sábado 01, octubre 2016 | Actualizado 10:47
Usuario
Bienvenido
T 15°C H 76%
#ZuletaSinTecho

El Rey de España preguntó por Macri, Scioli y Massa

12/09/2016 12:00 hs
En el diálogo que tuvo el jueves con el embajador Ramón Puerta en el palacio de Oriente el monarca se mostró más que informado sobre la situación política argentina.
Ignacio Zuleta
Por Ignacio Zuleta

Por Ignacio Zuleta

@IZuleta


Esa charla está sellada por el hermetismo de la circunstancia, pero transcurrió durante casi una hora con un solo testigo, el canciller español José María García-Margallo. Pese a ese sigilo, este sitio accedió a la minuta diplomática que testimonia ese diálogo que ocurrió en un salón del palacio Real de Madrid, a pocos metros del Salón del Trono en donde seis embajadores, entre ellos Puerta, le presentó las cartas de rigor.


Cuando Puerta le dio el sobre con esos protocolos, le señaló a Felipe la cinta con los colores de la bandera argentina. "- También son los colores de los Borbones, que los tomamos para nuestra bandera", le dijo. Felipe retrucó con realeza el gesto: "- A Ud. no puedo llamarlo embajador. Debo llamarlo presidente". Puerta subió varios centímetros de estatura.


Cuando terminó la ceremonia formal, el rey le pidió un diálogo a solas - Puerta había estado acompañado por su madre, dos hijos y su hermana - y lo acompañó a un salón con una decoración diferente al resto del palacio, de recargada decoración dieciochesca. Este salón tiene comodidades de arquitectura minimalista, y Felipe lo describió: "- Acá tenía sus reuniones mi abuelo". Puerta, que se sabe todo, habrá pensado "- Tu bisabuelo", porque el abuelo de Felipe, don Juan, nunca fue rey, sino Conde de Barcelona. Rey fue Alfonso XII, desalojado del trono en 1931[1]. Comenzada la charla, según la minuta, los dos ya se tuteaban. Felipe elogió a Mauricio Macri por su triunfo electoral y por los cambios que estaba emprendiendo.


- ¿Sabés qué es lo más me impresionó de Macri? Lo de Davos, eso de viajar con Sergio Massa. Es buenísimo porque ver al que ganó y a su opositor juntos en Davos es una señal alentadora. Puerta representa al gobierno de Macri, pero milita en el Frente Renovador, y respondió: "- Pertenezco a una oposición que ayuda, le estamos votando las leyes que el gobierno necesita". Felipe festejó eso y dijo que espera verlo a Macri en la cumbre de Iberoamericana de Cartagena de Indias en la última semana de octubre, aunque quizás sea vean también en la inauguración de la asamblea de la ONU la semana que viene. En un pasaje de la charla deslizó una mención afectuosa hacia Alfonso de Prat Gay, que lo había visitado hace un par de meses. "- Es un amigo, lo conocí cuando estudiamos juntos, y he estado en Buenos Aires y acá varias veces", dijo.


El Borbón, que sabe que el mundo es redondo, también preguntó por la situación política de Daniel Scioli. Puerta le respondió que dependía de la suerte del Partido Justicialista. Le describió el debate interno y avanzó en alguna interpretación, como que la cercanía de Scioli con Cristina de Kirchner lo perjudica al ex gobernador. "A Dilma - dijo - la perjudicó serle fiel a Lula da Silva. A Scioli puede llegar a perjudicarlo estar cerca de Cristina". De ahí pasaron a otros tópicos más densos, como la situación en los demás países de la región. Puerta le desarrolló su hipótesis sobre la vigencia arrolladora de la cruzada moralizadora que voltea gobiernos acusados de corrupción. "En los años '80 la ola era la caída de las dictaduras. Ahora es la caída de los gobiernos por las acusaciones de corrupción, es algo mundial", dijo. "Eso no se puede parar sino se dictan normas que sancionen la corrupción, que es un hecho individual, entre dos partes, que prospera cuando hay impunidad. Si las sociedades no hacen algo para terminar con la impunidad, van a seguir cayendo gobiernos.". Felipe y Margallo escucharon con atención y en algún momento hicieron un gesto como diciendo: acá tenemos algo de eso.


