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¿Qué es el síndrome de Rapunzel?

15/10/2016 06:27 hs
Se caracteriza por ingerir el propio pelo de la cabeza, cejas y pestañas.

Las personas que padecen tricofagia o síndrome de Rapunzel ingieren sus cabellos. Se trata de una condición secundaria de la tricotilomanía, el hábito recurrente de retorcer el cabello hasta que se desprende.

 

Recientemente, una mujer norteamericana tuvo que someterse a una cirugía para que le retiren una enorme bola de pelo que ocluía su intestino.

 

La mujer -su nombre no se dio a conocer-, de 38 años, se presentó en un hospital de Arizona con un cuadro de náuseas, vómitos y estreñimiento que llevaba varios días. Además, era anémica y había perdido 7 kilos en ocho meses sin realizar ninguna clase de régimen. Los profesionales que la atendieron se mostraron sorprendidos ante la situación.

 

Tras haber descartado varias pistas, los médicos observaron una importante obstrucción intestinal y decidieron abrir el abdomen. Encontraron una masa de pelos del tamaño de un pequeño melón y una bola de menor volumen. El caso fue publicado recientemente en la prestigiosa revista científica BMJ.

 

El tracto gastrointestinal humano es incapaz de digerir la queratina, el principal componente del cabello, por eso, el pelo se va acumulando, formando una masa que debe ser removida quirúrgicamente.

 

Pero, ¿cómo se formó esta pelota de pelo? La tricotilomanía es la pérdida de cabello por las ganas de tirarlo y retorcerlo hasta que se desprende. Los pacientes son incapaces de detener este comportamiento, incluso aunque el pelo se vuelva más delgado.

 

Se trata de un trastorno impulsivo, con causas que son poco claras. Se calcula que en los Estados Unidos puede afectar hasta al 4% de la población. Se observa más en las mujeres que en los hombres, con una relación 4 a uno.

 

Lejos de la heroína de los hermanos Grimm, las personas con síndrome de Rapunzel no sólo se arrancan el pelo, que también puede incluir cejas y pestañas, también lo ingieren para calmar la angustia. La mayoría padece sentimientos de tristeza, depresión, ansiedad y una pobre imagen de sí mismos.

 

Los profesionales que trataron a la joven de Arizona encontraron otros 88 casos en la literatura científica internacional. La mayoría de estas pacientes son mujeres jóvenes, el 40% tiene menos de 10 años, mientras el 79% no llega a los 20.

 

Por su edad, este caso se considera especialmente raro. La mujer recién pudo regresar a su casa una semana después de la intervención quirúrgica. No solo debió seguir un tratamiento psiquiátrico, sino un régimen rico en proteínas y pobre en grasas para suplir las carencias alimenticias.

 

Frente a los síntomas de tricotilomanía que puedan derivar en la tricofagia, se recomienda realizar una consulta profesional. Entre los posibles tratamientos, la psicoterapia puede ayudar a modificar este comportamiento o una terapia cognitivo-conductual para identificar el momento en que se produce esta forma de actuar y hacer posible los cambios.

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