead fueron eternos. El último capítulo de la sexta entrega, desembocó en un tremendo cliffhanger, e incluso resultó ser hasta desalmado. Pero el día llegó y se develó el misterio. ¿A quién mató Negan? Si todavía no lo viste, es recomendable que no sigas leyendo. Esto es un SPOILER ALERT.


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"Traumático, brutal e impresionable". "Excelente comienzo"


Negan es un arma mortal por sí mismo. Si hay una palabra que podría definirlo sería "déspota". Gobierna con un poder total y somete a sus nuevos prisioneros sin limitaciones. Su gran fortaleza es el dominio que tiene sobre el otro a través del miedo y este lado oscuro sale a la luz en este primer capítulo, de la séptima temporada de The Walking Dead.


Este episodio quizá no fue uno de los mejores de la serie pero logró una gran narrativa al poder mantener el suspenso, incluso al empezar. Las respuestas y la resolución del conflicto se hicieron esperar. Fue atrapante y por momentos desconcertante. La tensión se apoderó completamente del cuerpo porque pudo traspasar la pantalla. La incertidumbre fue inmensa; todas las teorías y suposiciones  se derrumbaron y bastó un solo instante para paralizar nuestra conciencia y mirar aterrados como Lucile, el arma favorita de Negan, dio el primer batacazo. Así descubrimos el rostro de la víctima: Abraham.


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El momento fue impactante pero logramos seguir de pie, incluso al ver la saña de este nuevo villano. Demostró ser absolutamente despiadado y hacerle ver al grupo que no se anda con vueltas. Negan es absolutamente impune.


Rick pareció hacer un esfuerzo enorme para no doblegarse. Pero nunca conocimos esa mirada en sus ojos. La nueva cara del terror logró sobrepasar sus puntos más débiles. De todas las temporadas de The Walking Dead, jamás vimos a Rick Grimes bajo tanta presión, horror, llanto y desolación. Su nivel de sumisión resultó impensado, en una figura que mantuvo su liderazgo durante tantos episodios y llevó las riendas de tantas decisiones en un mundo apocalíptico para sobrevivir: él, sus hijos y todas las personas que lo acompañaron todo este tiempo.


Y en un giro inesperado, Negan nos toma por sorpresa y se lleva a un gran personaje: Glenn. La escena fue conmovedora y repulsiva. Todo al mismo tiempo. Vimos partir a una de las personas más importantes, que estuvo desde el comienzo de la serie mostrando siempre un gran compromiso. En la sexta temporada recordemos que logró sobrevivir pero esta vez no tuvo chances.


A esta altura del episodio estábamos todos desarticulados; los personajes y mi posición de espectadora. Pero cuando pensamos que ya era demasiado, el villano vuelve a la carga por tercera vez: ¿era necesario que obligara a Rick a cortar el brazo de su hijo Carl? Aparentemente era ineludible y la poca fortaleza que quedaba en Grimes se desmoronó por completo. Y esa era la prueba que necesitaba Negan para retirarse con sus hombres y dejar en claro que él tiene el control, y de ahora en más, todos trabajaran y le obedecerán.


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"Hasta sentías el miedo". "La espera valió la pena". "Me quedé sin palabras"


Las actuaciones fueron destacables y muy íntimas del momento que cada personaje estaba viviendo. Glenn en estado crítico y agónico luego de un golpe mortal, una Maggie sin fuerzas que apenas podía articular el habla, Rick quebrado pero tratando aún de sostener a sus compañeros. La mirada de Rosita perdida en el espacio. El llanto de Sasha que tomó fuerzas junto a Carl, Eugene, Michonne y Aaron para llevar los cuerpos a Alexandria.


El episodio fue visceral, en todo sentido y es imposible no hablar desde las emociones y las impresiones que cada escena fue capaz de trasmitir. La columna vertebral de este primer capítulo pasó por tres momentos: la muerte de Abraham, la muerte de Glenn y la obligación de Rick de lastimar a su hijo, que fue lo que logró dejarlo indefenso.


Esta temporada da comienzo a una nueva etapa en el trascurrir de los hechos. Era el momento indicado para dejar ir a algunos personajes importantes y que las cosas vuelvan a tomar un giro completo, y con un villano muy particular. Jamás se presentó un "Negan" con todas sus características. Aunque siempre hubo bajas por los ataques zombies, esta vez lo que pudo dar vuelta las cosas fue un grupo despiadado, comandado por un ser sin escrúpulos, y ahí está ese refresh que la serie necesitaba.


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Fueron 40 minutos de momentos traumáticos y decisivos en el que parecía, por un instante de flashes, que todos morían. Eso puso todo en jaque y para el propio consuelo, recordamos que Carol está en otro lado con Morgan. Ambos conocieron a alguien dispuesto a ayudarlos y la memoria nos trae imágenes de un tal "Rey Ezekiel" y un tigre. Bien, parece que no todo está perdido.

 

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