Puerta los animó, con un elogio de la solidez del sistema institucional: "- De esto déjame hablar a mí, que no soy español. Yo fui presidente 48 horas y si seguía otras 48 horas no sé qué hubiera pasado en mi país. Ustedes llevan ocho meses sin poder formar gobierno y el país sigue funcionando con normalidad. Es porque el sistema que tiene es sólido". Felipe: - Es cierto, tenemos un sistema sólido, nuestra Constitución es parlamentarista, pero el problema es que España es un país presidencialista. Es difícil todo, pero vamos salir adelante. En la despedida, Felipe lo saludó a Puerta por el cumpleaños que se festejaba al día siguiente.


Todo había empezado esa mañana del jueves con la aparición en la residencia del embajador en la calle Fernando el Santo, en el corazón del barrio de Salamanca, que lo llevó a Puerta hasta el palacio de Santa Cruz, en el Madrid de los Austrias, cerca de la plaza Mayor. Ahí lo subieron a Puerta, vestido de frac, a una carroza francesa del siglo XIX que lo llevó hasta el palacio de Oriente.[2] La carroza con seis caballos y una veintena de acompañantes comenzó a rodar por la plaza Mayor en diagonal hacia el palacio de Oriente. Un grupo de espontáneos, amigos y beneficiados por el embajador corrían junto a la carroza y exclamaban, regocijados: "- ¡Ahí va Puerta¡, ¡ahí va Puerta!" (https://youtu.be/z3SGyVLQi4M vía @YouTube). Eso fue advertido por turistas de varios países y etnias que desenfundaron cámaras y celulares y registraron ese retablo buñuelesco. Uno de ellos, el dirigente delasotista cordobés Hernán Olivero, fue sorprendido en su buena fe mientras se atizaba un cafelito en la soleada plaza Mayor. Le mandó un mensaje de texto a Puerta: "- Ramón estoy orgulloso de verte en esa carroza y tan bien rodeado". El embajador, que estaba on line, le respondió en el acto con una invitación a la fiesta de su cumpleaños, que se hizo al día siguiente en Fernando el Santo y contó con la actuación del trío Yerba Mate, que hace giras por Europa entonando los clásicos de la música paraguaya.


Como es tiempo de discutir proyectos que deben salir antes de fin de año, las colectividades políticas se entregaron en la semana a ejercicios de convivencia. El más notable ocurrió en la noche del sábado en el restorán Mula, del barrio de Palermo, adonde el diputado Diego Bossio, ex enfant gaté de Cristina de Kirchner y hoy proto renovador peronista, convocó para festejar su cumpleaños. El arco de invitados fue generoso porque estaban estrellas del macrismo como Emilio Monzó - presidente de la cámara de diputados -, Nicolás Massot - jefe del bloque Pro y Luciano Laspina. "Amistades que hemos en la cámara", me explicó anoche Monzó. También había peronistas consecuentes como Gustavo Marangoni, y otros que tienen el GPS desconfigurado como el matrimonio de Mónica López y Alberto Roberti, y el senador Juan Manuel Abal Medina, a quien los amigos le dicen "Perejil", porque está en todas las comidas. También estaba Piuma, el diputado Guillermo Snopeck, Juan Manuel Pichetto, Eric Calcagno, Rubén Stella, Pablo Cosiner y otros compañeros de aventura de Bossio, que se desgaja del grupo Gestar de José Luis Gioja buscan otras aventuras.


Con tanto diputado supimos que esta semana habrá dictamen para el proyecto de reforma política, que se atrasó por el pedido de última hora de Sergio Massa de que se aplique boleta única en la provincia de Buenos Aires. Justo lo que no quieren ni Vidal ni los intendentes. Como las reformas electorales necesitan una mayoría especial, algo le van a dar a los renovadores. "Algo va a salir de eso", reveló esa noche Monzó.


Marangoni venía de Córdoba, adonde había participado del seminario anual de la Fundación Mediterránea, adonde lo acosaron con preguntas sobre Daniel Scioli y el futuro de la provincia de Buenos Aires. Acuñó dos conceptos para retener. 1) es bueno para la provincia que esté gobernada por el mismo partido que la Nación porque eso le asegura fondos para poder gobernar. Sin fondos, dijo, no hay gobernador sino un interventor con votos. ¿Eso fue Scioli?, se quedaron todos pensando. 2) el futuro de las fuerzas políticas está en lo que llamó las "coaliciones transgénicas o híbridas". Un hallazgo conceptual.


En la mesa de discusiones en el Sheraton de Córdoba, Marangoni compartió el micrófono con el economista Eduardo Levy Yeyati, el encargado de redactar el Plan de Gobierno de Cambiemos para 2030. Ese pergeño lo lleva adelante en secreto y ya hace circular una versión de 90 páginas que describe el futuro en términos "desarrollistas". Levy - que se define como un socialdemócrata cercano al radicalismo - fue convocado a la jefatura de gabinete, fue fugaz asesor presidencial, pero trabaja en su consultora Elypsis con un grupo de expertos que produce documentos para construir la doctrina de gobierno. Si proyecto es paralelo a otro plan de gobierno que tiene guardado, tampoco se sabe por qué, el productivo ministro Francisco Cabrera. Se llama Plan Productivo y desde algunas áreas del gobierno se lo califica de neoliberal y demasiado inspirado en lo que llaman el "modelo australiano".


En ese seminario quedó registrado un párrafo del discurso de inauguración de Juan Schiaretti: "Compitieron Macri y Scioli, dos amigos, hubieran hecho lo mismo cualquiera que ganase". Para escuchar esto hubo escasa presencia del oficialismo nacional, apenas Lucas Llach (vicepresidente del Central) y Enrique Szewach (director del Nación).


Estos empeños tienen también curso paralelo en otras actividades que tienen el mismo propósito, como la gira de charlas que emprendieron por el interior el dúo Manuel Mora y Araujo y Jaime Durán Barba, maestro y discípulo. "Manolo" fue profesor del ecuatoriano y la historia los encuentra y desencuentra. En las últimas elecciones Mora y Araujo asesoraba a Scioli y Durán a Macri. Pero nada personal, aparecieron en Catamarca para participar de un seminario "Pensando Argentina 2030", organizado por el subsecretario de Asuntos Municipales de la Nación Lucas Delfino. El asesorísimo de Cambiemos dio varias píldoras de su sabiduría, que nadie le discute mientras ese partido siga ganando elecciones. Algunas de las que escucharon en Hotel Casino de San Fernando de Catamarca: "De pronto las masas se tomaron la realidad, y ahora son millones de personas las que intercambian permanentemente ideas, opiniones, sensaciones a través del celular. Entonces antes había un momento de la comunicación política, que era cuando el líder daba el discurso; ahora, incluso en esta reunión, ustedes están recibiendo mensajes, música, cazan pokemones... bueno ésa es la opinión pública actual.


"Pensemos que la opinión pública, todo lo que se comunica, es 100. ¿Cuánto es lo político?, apenas un 5%, tal vez un 10% en los momentos de mayor politización. ¿Cuántos hablan de los youtubers y cuántos de las obras de Marx?


"Esto tiene que ver con las elecciones, porque la opinión pública que existe ahora no se puede controlar, no se puede destruir, no se puede manipular. Hacemos política en un mundo en el que la posibilidad de manipulación se está acabando porque todos hablan con todos. La opinión pública pertenece a millones de personas que se comunican como quieren, cuando quieren y dicen lo que se les da la gana. El gran desafío de una campaña electoral y de una política de comunicación de un gobierno es impactar en esa opinión pública. Las elecciones no se ganan con publicidad, con un globo o una canción".


"Macri y Vidal tenían dos diferencias notables, Macri venía de la oligarquía, millonario y había que acercarlo a la gente; en cambio Vidal es de clase media, y había que hacer lo opuesto. Cada uno tiene sus méritos particulares, y hay que utilizar los méritos de cada uno. El mundo cambia a una velocidad descomunal, y si nos encerramos en lugar de aprender a competir, nos hundimos. En lugar de líderes iluminados, necesitamos líderes capaces de conducir equipos que enfrenten problemas, ya sea en el país, en la provincia o donde sea".


Otro ejercicio de convivencia fue la aparición el jueves de Federico Salvai, ministro de Gobierno de Vidal en la provincia, como key speaker en el almuerzo en Moliere de la peña Cafiero, un reducto del peronismo más inconfundible. Convino con los anfitriones no hablar de la coyuntura para que no volaran los cacharros entre el macrista y los peronistas. Hablaron mucho de seguridad, tema predilecto de los peronistas que se sienten autorizados a opinar en esa materia. También del pasado, y recordaron el pasado de Salvai como acompañante de la kirchnerista María Laura Leguizamón cuando estaban con Gustavo Béliz, y de las tareas que Salvai tuvo en la campaña de Daniel Scioli a la jefatura de gobierno de la CABA en 2003, antes de que fuera nominado candidato a vicepresidente de Néstor Kirchner. Faltó el jefe de esa peña, Ginés González García, porque estaba en un congreso sobre economía de la medicina en su fundación Isalud.


Si estaba el gerente, Guillermo Piuma, quien aprovechó su experiencia junto a Antonio Cafiero para pegarla a los pininos renovacionistas del peronismo: "Es entendible que la memoria peronista recurra espontáneamente a Antonio justamente luego de una derrota electoral. Lo que no parece tan claro es qué es lo que todavía queda vivo de las enseñanzas que nos dejó aquella aventura que lideró Antonio.  Humildemente yo quiero señalar dos aspectos de su posición política que aún son válidos, y más que válidos, imprescindibles, que nos inculcó Antonio en esos tiempos, y que debemos recorrer nuevamente los peronistas. 1) Luchó para que peronismo sea una fuerza democrática. Democracia interna, apego a las instituciones de la República, apoyo a la naciente democracia (Semana Santa). 2) Hacia la sociedad nos enseñó a cumplir el rol de oposición constructiva. Estuvo al lado del gobierno en altas cuestiones nacionales, sin dejar de lado su pertenencia partidaria. Por su apoyo a Alfonsín cosechó el mote de socialdemócrata y de blando. Y hacia adentro del peronismo, nos planteó la lucha por la idea como camino de debate interno. En síntesis, una segunda renovación del peronismo, si se quiere referenciar en Cafiero sin traicionar su ejemplo, debe transitar sus caminos, con la impronta de esta época".  Escucharon emocionados, entre otros, Alicia Pierini, "Toti" Leguizamón, Ana Kessler, Miguel Saredi, Pepe Tagliafico, Chicho Basile. Marita Goñi y Jorge Villaverde, que se fue, pero aún nos guía.


El aniversario 35 de la muerte de Ricardo Balbín movilizó a toda la familia para varios actos que sirvieron para mostrar autonomía, sumidos como están en la alianza con el Pro que les trae más disgustos que alegría, por lo menos en Capital y Buenos Aires. El acto más concurrido es el que organizó el ex diputado Rafael Pascual en el local que lleva el nombre de Balbín y que está en la calle Labardén de la Capital. Allí Pascual rindió honores al mito partidario y además repartió choripanes, que devoraron el reaparecido Enrique Mathov, Pedro Calvo, Fabián Rogel, Víctor de Martino, Héctor Lombardo, la legisladora Patricia Vischi y su esposo Víctor Hugo Zalazar, Diego Barovero, Adrián Matronicola, Marcelo Canay, Nestor Pan, Daniel Brunet, Gustavo Aramburu, Samuel Knopoff. Estaban dos de los secretarios privado de Balbín Jorge Tellería y Juan Carlos Sánchez, que acompañaron a Balbín a la reunión con Juan Perón en la casa de Gaspar Campos. Debieron aguardar que finalizara la siempre extensa lista de oradores que encabezó el anfitrión, y siguieron el dirigente juvenil Matías Mejuto, Nicolás Teodosiú y el senador por Catamarca Oscar Castillo, para poder degustar la pantagruélica choriceada con que fueron agasajados.


El jueves en el comité nacional de la calle Alsina fue el momento de recordar al legendario Bloque de los 44 que presidió Ricardo Balbín entre 1946 y 1949 (en que fue expulsado de la Cámara por la mayoría peronista) y que integraron dicen los exponentes de la mejor generación radical que además dio dos presidentes a la Nación (Frondizi e Illia) además de varios gobernadores, ministros y funcionarios de primera línea hasta 30 años después. La movida fue organizada por el incansable Oscar "Buda" Torres Avalos legendario diplomático radical que supo convocar a una tribuna variopinta en la que interactuaron el expresidente de FUBA de los años 50 Emilio Milo Gibaja y la actual titular de la FUA Josefina Mendoza. Luego un duelo de periodistas de dos generaciones, Oscar Muiño tuvo que entrevistar al veterano Claudio Escribano, un conservador cercano a Balbín.


En ese diálogo escribano reveló anécdotas jugosas, como que Balbín había querido ser acompañado en las elecciones presidenciales de 1958 con Arturo Illia como vice, pero que el caudillo Amadeo Sabattini había impuesto a Santiago del Castillo. El discurso de fondo lo dio exponente del "balbinaje", él riojano Raúl Galván que hizo un encendido discurso que finalizó con el compromiso de trabajar por recuperar la histórica lista 3 de la UCR. En la platea brillaron estrellas de ayer y de hoy como Víctor de Martino, Alfredo Martínez, Héctor Roquel, Elva Roulet, Daniel Olmos, Arnoldo Listre, Guillermo Moreno Hueyo, Rafael Pascual, Pedro Trucco, José Bielicki, Pedro Calvo, Juan Carlos Valente, Juan Francisco Nosiglia, Marcelo Bassani, Jorge Kehiayan, entre otros.


Algunos de los presentes se fueron de ahí a la calle Bacacay al 5200 en donde se inauguró un ateneo del dirigente Juan José Acosta, al que asistió Pascual, Federico Storani, su hermano Juan, los dirigentes velezanos Raúl Gámez y Julio Baldomar, Hernán Rossi y algunos más.


El lote reapareció el viernes en La Plata, adonde se hizo otro acto en el cementerio en donde están los restos de Balbín. La troupe cerró la semana en la capital adonde e inauguró una plaza con el nombre el abogado radical Sergio Karakachoff, asesinado hace 40 años, con un discurso de Storani y la presencia de Pascual, Emiliano Yacobitti, María Luisa Storani, el reaparecido Marcelo Stubrin, que es embajador en Colombia, Juan Nosiglia, Marcelo Gouman, Facundo Suárez Lastra, Ricardo Campero, Marcelo Bassani (auditor interno de Cancillería), el Defensor del Turista José Palmiotti, Ricardo Pérez Vélez, Norma Allegrone de Fonte, la diputada Carla Carrizo, la presidenta de la FUA Josefina Mendoza y Gustavo Karakachoff hermano del homenajeado.


El ciclo de homenajes había comenzado el lunes con uno dedicado a Hipólito Yrigoyen ante el centenario de su asunción presidencial que se cumplirá el 12 de octubre próximo. Fue en el Senado - Salón Illia- donde se desarrolló un acto en el que habló un panel de especialistas integrado por la directora general de Cultura de la cámara alta Liliana Barela, la directora del Museo Roca María Inés Rodríguez Aguilar, la diputada nacional Carla Carrizo y el titular del Instituto Nacional Yrigoyeneano Diego Barovero, luego de lo cual inauguraron una original muestra de caricaturas del "Peludo" que fueron tapa de las mejores revistas humorísticas de la época, en las que descollaron dibujantes que fueron verdaderos artistas: Málaga Grenet, Alonso, Alvarez, Sirio, Rojas, entre otros. Destacadas figuras de la vida radical y política en general se acercaron al vernissage yrigoyenista: el senador Alfredo Martínez, el director nacional de consumidores Fernando Blanco Muiño, la ex vicegobernadora Elva Roulet, Daniel Larriqueta, el artista Pedro Roth, el director del Museo del Humor Hugo Maradei, Juan Carlos Yrigoyen, Roberto Corne, Mónica Almada y el hermano del Nro 2 de la sucesión presidencial Enrique Pinedo.


En todas estas reuniones se le fue sacando punta a las tensiones internas del partido. La última novedad es que avanza el acuerdo para que se reparta el poder en el comité provincia de Buenos Aires del partido, adonde Daniel Salvador, vicegobernador, hará una lista secundado por el senador tandilense Carlos Alberto Fernández, de la línea de Ricardo Alfonsín. Con ese ticket negociará el Pro del distrito en la nueva mesa que se integró en la semana y que está llamada para lío porque no lo han incorporado a Emilio Monzó, el dirigente de Cambiemos que mejor conoce el distrito. Monzó estuvo en la semana varias veces con Mauricio Macri, quien se dio por enterado de esa discriminación que todos entienden que se remediará en los próximos días. El vacío que le hace el sector de María Eugenia Vidal a Monzó viene a cuenta de peleas durante la campaña cuando, por ejemplo, el presidente de la Cámara empujaba a Gabriela Michetti para la provincia. Esas cosas no se olvidan.


En la capital las relaciones Pro-UCR no mejoran, y éstos trabajan ya para competir en las elecciones del año que viene contra el oficialismo. Horacio Rodríguez Larreta no los llama, Cambiemos no existe en el distrito, "pero tenemos a Lousteau", dicen los radicales. La presunción de que el año que viene será candidato a diputado nacional aterra al Pro porque recortará la trayectoria de Larreta, que buscará la reelección den 2019. La suerte de todos ellos dependerá de lo que Macri entienda es mejor para su propia reelección presidencial.


Más recoleta fue la cena el jueves de la peña de El Histórico, que sesiona en la calle México animada por el dirigente porteño Raúl Garré. Invitó al ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés para que explicase la identidad política del papa Francisco. Dijo que la gente que dice que Francisco es peronista lo hace para bajarle el precio. También prometió que el algún momento contará anécdotas personales de su relación con el Papa que ahora no puede revelar. Por ejemplo, cuando viajó al Vaticano junto a Alicia Pierini y el poeta Horacio Ferrer para entregarle la cucarda del Orden del Piantao. Como comprenden, dijo, yo no puedo contar esto.


La charla derivó a otras historias viejas. Supimos allí qué fue lo que causó la mala relación entre Francisco y Sergio Massa. Fue en un acto de la Casa de Gobierno, cuando era jefe de gabinete y en un aparte chanceó, señalándolo a Bergoglio, que no lo oía, por la distancia: "A ese ya le tengo reemplazante, va a ser Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campaña. Escuchado esto que fue por un sindicalista amiguísimo del entonces obispo de Buenos Aires, fue corriendo como por un tubo (de gas) a decírselo. La leyenda dice que Bergoglio levantó el teléfono y le dijo a Sarlinga, que estaba observado por algunas cosas que le costaron el cargo el año pasado, y le aconsejó: - ¿Así que vas a venir a la Capital? Mirá que acá es distinto que allá, esto es una vidriera. Con eso abortó la movida, que incluía poner un nuevo embajador en el Vaticano del gusto de la casa de Gobierno.

Esa anoche nos enteramos que el papa Francisco lo invitó al juez Jorge Rafecas a participar de un seminario en el Vaticano. Otra señal de protección hacia ese juez que fue acosado por una solicitada porque volteó la investigación Nisman que podía comprometer a Cristina de Kirchner. Nadie esa noche pudo precisar qué se juega el Papa en esos gestos, si protegerla a Cristina, si descalificar a los espías stiussanos que algunos dicen estar detrás de esa movida, algo difícil de explicar porque Cristina-Stiusso fueron lo mismo muchos años hasta que lo expulsaron, como hicieron los Kirchner con todos a los que amaron demasiado.


Como la mayoría de los presentes eran peronistas de la Capital, se le sacó punta a la pelea en la Legislatura en donde se partió el bloque Santa María con el de Carlos Tomada y los cristinistas. El motivo fue una pelea latente desde la campaña entre ortodoxos y camporistas. Pero en el fondo está la posición de colaborar o no con ciertas leyes que pide el oficialismo, como la que autoriza a vender propiedades del Estado en la Capital. El sector Santa María votó a favor y el de Tomada en contra. Estaban esa noche, entre otros, Mario Krieguer, Mario Fadel, Osvaldo Devries, Alicia Pierini y la abogada Silvia Zángaro, responsable de los asuntos jurídicos de la Universidad Católica Argentina. Llevó un mensaje de saludo del rector Víctor "Tucho" Fernández, amigo del Papa y su representante en la tierra. Seguro que Francisco se enteró de lo que se habló esa noche antes que nadie.

Enviá tu comentario
Seguí leyendo...